Campaña estridente y violenta en España

Los candidatos a jefe de Gobierno protagonizaron su primer debate televisivo 

MADRID.- La campaña para las elecciones legislativas del 28 de abril en España ostenta un nivel inusual de violencia a partir de los insultos y descalificaciones emitidos por los propios candidatos, que ayer protagonizaron el primer debate televisado de cara a unos comicios que serán centrales para definir el equilibrio de poderes interno en la propia Unión Europea (UE).

Este clima se vio reflejado en la pantalla de RTVE, donde el jefe de Gobierno, Pedro Sánchez, se vio obligado a pasar buena parte de su tiempo contraatacando los continuos embates que le llegaban de izquierda y derecha, aunque sobre todo del flanco conservador. “El debate fue fiel reflejo de la degradación de la vida pública y las tensiones extremas de las últimas semanas, y anticipa un Parlamento bronco y fragmentado en el que no va a ser fácil acordar posiciones comunes ni para la desaceleración que viene ni para la crisis territorial”, describió el diario El País.

Acusado por sus rivales del Partido Popular (PP), Pablo Casado, y de Ciudadanos, Albert Rivera, de dirigir una coalición “Frankenstein” y ser “el mayor traidor de la historia democrática de España” por sus virtuales alianzas con los independentistas catalanes y vascos, Sánchez (PSOE) respondió con el fantasma del ascenso de la ultraderecha en Europa, llegando a calificar de “franquista”a la formación Vox.

Esa grieta que divide a España se vio reflejada sobre todo en dos ítems en el debate: las propuestas económicas de cada quien y la cuestión catalana. Por un lado, a tono con los líderes populistas de derecha en auge en Europa y EE.UU., Casado y Rivera prometieron bajar o suprimir impuestos (sobre todo para las clases más acomodadas), a la vez que atacaron al jefe de Gobierno por su diálogo con los independentistas catalanes. “Sánchez pactó unos impuestos prácticamente comunistas”, aseveró por ejemplo Casado, que acusó al jefe de Gobierno de querer “romper España y justifica los asesinatos de ETA”.

A su vez, Sánchez y Pablo Iglesias (Podemos) impulsaron propuestas keynesianas para reactivar la economía y abogaron por el diálogo con los catalanes. “Cataluña solo se arregla con diálogo, diálogo y diálogo”, apuntó el líder de Podemos, mientras que su par del PSOE reiteró que no va a haber “ni referéndum ni independencia” en Cataluña, e invitó a los partidos secesionistas “a volver a la vía estatutaria y a la Constitución”.

“Es una campaña especialmente paroxística, polarizante, plagada de hipérboles y sin discusión de asuntos concretos”, resumió Manuel Arias, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Málaga, quien relacionó la situación a “un contexto internacional nuevo de populismos emergentes de todo signo”, con discursos estridentes, tanto en países europeos como americanos.

Alto nivel de indecisos en las encuestas

MADRID.- Las últimas encuestas antes de las elecciones legislativas españolas del domingo, publicadas ayer, anticipan una victoria del Partido Socialista Obrero (PSOE), pero no despejan las dudas sobre las posibles mayorías de Gobierno por el alto nivel de indecisos. El conjunto de sondeos divulgados por los medios españoles coincide de forma unánime en que el PSOE quedaría en primer lugar, con entre un 28% y un 31,5 % de los votos (entre 115 y 139 diputados sobre un total de 350), lo que los obligará a buscar alianzas para asegurar una mayoría de Gobierno, tal vez con Podemos si conserva sus 71 diputados (aunque las encuestas anticipan una fuerte caída). Pero las encuestas también coinciden en que la suma de diputados de Ciudadanos con el Partido Popular (PP) y el ultraderechista Vox tampoco obtendría una mayoría suficiente para formar Gobierno. En este contexto, la definición del 25% de indecisos que aún muestran los sondeos será central para el comicio. a

 
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