Bolivia se encamina a votar en un contexto de plena tensión

A la profunda crisis económica y social, se suma una fuerte inestabilidad institucional.

LA PAZ.- Las elecciones generales en Bolivia del próximo domingo llegan en el peor escenario institucional y económico en décadas, marcado por la violencia social, las denuncias, el desplome de la actividad y una ola de despidos exacerbada por la pandemia del coronavirus.

Con un creciente enfrentamiento entre el gobierno de facto de Jeanine Áñez y el Movimiento al Socialismo (MAS), que en las últimas semanas se intensificó con episodios de violencia en las calles y denuncias en la justicia, los comicios se encaminan a polarizarse entre el candidato del partido del ex presidente Evo Morales, Luis Arce, y el postulante de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, quien ya gobernó Bolivia entre 2003-2005 y cuenta con el respaldo del oficialismo y parte del resto de la oposición.

“Que quede claro, que nadie se equivoque, porque somos los únicos que podemos derrotar definitivamente a Morales y a Arce, porque Arce no es otra cosa que Morales, y Morales ‘never in the life’ (nunca más en la vida)”, declaró Mesa en inglés para separarse del MAS, partido que históricamente representó las reivindicaciones indígenas de Bolivia, en su cierre de campaña del miércoles realizado en Santa Cruz, en un intento por quitarle votos al derechista Luis Fernando Camacho, tercero en las encuestas.

Las sospechas de fraude esta vez cambiaron de bando, pues el MAS viene denunciando una especie de confabulación entre el Gobierno de Áñez y el Tribu-nal Supremo Electoral (TSE) para sabotear los comicios e impedir el triunfo de Arce. La propia dirección nacional del MAS solicitó ayer al TSE que, con carácter de urgencia, brinde información real y documentada que acredite la transparencia del proceso, en vistas de que no brindó datos sobre el sistema de conteo e incluso sugirió la no publicación de las fotografías de las actas de los resultados de las mesas. “Explicar por qué se tomó la decisión de que las actas sean publicadas después del cómputo oficial, cuando ya no se puede hacer reclamo alguno en aplicación del principio de preclusión, según normativa vigente”, señala la nota.

El propio Morales denunció el miércoles que “el tribunal está saboteando los centros de votación y ahora no permite que se validen las actas después de las elecciones”. “Nosotros dijimos que, para evitar el fraude, es necesario juntar todas las actas para controlar los votos. ¿Qué quiere ocultar el TSE?”, preguntó Morales. A su vez, el Gobierno de Áñez calificó de “intromisión” el ofrecimiento del Senado de su país a la vicepresidenta argentina, Cristina Fernández, para observar las elecciones, mientras que el jefe de Gabinete, Arturo Murillo, advirtió con encarcelar a aquellos observadores que, según él, “provoquen violencia” durante la jornada electoral.

Pese a este contexto pleno de tensión, el postulante del MAS prometió el miércoles al pueblo boliviano que en las elecciones “ganaremos con más del 50% y se terminará esta pesadilla”, en referencia al Gobierno de facto que lleva 11 meses de gestión. “¡Somos mayoría, carajo!”, cantó Arce en el acto de cierre realizado en la ciudad de El Alto, vecina a La Paz, para luego afirmar que “la derecha pensaba que iba a matar al MAS, pero acá estamos. ¡Y vamos a ganar!”.

 
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