Fabrican el primer champú sólido con residuos de la quinoa

Se trata del proyecto “Homahua”, desarrollado en Córdoba por tres jóvenes emprendedores.

Si bien Córdoba se destaca hace ya algunos años por ser una de las provincias con mayor desarrollo emprendedor del país, en el último tiempo muchas de las iniciativas locales se han enfocado en la sustentabilidad. En este sentido, tres jóvenes crearon en Córdoba un champú y un acondicionador de cabello sólidos, los primeros en Argentina fabricados en base a la saponina de la quinoa. Uno de los principales beneficios del formato sólido del champú y el acondicionador es que favorece al medio ambiente, ya que evita la proliferación de envases plásticos.

Estos productos capilares comercializados con la marca Wara se abrieron mercado en la ciudad, en el interior de Córdoba e incluso en otras provincias. Sus ideólogos aspiran a exportarlos a Uruguay, para lo cual aguardan la certificación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).

El proyecto se denomina “Homahua” y en septiembre pasado recibió una distinción del programa Emprende INNdustria Córdoba, organizado por el Ministerio de Industria, Comercio y Minería provincial, en la categoría Ellas Emprende INNdustria. Por este reconocimiento, los tres jóvenes recibirán una suma de dinero para avanzar con la iniciativa.

Todo comenzó en 2017 cuando Gisela Cari, una jujeña estudiante de abogacía en Córdoba, conocía la actividad de los productores de quinoa en Humahuaca y tuvo la idea de elaborar barritas de cereales en base a este pseudocereal de alto porcentaje proteico. Así nació “Homahua”, término surgido como un juego de palabras mientras Cari pensaba en los productores norteños. Luego, la joven se unió con Martín Malicho (estudiante) y Estanislao Díaz (chef), y se lanzaron a vender las barritas de quinoa en ferias y dietéticas.

Con el tiempo, los jóvenes dieron de baja este negocio pero decidieron seguir trabajando con la semilla. En este sentido, Cari viajó a Jujuy para interiorizarse sobre la saponina, cáscara que recubre el grano de la quinoa y es quitada por los productores después de la cosecha, por lo cual queda como residuo. Trajo 16 kilos de saponina y, junto a técnicas en química de la Universidad Nacional de Córdoba, la analizaron. “Vimos que tenía propiedades de detergente natural y era un desengrasante generador de espuma, además de poseer beneficios para el fortalecimiento capilar”, indicó.

Tras varias pruebas con diferentes porcentajes de saponina en los ingredientes utilizados, dieron con la fórmula correcta para que el champú y el acondicionador se endurecieran. De inmediato, los tres jóvenes empezaron a fabricarlos en octubre de 2019. Sin embargo, la explosión de ventas comenzó a partir de mayo del corriente año. Según explicaron, en 2020 las ventas se duplicaron y hasta el presente, en total vendieron más de 3.000 champús y casi 1.600 acondicionadores, con un precio minorista de cada producto a $ 499.

 
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