Sorprendente evolución de la balanza comercial

ECONOMÍA NACIONAL | Por Salvador Treber

El primer cuatrimestre del año deparó una verdadera sorpresa pues el monto de exportaciones registró un inesperado incremento que llegó al 48% respecto a igual lapso del año 2018; mientras las importaciones, en idéntico periodo, descendieron 34%.

La rotunda reversión en esta tendencia fue provocada por una adicional e inesperada demanda de carne de cerdo por parte de China. Ello se explica porque en dicho país una epidemia de fiebre porcina está poniendo en serio peligro de extinción a no menos del 35% del total de los cerdos existentes en el mismo. Es obvio que esa circunstancia se constituyó en el principal factor junto con la decisión de Beijing de no proveerse de Estados Unidos, hasta tanto se mantenga la situación de conflicto comercial que ha promovido unilateralmente el primer mandatario estadounidense Donald Trump.

Cabe recordar que tanto en Europa como en China la carne porcina es la preferida de la población, a diferencia de nuestro país en que si bien el consumo de la misma viene creciendo, la preferencia la sigue encabezando la carne vacuna. La Secretaría de Agroindustria informó que los embarques al país asiático, durante enero a abril, totalizaron alrededor de 7.600 toneladas por valor de 12,2 millones de dólares; a la par que nuestras importaciones generales bajaron en 13.012 toneladas, lo cual implicó un ahorro total de 32,5 millones de dólares.

Los embarques de carne vacuna, realizados como ensayo experimental, pareciera que han tenido amplia aceptación pues los mismos se vienen reiterando.

Las características de la producción porcina
El actual incremento de la producción porcina se viene verificando al multiplicarse el número de mercados de destino y al haber adoptado acertadas estrategias que procuran atender las diversas preferencias de la población en cada país lo mejor posible, en cuanto a sus costumbres y gustos más arraigados. La inesperada suba se verifica pese a la profunda crisis que se sufre en el mercado internacional de carne de cerdo. Los especialistas reconocen que están sorprendidos por lo que sucede respecto a las ventas realizadas. Se refiere que en el término de tres años el crecimiento del consumo interno ha sido muy notorio y “la faena aumentó pasando de sólo 11,3 kilos por habitante a 14,9 kilos”. Este incremento fue consecuencia directa de un cambio radical introducido en el proceso de producción. No sólo están operando de esa forma grandes empresas sino que se han sumado también granjas de mediana dimensión que disponen planteles de entre 500 y 2.000 madres.

La faena se incrementó de 483.000 toneladas a 621.000 entre 2017 y 2018 (+28,5%) y ello fue factible porque las empresas argentinas especializadas han logrado alcanzar un elevado nivel de productividad que, al introducir los nuevos procedimientos en los principales centros de elaboración carne de porcina, se equiparan a los más avanzados del mundo. Hace alrededor de dos años, un conjunto de empresas argentinas del rubro crearon un ente exportador, Argenpork, con el objetivo de ganar más compradores e incrementar las ventas. Tras acceder al mercado chino han logrado instalar tres frigoríficos especializados, que en forma exclusiva, exportan a China. La situación reinante en dicho país constituye una gran oportunidad pero también implica un serio peligro pues la extensión de la epidemia sería un riesgo muy difícil de conjurar.

Actualmente nuestro país es uno de los mayores proveedores de soja y maíz, insumos indispensables para la producción porcina, y también ha logrado erigirse en el rol de exportador de carne porcina; por ello deberá estimularse la futura. Esto ha sido evaluado certeramente por la Sociedad Rural, que creó al efecto el Comité Porcinos, tal como lo manifestó su actual coordinador al expresar que “tenemos todas las condiciones para crecer, tanto en el mercado interno como en el externo. Es factible llegar en poco tiempo a duplicar el stock de madres e incrementar el consumo interno a 18 kilos por habitante al año”. A su vez los técnicos han estimado que la inversión por cada madre es de 7.000 dólares, que permite pensar en expandir intensamente la producción.

La atención del mercado chino
El proceso referido ya está en marcha, según señala el precitado coordinador “hay un incremento de la demanda de genética por parte del segmento de productores medios y es muy probable que en los próximos años lleguen inversiones extranjeras que afianzarán las perspectivas de crecimiento de dicha actividad”. En cuanto al comercio exterior, se advierte que la baja registrada en las importaciones se funda en que Brasil elevó sus exportaciones a China e incluso logró recuperar e incrementar el mercado ruso; destinos que había perdido hace una década por razones sanitarias.

A lo antes referido, se añade la evolución positiva del proceso devaluatorio de ambas monedas, que influyó para alejar las muy justificadas actitudes dubitativas de varios de los más grandes exportadores y recomenzar los envíos, que incluso fueron notoriamente incrementados.

Los funcionarios argentinos que atienden el área han debido tomar rigurosas medidas para evitar que la epidemia se expanda, por lo cual se están adoptando las máximas precauciones, fundamentalmente cuando se reciben en nuestros puertos los embarques provenientes del gigante asiático.

En el segundo cuatrimestre del año las ventas se incrementaron en un 19% medidas en volumen, y un 14% expresadas en divisas. Esto ha oficiado como la mejor presentación en el exigente mercado internacional de carne porcina que la emergencia china permitió poner en evidencia.



31 Julio 2019
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