Expectativas frente a una nueva revolución industrial

Economía Internacional | Por Salvador Treber

Virtualmente en silencio, los países técnica y económicamente más adelantados del planeta se esmeran por interiorizarse en las innovaciones que incorporen en los próximos años avances revolucionarios en campos como la robotización, automatización, inteligencia artificial y la minería de avanzada. Estos procesos se identifican como la “cuarta revolución industrial”: un proceso inédito que, con el inicio de la era digital, pondrá una distancia inalcanzable entre aquellos países que logren ingresar desde un principio en relación al resto. Esta frenética carrera tiene como principales protagonistas a Estados Unidos y China.

Pese a las ventajas que aportan estas nuevas tecnologías, en muchos países existe un estado de extrema alerta frente al temor de que se produzcan ciberataques, lo cual siembra desconfianza por doquier. Por ello, el principal interés radica en perfeccionar metodologías de pronta alarma que frenen eventuales ataques de quienes consideren oponentes u adversarios de cierto riesgo, y la capacidad de anticiparse a esos rivales. A ello deben agregarse los cambios que puede introducir el uso frecuente de drones, que en algunos países se convertirá incluso en medios habituales para transportar cargas y personas. Se supone que estos instrumentos serán vitales en un futuro muy próximo, pues ya son utilizados en operaciones del mercado interno.

Francia es ejemplo de ello. Por el momento, los drones son utilizados para llevar a los domicilios productos de cierta importancia; también en el ámbito militar, donde los aparatos se utilizan para contribuir en los entrenamientos defensivos suponiendo la presencia de eventuales enemigos. Dada la velocidad con que se incorporan estos nuevos medios, su radio de acción se extendió a mayores distancias, además de estar en vigilancia permanente y tratar de mantener el liderazgo alcanzado.

Las perspectivas de desarrollo

Resulta obvio advertir que en el futuro se generalizará el uso de drones, cualquiera sea la dimensión o peso de las respectivas cargas, incluso el transporte de personas, hasta lograr trasladar todo sin intervención humana. Por ello, los Estados deberán contribuir a su generalización, aunque en muchos casos seguramente lo hagan asociados a capitales privados de importancia a fin de incorporar sin demora las innovaciones e inventos que mejoren los distintos procesos en todas las áreas de la producción. Se estima que para fines de 2020, a nivel ecuménico, se verificará un sistema especial de interconexión que dispondrá de nada menos que 26.000 millones de relaciones inalámbricas vinculadas y 30.000 millones de comunicaciones inalámbricas conectadas a internet. De esa forma, se podrá conocer al instante la marcha y evolución en materias tan sensibles como la salud, educación, calidad de la infraestructura y también el nivel o integración en los procesos referidos al consumo de la población y del propio Estado.

La presencia de la actividad estatal como actora en la concreción de una amplia gestión de contralor y regulación será totalmente imprescindible. También estarán en condiciones de operar en la provisión y contralor de medicamentos con que provea y equipen a diario los hospitales públicos. Para lograrlo, se requerirá de una administración meticulosa en cuanto a la selección de los esquemas más seguros y efectivos que garanticen un oportuno aprovisionamiento de todo lo que se requiera; incluyendo como esencial la más adecuada regulación e introducción de nuevos métodos y medicamentos. Dentro de la muy variada presencia del Estado se reconoce como uno de sus principales roles proveer todo lo necesario para garantizar su permanente extensión, y que esté en condiciones de afrontar la creciente sofisticación que, según los especialistas, irá asumiendo en los próximos años. Será indispensable en esta instancia regular sabiamente la introducción de las nuevas tecnologías.

Condiciones inconvenientes y potenciales éxitos

Si esta gestión del Estado se cumple, será la llave maestra en su adecuado ejercicio, ya que está estrechamente vinculada a todas las facetas de la actividad pública y privada en cualquier país. Frente a ello, el personal que trabaja en reparticiones estatales, en todos sus niveles, deberá esmerare en cumplimentar una constante formación y permanente actualización de contralor; a lo que deberá sumarse el conocimiento y manejo de las innovaciones que irán surgiendo. Por lo tanto, es urgente y necesario que las mismas sean correctamente adoptadas e implementadas.

Será indispensable reelaborar los esquemas, creando formas y vías de intervención temprana ante alternativas que en cada caso se presenten; obviando obstáculos y antes de que se vuelvan más difíciles de dilucidar. Es altamente conveniente evitar que se tornen muy complicadas y perturben el normal ritmo en el proceso integrador de producción, transporte, distribución mayorista y minorista hasta llegar a la etapa final del consumo.

Seguramente, en poco tiempo más se introducirán nuevos y revolucionarios métodos que apuntarán en especial a que en la etapa de comercialización bajen notoriamente los actuales costos que se consideran excesivos y una traba para la generalización de dichos procedimientos. Los nuevos métodos en gestación procuran introducir sistemas que permitan integrar todos los procesos con un adecuado sustento en la interacción entre ellos. Estos se han de caracterizar por evitar la secuencia vertical que hoy prima y contribuirán a sustituirla por otros que se funden en la interacción mediante la concurrencia sincronizada de todos los elementos que se requieran en cada una de las precedentes etapas.

Estos procesos incluyen la eliminación de enfoques considerados superados y la promoción del trabajo armonizado incluso a distancia, mediante la recomposición de los equipos de trabajo y una eficaz arquitectura que incluya las más modernas herramientas computacionales, para asegurar que sea en todos los casos una exitosa gestión. Además, se aconseja coordinar las etapas bajo la dirección de un asesoramiento especializado pues de otra manera se corre el riesgo de desaparecer.
Indudablemente, estamos en plena época de cambio y ello acentúa la influencia de la cuarta revolución industrial que, a su vez, impone resolver múltiples interrogantes, hasta ahora sin respuestas. Lo obvio es que el futuro está llamando insistentemente a las puertas de los despachos públicos y de las empresas, que deben redoblar sus esfuerzos. Uno de los interrogantes más inquietantes es identificar si estas transformaciones profundizarán las actuales desigualdades entre los países desarrollados y los que no han podido alcanzar ese nivel en un tiempo razonable.

Resulta obvio que las modificaciones que ya se asoman de manera inevitable y definitiva, iluminen al mundo del futuro y ofrezcan chances para ingresar al mismo. El dilema incluye a nuestro país y parece que nuestros actuales gobernantes no tienen la menor idea de lo que se está jugando puerta afuera. Por lo tanto, las elecciones de octubre y noviembre serán decisivas para conocer con cierto grado de certeza cuál será nuestro futuro, el de nuestros hijos y nietos.

14 Agosto 2019
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