De reportajes y retornos

OTRO DÍA EN EL PARAÍSO | Federico Racca

Es domingo, a mi lado mi hija duerme acunada por una cuna eléctrica (algo así como Sueñan los androides con ovejas eléctricas). Pienso en el futuro para ella, vuelvo a la entrevista que le hice a Alberto Fernández en 2012, algunas de sus palabras ya han sido publicadas por HOY DÍA CÓRDOBA, pero me centro en lo que habla de él, en lo que haría si es presidente, en lo que piensa de Argentina y escucho a Alberto decirme: “…la Argentina tiene una historia de inestabilidad económica y de inestabilidad monetaria y lo que Néstor intentaba era preservar el valor de la moneda y evitar la inflación. Era una obsesión que él tenía y no estaba equivocado. Cuando se dieron los primeros atisbos de inflación, nos parecían que eran como reacomodamiento de precios después de aquella bruta caída (post 2001). Pero cuando en 2007 vimos que la inflación empezaba a ser un “problemita” no un problema sino un problemita lo hablamos con Néstor y Néstor tenía la obsesión de que la economía no se enfriara, que no vaya a ser que por tratar de evitar un problema inflacionario deprimamos la economía. Me acuerdo que en aquel entonces le dije -Mirá que todos los indicadores dicen que el problema de la inflación es el resultado de una demanda creciente y una oferta que se ha estancado. Para resolver esto tenemos que mejorar la oferta y para mejorar la oferta tenemos que traer inversiones. Y creamos la agencia de inversiones… …lo que anda mal es el enorme desequilibrio fiscal y esta locura de que recibo menos ingresos, gasto mucho más y esta diferencia la cubro con emisión monetaria. Todo esto genera la percepción social de que esto no va aguantar y la gente empieza a ahorrar y ahorra en la moneda que considera más fuerte-…”

En otro momento, en otro punto, Alberto habla de Néstor llegado al gobierno con un porcentaje bajo de votos, y habla de una posición similar a la que probablemente Alberto mismo deberá enfrentar: “La verdad… él tuvo que construir poder. Me acuerdo que a los pocos días que llegué al gobierno me preguntaron en un reportaje de La Nación cuál era mi tarea en el gobierno y yo le dije que mi tarea en el gobierno era construir poder. Porque llegamos con el veinte por ciento de los votos y la verdad nadie nos creía. Llevamos adelante una política de construcción de poder. En cada disputa nos parábamos del lado de la gente. O sea, entre el Fondo y la gente… la gente… entre la Corte de la Mayoría Automática y la gente… la gente… entre los genocidas y la gente… la gente; entre los acreedores privados del default y la gente… la gente. Así construimos poder, cada batalla era una batalla de autoridad. Kirchner aplicaba la autoridad pero no era su objetivo mandar al degüello a nadie. Por eso siempre había un punto donde el tema se paraba y se conciliaba. Ninguna situación se llevaba a puntos extremos”.

En otro momento hablamos de la concentración del poder, del federalismo, de las Sierras Chicas… “muchas veces me preguntan qué haría si fuera presidente y yo digo que cambiaría la constitución para algunas cosas. Por ejemplo volvería a poner el colegio electoral, porque si no las provincias no tienen ningún peso; para reconstruir el federalismo. Lo segundo que haría, que es el federalismo real, es cambiar todo el sistema de coparticipación. Yo lo que he visto es que Argentina tiene una estructura de funcionamiento donde el poder central, el gobierno nacional acapara un montón de recursos que después distribuye casi a su antojo. Eso es muy malo, muy perverso. Hay un nivel de discrecionalidad tan alto que preocupa y, además, muchas veces es ridículo, como que desde acá se resuelva que calle asfaltar en Rio Ceballos…”

Finalmente le pregunté quién era Alberto Fernández: “…a ver, siempre me acuerdo que Dalmiro Sanz escribió un libro que empezaba diciendo “escribir sobre uno mismo es muy difícil por eso yo prefiero escribir sobre una mesa”. Es más o menos lo mismo. Yo creo que soy un emergente de la política argentina, que he estado desde los catorce años militando en política, que siempre estuve en el peronismo, que me siento dueño de una mirada progresista pero muy racional de la política. No soy un loco ideologista y mi racionalismo hace que muchos vean en mí a un conservador o un liberal. Me reivindico absolutamente como un liberal anglosajón y no tengo problemas en reivindicarme así. Soy alguien que tuvo el honor de acompañar a Kirchner mientras fue presidente. Yo reivindico todo lo que hicimos, admitiendo que cometimos errores seguramente, pero reivindico todo lo que hicimos porque sé que lo hicimos tratando de sacar el país adelante y en grandes líneas tratando de que las cosas funcionen mejor…”

 
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