La interna y el relato “new age”

La interna y el relato “new age”

 

comillas01.pngNo hay que tragarse el sapo de que existe una política vieja, a desechar, y otra nueva, impoluta como una virgen que nace de un repollocomillas02.png

 

CASI TODO ES OTRA COSA

Ernesto Kaplan

 

Después de haber superado con éxito el test electoral nacional de fines del año pasado, el macrismo cordobés será consecuente con su corta pero eficaz historia en términos proselitistas y ratificará en poco tiempo más la continuidad de su credo conservador. Con ese objetivo, el Pro convocó para el 28 de agosto próximo a la realización de internas partidarias, en las que buscará apuntalar el crecimiento territorial de una fuerza que funciona de la mano de sus socios del radicalismo y del Frente Cívico. A pesar de que la pata amarilla de Cambiemos dejó en claro su predominio a nivel país, en nuestra provincia los tironeos con la UCR son permanentes. Es que, a excepción de los sectores que encabezan el diputado nacional, Mario Negri, y el ministro de Comunicaciones de la Nación, Oscar Aguad, quienes vienen exhibiendo una pleitesía incondicional hacia el liderazgo de Mauricio Macri, el resto de los correligionarios locales mastica desconfianza por los incesantes coqueteos entre la Casa Rosada y Juan Schiaretti.

Como se sabe, el Presidente necesita del titular del Centro Cívico y de la Liga de Gobernadores opositora para asegurarse gobernabilidad en el Congreso. Ya es “vox populi” que la sintonía con la Provincia exaspera los ánimos de Ramón Mestre. El Intendente rezonga en la intimidad, pero sonríe ante las cámaras cada vez que visita la residencia de Olivos, por la sencilla razón de que él más que nadie depende de la chequera del poder central para sobrevivir.

Con el principal aspirante a suceder a Schiaretti convenientemente contenido (por ahora), el Pro se ha propuesto afianzar a su tropa en este distrito. ¿Cómo? Por medio del cordobés Nicolás Massot, titular de la bancada de Cambiemos en la Cámara de Diputados y cabecilla del armado político de Macri en la provincia, se intentará contener el chisporroteo desatado entre los dos bandos en pugna por la renovación de cargos. En un rincón del cuadrilátero, asoma el oficialismo que timonea el presidente del Pro y diputado nacional, Javier Pretto, quien se propone ir por la reelección. Ese sector está compuesto por exreferentes de la vieja Ucedé, fundada en 1982 por Álvaro Alsogaray, y luego reciclada en los años ´90 por Germán Kammerath. En la tribuna contraria, se encuentra la línea denominada “Somos Pro” que encabeza el también diputado Héctor Baldassi. A ese escenario se treparon los “famosos” que dicen ser los herederos de la “nueva política”, tales como el intendente de Villa Allende, Eduardo Romero.

La batalla de fondo entre Pretto y Baldassi cobró temperatura en las últimas semanas, con acusaciones cruzadas que fueron provocando una creciente indigestión en la Rosada. Es que aunque el mandatario nacional quiere demostrar que en su trinchera hay vocación democrática, la grieta que se abrió en Córdoba entre sus alfiles no es para nada saludable, pensando en la campaña de las elecciones legislativas de 2017, en la que –entiende Macri- todos tienen que tirar para un mismo lado. Como prueba de ello se puede citar el incómodo lugar en el que quedó parado Pretto, en su carácter de exvicepresidente del Eninder, el ente intermunicipal sospechado por sobreprecios en la ejecución de obra pública. De tanto insistir el macrismo con los presuntos hechos de corrupción perpetrados durante la década kirchnerista, el tiro le salió por la culata. Al menos, en este caso en particular en el que el exintendente de La Carlota quedó envuelto en un manto de sospechas. Frente a este panorama, la “Coneja” y el “Gato” se frotan las pezuñas y continúan con su embestida frontal. En esta compulsa, Baldassi se abraza a otro dato que juega a su favor. Una encuesta realizada a mediados del presente mes por la consultora Gustavo Córdoba y Asociados reveló que el exárbitro cuenta en esta provincia con una muy buena imagen positiva, que trepa al 43,2 por ciento, y con un 15,4% de desconocimiento, lo que lo perfila como un postulante de fuste para repetir mandato en la cámara baja.

Tras tomar nota de la presente escalada verbal, el “speech” que Macri le bajó a Massot (yerno de Kammerath, por cierto) fue simple y contundente: “la interna se tiene que resolver sin que la sangre llegue al río. Si hay unidad, mejor”. En esa misma sintonía y para que los trapitos no se terminen secando al inquietante sol de la opinión pública, el viceintendente Felipe Lábaque se calzó el traje de mediador entre las barras de los liberales y los extrapartidarios. ¿Quién ganará la pulseada? Cuando el 6 de agosto que viene opere la fecha de vencimiento para la presentación de las boletas en el Pro se develaría este interrogante. Por lo pronto, la fumata blanca estaría lejos de convertirse en una realidad. 

De cualquier manera, lo que debería llamarnos a la reflexión es que, independientemente de los matices que muestran uno y otro bando para diferenciarse, lo que se estaría tratando de disimular son las intenciones de fondo, consistentes en ganar una interna para acumular poder. ¿Cuál es la recompensa? Usar los cargos partidarios para pegar el salto hacia algún sillón legislativo o ejecutivo. Por supuesto, cuando el Presidente o la coyuntura así lo demanden. Entonces, cabe preguntarse ¿esto es todo lo que los exucedeístas y “celebrities” macristas tienen para ofrecerle a la ciudadanía cordobesa? ¿Dónde se asientan sus propuestas concretas para mejorarles la calidad de vida a las personas? Hasta el momento, parecen brillar por su ausencia.    

Confusiones

A propósito de lo que estamos reflejando en esta columna, el ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, aseguró recientemente que la “identidad” de la administración Macri “tiene que ver con la renovación de la política”. El funcionario también aclaró que, a diferencia del gobierno anterior, ellos no buscan instalar un relato propio. En respuesta a esa afirmación, el matutino porteño La Nación advirtió en un artículo que publicó el 17 de julio último que el equipo de comunicación que lidera el jefe de Gabinete, Marcos Peña, “confunde la estrategia instrumental con la conceptual”. En ese plano, se indicó en la misma nota que “es incorrecto decir que (la actual administración nacional) no tiene relato”. Y agrega este periodista: el Gobierno no solamente que posee un relato asociado a valores genéricos y términos como “libre mercado” o “cambio”, sino que, además, ofrece un relato que busca desprenderse del pasado y que carece de épica, porque no tiene figuras para reivindicar, a excepción del rey sin corona que el 9 de julio pasó sin pena ni gloria por la Argentina. En este sentido, no hay que olvidarse de los nuevos billetes con los simpatiquísimos animalitos silvestres, que irán reemplazando a los “angustiados” próceres de la Patria. Retomando la citada publicación de La Nación, se le achacó al Gobierno una tendencia a querer “imponer un optimismo forzado y a uniformar su discurso”. “Por eso, se vieron desprolijidades en casos clave, como con el aumento de las tarifas de gas o los Panamá Papers”, se observó.

Finalmente, cabe añadir que, al igual que lo que viene aconteciendo con la interna del Pro en Córdoba, las estrategias de comunicación de la gestión macrista presentan serias limitaciones argumentales. Cuando ello ocurre, sería propicio darle un mayor espacio a la política en su estado más natural, es decir, desprovista de los vicios y ropajes propios del marketing digital, promovido por los “community managers” y los ejércitos de tuiteros fantasmas. Qué bueno sería volver a entender a la política como una reivindicación de la militancia y el debate de ideas, en donde no haya temor a sufrir represalias por decir lo que se piensa. Por tal motivo, es que no hay que tragarse el sapo de que existe una política vieja, a desechar, y otra nueva, impoluta como una virgen que nace de un repollo. Estará en cada uno de nosotros saber distinguir entre los dirigentes buenos, malos y mediocres. El resto es puro cuento.

@ernestkaplan  

 
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