Mosquitos y malformaciones cerebrales

Riesgos ambientales, por Medardo Avila Vázquez (Especial para HDC)

Desde la Red Universitaria de Ambiente y Salud / Médicos de Pueblos Fumigados, nos vemos obligados a alertar sobre un ensayo biológico que se está desarrollando desde el mes de marzo en las ciudades de Río Cuarto, Villa María, San Francisco, Jesús María, Marcos Juárez, Salsipuedes y La Para, denominado: “Nuevas estrategias para la vigilancia y el control de mosquitos transmisores de enfermedades virales en Córdoba”.

Esta iniciativa del ministerio de Ciencia de la Nación, que dice perseguir el objetivo de disminuir el riesgo enfermedades trasmitidas por mosquitos. La intervención se sustenta en la utilización de un larvicida muy peligroso y cuestionado a nivel mundial, el “Pyriproxyfeno”, que no resulta una sustancia inocua; es empleado como agrotóxico para el control de insectos en cultivos de cítricos y granos, donde altera la metamorfosis de los insectos de larva a adulto, interactuando con receptores y genes que regulan este proceso, de tal manera que provoca malformación, muerte o incapacidad del mosquito. Sustancias químicamente similares (como el “Metapreno”) se conoce que producen el mismo efecto en animales superiores, incluso en el hombre. Y muy recientes investigaciones han confirmado que “Pyriproxyfeno” genera malformaciones congénitas en modelos de vertebrados (ya no sólo en insectos), que incluyen procesos idénticos a los del desarrollo embriológico de los humanos, como se sospechaba pero no había pruebas que hoy ya están disponibles y que, aparentemente, son desconocidas o ignoradas por la autoridades sanitarias en nuestro país.

Lo más grave es que desde 2014, el “Piriproxifeno” fue aplicado en el agua potable de favelas del Nordeste de Brasil, antes de la epidemia de Zika de los años 2015 y 2016, y hoy muchos médicos e investigadores admiten que las causas de la gran cantidad (2.000 casos) de niños que nacieron con microcefalias en esa zona pueden estar vinculadas tanto a la ingesta de “Pyriproxyfeno” en el agua que tomaban sus madres, como a la infección con el virus del Zika (de hecho, sólo en 15% de los casos de microcefalia se pudo reconocer la infección viral como antecedente).

Nos sorprende que autoridades del Conicet, del ministerio de Salud y el de Ciencia y Tecnología promuevan colocar en los frentes de los domicilios de numerosos barrios de estas ciudades pequeñas trampas (ovitrampas), conteniendo agua y “Pyriproxyfeno”. La intención sería que las hembras del mosquito “Aedes spp” intenten realizar la postura de sus huevos en estos recipientes, gránulos de “Pyriproxyfeno” se adhieran a las patas del insecto, para ser luego transportado por ésta a otros recipientes o cacharros existentes en el domicilio o su periferia, para así envenenar el agua e impedir que allí se desarrollen larvas y surjan mosquitos adultos, ya que pequeñas concentraciones de la sustancia resultan muy potentes. El conocimiento científico actual reconoce que esta intervención no se ha reconocido efectiva en disminuir el número de nuevos enfermos de Dengue adonde se puso en práctica en forma ambientalmente abierta, como la que se está desarrollando en estas ciudades, sólo lo fue en contextos experimentales muy controlados.

Nos parece una medida muy temeraria que los más de 500.000 cordobeses de estas importantes ciudades estén expuestos a este poderoso veneno, capaz de producir malformaciones durante el embarazo de los 9.000 neonatos que allí se generan por año. Por estas razones es que rogamos que se suspenda este ensayo biológico, que no se coloquen los recipientes con venenos por doquier como está planificado, y se evite agravar la contaminación y el riesgo para las personas, sobre todo las embarazadas y las mujeres en edad reproductiva. Además, es preciso destacar que el “Pyriproxyfeno” es una sustancia particularmente tóxica para la biodiversidad, afectando a muchos insectos polinizadores, especialmente a las abejas.

 
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