Francisco contra el lawfare

Mondo cane | Por Gonzalo Fiore

En la primera semana de junio se llevó a cabo en la Santa Sede un congreso sobre derechos sociales y doctrina franciscana. Los concurrentes fueron reconocidos jueces, entre ellos el ex integrante de la Corte Suprema argentina, actual magistrado de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Eugenio Zaffaroni. El evento fue cerrado por un discurso del papa Francisco, de fuerte contenido político. El Sumo Pontífice se refirió a lo que considera “una nueva forma de intervención exógena en los escenarios políticos de los países, a través del uso indebido de procedimientos legales y tipificaciones judiciales”. Es decir, el uso que puede llegar a hacerse del Poder Judicial como un operador político para minar los gobiernos populares elegidos democráticamente. Esto es conocido como ‘lawfare’, que vendría a ser el uso del derecho tanto interno como internacional para dañar de manera pública a un adversario. Esto es, una forma de “guerra jurídica”, sumamente desigual y desbalanceada.

El lawfare ya fue denunciado por ex presidentes latinoamericanos como Cristina Fernández de Kirchner, el brasileño Lula Da Silva, encarcelado desde el año 2016 y proscripto políticamente, o el ecuatoriano Rafael Correa, quien ha sido objeto de numerosas operaciones judiciales desde su salida del poder en 2017. Correa actualmente se encuentra con asilo político en Bélgica, con una orden de arresto en su contra todavía vigente. Lo que Francisco entiende y dejó bien en claro en su discurso, es la fuerte intencionalidad política que existe detrás de estos casos. El accionar de la Justicia, supuestamente independiente, se ve comprometida e influida desde otros sectores de poder. Los blancos de ataque siempre son dirigentes ligados a gobiernos que ya no están en el poder, pero tienen serias posibilidades de regresar, y que de alguna manera u otra estuvieron a la cabeza de procesos de cambio social y de ampliación de derechos. En algo que parece dirigido específicamente a la situación que atraviesa la región, dijo: “El lawfare, además de poner en serio riesgo la democracia de los países, generalmente es utilizado para minar los procesos políticos emergentes y propender a la violación sistemática de los derechos sociales”.

Estas declaraciones siguen a las que diera al programa de televisión español Salvados, a comienzos de abril de este año. Allí, se refirió al rol que desempeñan tanto los medios de comunicación en particular como los periodistas en general dentro de la política y la vida en comunidad: “Hay medios de comunicación que calumnian sin ningún problema y tiene tanto poder frente a la gente que puede calumniar impunemente. ¿Quién le va a hacer juicio? Nadie”. Allí también se refirió a las ‘fake news’ (noticias falsas) o la posverdad: “Doy la noticia, pero doy la mitad. La otra mitad no la doy. Eso va contra el derecho que tiene el que recibe noticias a estar informado. Le informas la mitad, le informas mal. Es una de las desviaciones en la que tienen que evitar caer”. Usualmente las noticias respecto de los juicios suelen reproducirse una y otra vez en primera plana de los diarios o en horarios centrales de los noticieros al momento del comienzo de los mismos. Sin embargo, en caso de probarse la inocencia de los imputados, la noticia no ocupa más de una nota al pie. El tratamiento mediático, en gran cantidad de ocasiones, condena, ante la opinión pública, inmediatamente y sin presunción de inocencia.

A su vez, Bergoglio, dirigiéndose a los jueces que lo escuchaban atentamente, les advirtió que ellos mismos podían ser víctima de este tipo de tratamientos en caso de no seguir los mandatos de los poderes reales: “Esto nos recuerda que, en no pocos casos, la defensa o priorización de los derechos sociales sobre otros tipos de intereses, los llevará a ustedes a enfrentarse no sólo con un sistema injusto sino también con un poderoso sistema comunicacional del poder, que distorsionará frecuentemente el alcance de sus decisiones, pondrá en duda su honestidad y también su probidad, incluso pueden hacerle juicio”. Refiriéndose nuevamente a lo que denominó como el “juicio previo mediático”. Francisco, sin ninguna duda, no desconoce el vínculo existente entre estos dos poderes. La guerra jurídica, en la mayoría, si no en todos los casos, es también una guerra de tipo mediático. Una “batalla asimétrica” en palabras del papa, donde una de las partes tiene prácticamente la suma del poder real. Ya que sumado al poder político y económico, también detenta el control sobre un sector importante de la justicia y de los medios de comunicación masivos.

Es responsabilidad de los integrantes de la justicia, no ser parte de este tipo de operaciones. El mismo Zaffaroni ha hablado muchas veces sobre la necesidad imperiosa de asegurar la independencia del Poder Judicial de todos los poderes. No solo del político, sino también del económico. El pontificado de Francisco viene siendo signado por las críticas de amplios sectores del poder concentrado. Las editoriales de los medios de Argentina han sido particularmente duras tanto con el discurso del papa como con sus gestos públicos. El corpus ideológico del “papa del fin del mundo” puede llegar a ser especialmente molesto con las élites mundiales y con el poder. No es menor el discurso anti capitalista sostenido por el jesuita desde su asunción en 2013. Tampoco lo es, que nombre de manera tan clara, sin tapujos, a las distintas patas que sostienen al sistema que, como ha dicho en infinidad de ocasiones: “mata y deja gente afuera”. Más importante aún es sostener ese discurso desde la cabeza de una institución central para la vida pública en occidente. Esto no parará de ganarle enemigos dentro de las filas del poder mundial.

 
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