Guatemala, un presente malo y un futuro peor

Análisis Internacional | Por Gonzalo Fiore

El domingo 16 de junio se celebraron elecciones ejecutivas en Guatemala. Siguiendo a comicios recientes en otros países de la región como El Salvador o Panamá. En un escenario extremadamente fragmentado, hubo diecinueve fórmulas intentando hacerse con el poder ejecutivo. En primera vuelta, fueron dos representantes de la histórica clase política quienes obtuvieron los principales lugares. Quedando así posicionados para enfrentarse en el ballotage del próximo 11 de agosto. Sandra Torres, candidata de la Unidad Nacional para la Esperanza (UNE) obtuvo poco más del 25% de los votos. Torres fue primera dama entre 2008 y 2012, durante el mandato de Álvaro Colom, su ex esposo. Ya perdió en segunda vuelta contra el actual presidente Jimmy Morales en las elecciones de 2015. Su figura es resistida tanto por sectores de la izquierda, que la ven como parte de la casta política guatemalteca, como por las elites terratenientes, quienes le reprochan un supuesto pasado guerrillero.

Su contrincante en el ballottage será Alejandro Giammattei, quien logró ingresar a la segunda vuelta tras conseguir cerca del 14% de los sufragios. El veterano dirigente ya se presentó a las elecciones presidenciales de 2007, 2011, y 2015. También se desempeñó como director del Servicio Penitenciario del país en 2006. Durante su mandato se produjo un hecho conocido como el Operativo Pavo Real en la Granja Penal de Pavón. Cerca de 3.000 efectivos policiales y militares ingresaron a la prisión de Pavón para retomar el control sobre el establecimiento, que supuestamente era dominado por los reos. Hubo bajas civiles entre los presos, por lo cual se abrió un proceso judicial que terminó con el encarcelamiento del ahora candidato presidencial. Tras diez meses de detención, Giammattei quedó en libertad. Hasta ahora, el candidato del frente Vamos, no había logrado nunca superar el tercer lugar en todas sus participaciones como candidato a presidente de Guatemala. Sin embargo, por ahora las encuestas lo dan perdedor frente a Torres.

Los problemas que deberá enfrentar el próximo presidente son muchos. Según datos de las Naciones Unidas, cerca del 83% de los guatemaltecos se encuentra viviendo en condiciones de pobreza. Poco más del 46% de los niños sufre de desnutrición. Si bien, según la oficialista Encuesta Nacional de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística, la cifra es un poco menor, continúa siendo alarmantemente alta. El 59,3% de los guatemaltecos viven en pobreza extrema, es decir, diez millones de habitantes. En algunos departamentos, especialmente los que cuentan con mayoría de pueblos originarios, el porcentaje de pobres supera con creces al 80%. Si bien la tasa de homicidios se encuentra bajando desde 2017, sigue siendo extremadamente alta. El año 2018 cerró con una tasa de 22,4% homicidios cada 100.000 habitantes según Naciones Unidas. Se redujo cuatro puntos respecto de 2016, sin embargo, la tasa asciende a 32 cada 100.000 cuando el índice se traslada a la capital del país. Guatemala se encuentra ligeramente detrás de otros países de la región como El Salvador u Honduras. No obstante, en el 2018, apenas hubo un solo días sin ningún homicidio en la capital. En lo único que “ganan” los hombres es en la tasa de muertes violentas: por cada mujer asesinada mueren ocho hombres víctimas de robos, violencia de las pandillas o a causa del narcotráfico.

A pesar de que la próxima presidenta del país centroamericano podría ser una mujer, la situación en lo que respecta a igualdad de género es la segunda peor de América latina. Sólo superado por Haití, los números en ese aspecto se parece más a los peores regímenes de África que a los países vecinos. Según un informe reciente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el índice de desigualdad de género de Guatemala es de 0,49%. Según el mismo informe, el país se encuentra en una peor situación en ese aspecto que el 72% de los países del planeta. La desigualdad salarial es fácilmente verificable: por cada dólar que percibe un guatemalteco de sexo masculino, una mujer recibe apenas 0,56 centavos. De acuerdo al mismo informe, apenas el 41% de las mujeres en condiciones de trabajar, participa de manera activa con la economía del país. A su vez, apenas el 14% de los miembros del Congreso son mujeres, mientras que su participación en los gobiernos ejecutivos locales no supera el 3%. El país se encuentra lejos de contar con una ley de cupos para los cargos electivos.

En 1954 se produjo el golpe de Estado que terminó con el gobierno popular de Jacobo Arbenz, en vías de concretar una reforma agraria para paliar la desigualdad estructural. El hecho es famoso además, porque en el país se encontraba un joven Ernesto Guevara, de paso hacia México, para terminar recalando en las filas castristas. De la misma manera que muchos de sus vecinos, Guatemala sufrió una cruenta y larga guerra civil que se extendió desde 1960 hasta los acuerdos de paz en 1996. Según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico hubo cerca de 200.000 muertos en total, 93% de ellos a manos de grupos gubernamentales. La situación de los pueblos originarios guatemaltecos es catastrófica. Más del 80% se encuentran en la pobreza extrema. En esta elección hubo una candidata indígena, Thelma Cabrera, que alcanzó apenas un cuarto puesto. Al igual que la de sus vecinos, el panorama del país es sumamente compleja. Parafraseando el dicho popular, con estos resultados todo indica que a Guatemala sólo le espera Guatepeor.

 
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