Afilando los cuchillos en Puerto Rico

Mondo Cane | Por Gonzalo Fiore

Hace una semana, los artistas comercialmente más exitosos a nivel mundial de Puerto Rico, René Pérez, más conocido como Residente, y Bad Bunny, publicaron una canción contra Ricardo Rosselló. Titulada “Afilando los cuchillos”, dispara duras frases contra el gobernador exigiendo su renuncia. Ya es la banda sonora de las protestas multitudinarias que desde hace más de 10 días se enfrentan sin miramientos contra el gobernador.

Hasta ahora, Rosselló sólo anunció que renunciará a la presidencia del gobernante Partido Nuevo Progresista, y que no se presentará a la reelección en 2020. Sin embargo, las masivas protestas exigen que dimita de manera inmediata al cargo. Se trata de la crisis política más grave que vive Puerto Rico en las últimas décadas. Uno de los 14 Estados asociados de los Estados Unidos, que tienen estatus de autogobierno; históricamente existen importantes sectores políticos puertorriqueños que exigen su independencia total y la constitución de un Estado independiente.

La indignación popular que desencadenó las protestas estalló luego de que se conocieran una serie de chats privados del gobernador. Allí, junto a sus funcionarios, utiliza un lenguaje de fuerte contenido misógino, homofóbico y machista contra opositores, periodistas, y distintos referentes de la vida pública puertorriqueña. La única respuesta de Rosselló fue pedir disculpas, justificándose asegurando que utilizaba el grupo de WhatsApp para “liberar tensiones” tras días de trabajo intenso. El gobernador adujo que cometió un error, pero negó haber incurrido en cualquier tipo de delito. Sin embargo, el descontento con su administración ya venía siendo patente, por lo que la filtración de los mensajes privados simplemente apuró el estallido social. En los chats, además, participaban integrantes del sector empresarial del país. Por lo que se evidenció un favoritismo importante hacía entidades privadas que pretendían conseguir determinados “favores” del Estado.

A su vez, muchos de los funcionarios involucrados están procesados o acusados de distintos delitos, como el lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, fraude, y el otorgamiento de licitaciones de maneras poco claras.

Rosselló llegó a la gobernación de Puerto Rico prometiendo devolver la credibilidad a un país que la había perdido hacía tiempo. El gobernador es un político de apenas 40 años, egresado en el prestigioso MIT, como ingeniero químico. En 2008 tuvo una activa participación en la campaña presidencial durante las primarias demócratas, trabajando para Hillary Clinton, especialmente destinado a la franja de votantes latinos. Tuvo un importante apoyo a partir de 2012 cuando fundó el movimiento “Boricua, ¡Ahora es!”, destinado a cambiar el estatus legal de Puerto Rico como Estado asociado. Sin embargo, esas banderas quedaron en el olvido tras su asunción a la gobernación, en 2017.

Su llegada al poder se basó además en una fuerte toma de las calles a través de su movimiento. Organizando protestas contra su antecesor en el cargo, Alejandro García Padilla. Enfrentado a Donald Trump, el estadounidense se refirió en los últimos días a Rosselló en los términos de “increíblemente incompetente”, además de calificarlo como “un gobernador terrible”.

El presidente estadounidense aprovechó para criticar duramente a la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, quien adquirió importancia mediática en los Estados Unidos tras el devastador paso del huracán María. En su momento, Cruz criticó a Trump por la falta de ayuda tras los destrozos. Sin embargo, el norteamericano asegura ser “lo mejor que le ha pasado a Puerto Rico”. Yulín Cruz es una férrea opositora a Rosselló y ya se perfila para ser la próxima gobernadora de Puerto Rico una vez resuelto el escándalo. Viene participando de las marchas exigiendo la renuncia del gobernador, además de haberlo criticado en sus redes sociales al señalar que éste ha dado entrevistas a Fox News, pero no a “ningún medio boricua”.

Hablando de un “despertar del pueblo puertorriqueño”, Cruz pidió que “tienes que indignarte, inscribirte y tienes que votar”. Incluso fue más lejos al pedir que Rosselló debe “irse de Puerto Rico”. Actualmente, no parecen quedar sectores políticos de peso o importancia que sigan defendiendo la continuidad del gobernador en el cargo.

No habría que descartar que este “despertar” de la juventud en la isla, desemboque en nuevos reclamos por la independencia. La lucha viene de larga data. Cuando finalizó la guerra hispanoamericana de 1898, se firmó el Tratado de Paris, donde España otorgaba Puerto Rico a los Estados Unidos. Desde entonces, es legalmente un Estado asociado con posibilidad de realizar elecciones democráticas propias, pero, en la práctica, para los independentistas no es más que una colonia estadounidense. A pesar de los movimientos revolucionarios de los años 60 y 70, el clamo por la independencia tampoco llegó a alcanzar gran apoyo popular en la isla. Quizás debido a la fuerte persecución contra los dirigentes nacionalistas. En el referéndum de 2012 por el estatus legal, apenas el 5,5% de los puertorriqueños votaron por la independencia.

Es interesante hacer notar que los medios de comunicación no le han dado la misma visibilidad a las protestas en la isla que a la situación en Venezuela, por poner otro ejemplo de crisis política cercano en el tiempo. Seguramente, la situación de efervescencia que vive la isla no terminará con la renuncia de Rosselló. Como canta el trapero en “Afilando los cuchillos”, en Puerto Rico está comenzando a cobrar protagonismo la generación del “yo no me dejo”.

 
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