Evo, entre la reelección y el fuego

Mondo Cane | Análisis Internacional

Por Gonzalo Fiore

El próximo 20 de octubre Bolivia atravesará un nuevo proceso electoral, donde Evo Morales parte como el claro favorito. A pesar de que según la Constitución del país no podía volver a postularse, y de que había perdido por un estrecho margen un referéndum para permitirle una nueva re elección, el Tribunal Constitucional boliviano dictaminó que Morales puede presentarse debido a que es un “derecho humano” elegir y ser elegido. Sin embargo, la oposición se ha endurecido en los últimos años. Especialmente en el norte, donde se encuentra el Estado más rico del país, Santa Cruz de la Sierra. Bolivia no fue ajena a los incendios producidos en el Amazonas, ya que varias regiones del país también se encuentran sufriendo hechos similares. Todo indica, salvo una sorpresa mayúscula, que Morales, ayudado por un éxito económico sin precedentes en la historia boliviana que ni siquiera la oposición discute, superará el 50% en los próximos comicios. Además de presidente y vice, se elegirán 130 diputados y 36 senadores para el período gubernamental 2020-2025.

Durante el pasado fin de semana llegó a Bolivia un Boeing 747 de los Estados Unidos con el objetivo de apagar los incendios, que asolan especialmente a la región de Santa Cruz. Según lo que han explicado numerosos expertos en medio ambiente, el daño puede llegar a ser tan grande que tomarán varias décadas, incluso, quizás siglos, en repararlo. En el Estado norteño se iban a llevar adelante protestas contra la re elección de Morales, pero fueron suspendidas debido a los siniestros. Bolivia es un país amazónico, junto al principal Brasil, y a Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador, Guyana y Surinam. El mandatario convocó a una reunión de urgencia de todos los países que conforman esa región pero el pedido fue rechazado debido a la cuestión Venezuela. Morales resaltó que es menester no “ser mezquinos por problemas ideológicos, no convocar, porque la vida, la biodiversidad está en riesgo y es nuestra obligación debatir profundamente y tomar decisiones oportunas para bien de nuestros pueblos.” No obstante, por lo menos por ahora prevalecen las diferencias irreconciliables con el gobierno de Nicolás Maduro de los países de la región, especialmente Colombia y Brasil.

La relación de Evo con su par brasileño Jair Bolsonaro no es mala. Incluso, le ha costado algunas críticas de algunos sectores de la izquierda latinoamericana. Especialmente cuando fue la asunción del brasileño, Morales lo saludó de manera afectuosa, llamándolo “hermano” en sus redes sociales. Consciente de la importancia de la relación comercial de Brasil con Bolivia, el presidente sabe que no puede prevalecer la ideología del gobierno de turno por sobre la relación bilateral institucional. Desde la izquierda y los grupos ecologistas acusan a Morales de ser cómplice con Bolsonaro respecto del incendio amazónico. Lo cierto es que dados los resultados, la política ambiental boliviana fue, cuanto menos, poco responsable. Morales es un defensor del “chaqueo”, una práctica tradicional de los agricultores en esa región de Bolivia que consiste en quemar de manera “controlada” porciones de terreno para ampliar las áreas cultivables. “Es importante el control del chaqueo pero también quiero que sepan: si las pequeñas familias, pequeños productores, si no chaquean, ¿de qué van a vivir?”, declaró al momento de sobrevolar las áreas incendiadas.

La mayor oposición al Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales y Linera sigue proviniendo de los sectores más acaudalados de la sociedad boliviana, especialmente en Santa Cruz de la Sierra. A pesar de la crisis que vive la izquierda en la región y la sensible cuestión venezolana, la popularidad del gobierno boliviano se mantiene prácticamente intocable en las áreas rurales. Carlos Mesa, presidente entre 2003 y 2005, es el hombre mejor situado en el panorama electoral que tiene la oposición. Por ahora muy lejos en las encuestas, es el único dirigente que atina a acercarse a diez puntos de distancia con el oficialismo, haciéndose especialmente fuerte en los grandes centros urbanos y en el norte. La única esperanza opositora es forzar un ballotage, donde el gobierno podría llegar a perder si lo que indican las encuestas es acertado. Según el vicepresidente y nuevamente candidato a ese puesto Álvaro García Linera, quien puede “dar la sorpresa” es el tercero en los sondeos, Oscar Ortiz, de Bolivia Dice No. Senador por Santa Cruz, muchos consultores lo dan cada vez más cerca de Mesa.

El chaqueo, según Morales y el oficialismo boliviano, no se hace con la voracidad que tienen los sectores multinacionales vinculados al agro, ya que se trata de pequeños productores, especialmente ligados al sector cocalero, de quien Evo fue representante sindical. Hoy alrededor de un 36% de los bolivianos son pobres, pero en 2006 lo era un 58%, sumado a estas cifras, la pobreza extrema disminuyó un 23% en los trece años del MAS en el poder, del 38,2% al 15,2%, el mínimo histórico para Bolivia. El Producto Bruto Interno del país crece a tasas superiores al resto de sus vecinos, con una de las inflaciones más bajas de la región. Si bien ello aún no se ha traducido en un desarrollo real ya que el país sigue siendo fundamentalmente dependiente del sector primario. Con sus luces y sombras, el liderazgo de Evo Morales Ayma encarna el proceso de mayor crecimiento económico en la historia de Bolivia. Es por ello que, a pesar del fuego natural y político, su re elección está prácticamente asegurada. El pueblo boliviano no puede darse el lujo de perder a un hombre que lo ha llevado a las cuotas más altas de su larga y sufrida historia.

 
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