Parálisis en España

Mondo Cane | Por Gonzalo Fiore

Finalmente, tras meses de negociaciones fallidas, Pedro Sánchez no logró formar gobierno, por lo que el próximo 10 de noviembre se celebrarán nuevas elecciones presidenciales en España. En un principio las exigencias de Pablo Iglesias y Unidas Podemos habían sido demasiado grandes, especialmente teniendo en cuenta su magro resultado electoral. No obstante, luego, Sánchez no supo negociar un armado que contenga a todos los sectores de la izquierda española y le permita seguir en el gobierno del país. Si bien su figura y el PSOE han subido en las encuestas y podrían mejorar su perfomance electoral de abril, el resultado aún es bastante incierto. Podemos podría llegar a un 13%, logrando un empate técnico con Ciudadanos y quedando apenas cinco puntos detrás del Partido Popular, que bordea los 20 puntos. Por otro lado, la extrema derecha de Vox llegaría a los 9%, por lo que a pesar de que la derecha no podría triunfar en los comicios, los tres partidos de ese espectro político combinados podrían llegar a lograr lo que para la izquierda española parece imposible: ponerse de acuerdo y formar gobierno. Si se produce ese escenario electoral, las mayorías parlamentarias serían prácticamente idénticas a las actuales.

El artículo 99 de la constitución española estipula la celebración de nuevas elecciones en caso de no poder formar gobierno. A pesar de la legalidad y respeto a las instituciones que esto supone, los españoles parecen hastiados de una inestabilidad política que desde hace cuatro años vienen provocando una parálisis casi total del gobierno central. A pesar de la última oferta de Iglesias de sacar adelante la investidura presidencial incluso sin formar parte del gobierno, Sánchez prefirió convocar a nuevas elecciones refiriéndose en duros términos a UP: “no dormiría por la noche si ocupasen puestos clave en el gobierno”. A su vez, Albert Rivera de Ciudadanos, ofreció a último momento y mediante conferencia de prensa, formar gobierno junto al Partido Popular. Algo que no resultó creíble para nadie y que parece tener como objetivo, en realidad, evitar el imparable descenso en las encuestas de Ciudadanos. En los últimos meses ha crecido la derecha tradicional del PP en detrimento de la formación de Rivera y también de la ultraderecha de Vox. Aunque siguen necesitándose entre sí en el hipotético caso que deban formar gobierno.

Otro hecho para tener en cuenta es la candidatura de Iñigo Errejón por fuera del partido que ayudó a nacer junto a Iglesias. El dirigente de izquierda se abrió a comienzos de este año con un partido, Más Madrid, destinado a participar de las elecciones autonómicas madrileñas, pero parece listo para dar el salto a nivel nacional. Esta candidatura podría dividir aún más a la izquierda, sin embargo, podría serle de utilidad a Sánchez ya que el PSOE se siente más cómodo negociando con Errejón, quien se viene mostrando como más moderado y de centro desde su salida de Podemos. El presidente dijo que: “Hay diferencias muy notables de cómo entienden la política Errejón e Iglesias”. Por ahora no está resuelta la candidatura del joven politólogo, aunque son sus propios compañeros de partido quienes le exigen por estas horas que decida presentarse. Por lo pronto, su compañera de partido y ex alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, parece haber descartado de cuajo ser candidata. En caso de concretarse, podría provocar un gran corrimiento de votos de Podemos hacía su figura, pero también de Ciudadanos, ya que el discurso que viene esbozando Iñigo apela a la izquierda pero también al “sentido común” español, hablando sobre cuestiones referidas al funcionamiento de los servicios públicos o la seguridad.

Tanto Iglesias como Sánchez han demostrado una gran irresponsabilidad a la hora de llevar estabilidad. Especialmente notable fue la soberbia del presidente a la hora de preferir convocar nuevamente a elecciones antes que “deberle un favor” a Iglesias. La parálisis institucional en España es de larga data, Sánchez pretende ser el hombre que termine con esto pero por ahora no viene dando pasos reales en ese sentido. Quizás la entrada de nuevas figuras a la escena nacional que logren revitalizar los partidos tradicionales aún tiene capítulos por escribir. La probable candidatura de un hombre de izquierda, sensato y con una vasta formación intelectual y política como Iñigo Errejón puede traer aires frescos a España. Si bien sus posibilidades de ser presidente en esta ocasión son nulas, tiene la oportunidad de convertirse en un factor de peso a nivel nacional, propiciando la conformación de un nuevo gobierno y demostrando una madurez política de la cual otros dirigentes, considerados más “tradicionales” o “mayores” que él, carecen.

Al momento de la destitución de Mariano Rajoy en 2018, Sánchez había perdido dos elecciones y ya no era líder ni siquiera del Partido Popular. En poco tiempo logró erigirse en el político más importante de España a base de un carisma arrollador y movimientos de ajedrez inesperados. Desde el llano, recorrió el país de punta a punta, y no son pocos quienes le reconocen una habilidad política de gran nivel. No pareció mostrarla particularmente en los últimos meses, prefiriendo especular y jugar en solitario, quizás, presionado por las elites económicas o poderes ajenos a la política. Cabe la posibilidad de que la jugada le salga bien y triunfe en las elecciones de noviembre, pero también se encuentra muy latente un escenario donde la izquierda pierda incluso la oportunidad de formar gobierno. En las próximas elecciones, Sánchez se juega un lugar en la historia no sólo de su partido sino de España.

 
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar