Un Lenin de derecha

Mondo Cane | Por Gonzalo Fiore

La situación social en Ecuador se ha convertido en un polvorín tras el estallido de las protestas populares contra las medidas económicas anunciadas por el presidente Lenin Moreno. El oficialismo acusa a Rafael Correa y a sus seguidores de encontrarse detrás de los movimientos callejeros. Correa se encuentra actualmente radicado en Bélgica ya que pesa sobre él una orden de detención en su país. El ex mandatario aseguró en declaraciones brindadas a la prensa que “nadie votó por el FMI ni por el aumento a los precios de los combustibles”. Moreno fue vicepresidente de Correa entre 2007 y 2013, y fue su candidato en las elecciones presidenciales de 2017, donde resultó ganador. Sin embargo, fue virando sus políticas económicas y sociales, enfrentándose cada vez en mayor medida al correísmo hasta romper definitivamente con su ex jefe político. La situación de Rafael Correa en Ecuador es extremadamente compleja. Ya que si bien pesan sobre él graves acusaciones de corrupción, en las elecciones legislativas celebradas en marzo de 2019, partidos leales a su figura alcanzaron un importante apoyo popular.

Lo que anunció el gobierno ecuatoriano es la eliminación de los subsidios en los precios del diesel y la gasolina, a partir de lo establecido por un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Estas medidas provocaron un aumento de hasta el 123% en los precios de los combustibles, por lo que el estallido social no se hizo esperar. Debido a las protestas, el presidente decretó “estado de excepción” en todo el territorio de Ecuador, al mismo tiempo que aseguró que mantendrá sus medidas. Ello le permite al gobierno restringir el derecho a la libre circulación de las personas así como también emplear la fuerza armada para el control público, incluso le da facultades para establecer censuras previas a la prensa en caso de que el Ejecutivo lo considere necesario. La medida de excepción se mantendrá en vigencia por sesenta días. Diputados opositores, especialmente aquellos afines a Correa, en línea con lo que exigen los manifestantes, pidieron la renuncia de manera inmediata de Moreno y la convocatoria a nuevas elecciones. Con esta medida, según el gobierno, el fisco se ahorraría 1.400 millones de dólares anuales.

Otro importante actor en la crisis política más grave que vive Ecuador en, por lo menos, una década, son los pueblos originarios. Detuvieron a 47 militares en Alausí, en la provincia ubicada en la sierra andina de Chimbronazo. La “detención” de los militares es una protesta contra la suba de los precios en la gasolina y los indígenas aseguran que los tendrán retenidos hasta que el gobierno no dé marcha atrás con la quita de subsidios. Entre ellos se encuentran nueve oficiales, treinta y ocho voluntarios y cinco policías. Lo cual, debido a la actitud política que ha tomado el presidente, parece más que improbable por estas horas. La mayor organización que nuclea a las comunidades originarias en Ecuador, la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), respondió al gobierno decretando su propio estado de excepción en sus territorios. De esta manera, denuncian a las fuerzas de seguridad y la represión de las protestas sociales. Más de 10.000 indígenas marcharon hacía Quito para protestar contra el gobierno de Moreno.

Las protestas no cesan y se van convirtiendo en cada vez más masivas y violentas contra el gobierno central. Lenin Moreno y todos sus funcionarios debieron escapar de la casa de gobierno y la ciudad de Quito, refugiándose en Guayaquil. A pesar del toque de queda y el endurecimiento en el estado de excepción, los indígenas marcharon en masa a la capital y tomaron la Asamblea Nacional antes de ser desalojados por la fuerza policial. El reclamo ya no es la marcha atrás en las medidas sino directamente la renuncia de Moreno. Al haber traicionado tanto su programa electoral como su base misma de sustentación, el presidente debió refugiarse en quienes históricamente fueron opositores a Alianza País de Correa. Mientras tanto, el ex presidente se mantiene activo desde Bélgica en sus redes sociales, lanzando consignas a favor de los manifestantes, pidiendo la renuncia de Lenin y exigiendo el adelantamiento de las elecciones. El gobierno, sin ningún tipo de pruebas concretas, acusa tanto a Correa como a Nicolás Maduro de encontrarse detrás de los “intentos desestabilizadores”. Más allá de que el presidente pueda escapar de esto, su imagen ya se encuentra tan dañada que sus días al frente del ejecutivo nacional parecen contados.

En un contexto regional muy diferente al que cobijó los gobiernos de Correa, Lenin Moreno decidió cambiar rápidamente de bando. Sin importarle traicionar tanto los principios básicos del movimiento que lo llevó al poder como a su propio electorado. Iniciando una larga caza de brujas judicial contra su ex jefe político y los dirigentes cercanos a Correa. Incluso, a su propio vicepresidente, Jorge Glas, quien fue detenido por asociación ilícita en el marco de la causa Odebrecht. Más allá de su militancia política dentro de las filas del correísmo y la Revolución Ciudadana. Y, a pesar de su nombre de pila, que recuerda, por supuesto, al legendario revolucionario ruso, Lenín Moreno ha preferido terminar de consolidar su ya marcado giro a la derecha. El tiempo dirá si Rafael Correa es capaz de regresar al poder en Ecuador. Mientras tanto, lo que demuestra el actual presidente, entre otras cosas, es que en política no siempre es recomendable confiar en los delfines, por más leales que parezcan a primera vista.

 
© 1997 - 2019 Todos los derechos reservados. Diseñado y desarrollado por HoyDia.com.ar