Trump se acerca al borde de la catástrofe

MONDO CANE | Por Gonzalo Fiore

Con el asesinato de Qasem Soleimani, jefe de las fuerzas Quds, el brazo militar de la poderosa Guardia Revolucionaria iraní, ordenado directamente por el gobierno de los Estados Unidos, se termina una época y comienza un nuevo período de consecuencias impredecibles no sólo para la región de Medio Oriente sino para todo el mundo. El hecho se produjo en el aeropuerto de Bagdad, donde el General iraní de 62 años se encontraba en Irak presuntamente para apoyar militarmente a las milicias de ese país alineadas con Irán. Junto a Soleimani se encontraba el líder de Kataeb Hezbolá, conocido también como el Hezbolá iraquí, Abu Mahdi Al-Muhandis, quien también resultó muerto. Washington lo consideraba el ideólogo del atentado que produjo la muerte de un contratista estadounidense en Irak el viernes pasado. Los hechos se producen luego de un año de constantes escaladas y distensiones en la relación de Estados Unidos con Irán. A su vez, suceden en medio de varios días de asedio a la embajada norteamericana en Bagdad.

Manifestantes iraquíes atacaron con piedras y bombas caseras la embajada el pasado 31 de diciembre. Las manifestaciones fueron para protestar contra ataques aéreos de Estados Unidos contra milicias iraquíes apoyadas por Irán. Es la misión diplomática más grande de Estados Unidos en el mundo, con más de 16.000 miembros. Aunque no está claro cuántos de ellos se encontraban presentes durante el asedio. El gobierno de Donald Trump llevaba efectuado cinco ataques contra asentamientos del Kataeb Hezbollá en Irak y Siria, que habían tenido como resultado, al menos, 25 muertos. La milicia, considerada grupo terrorista por Washington, había atacado numerosos objetivos estadounidenses e iraquíes en las semanas previas. Esto sucedió en un clima de revueltas generalizadas contra el gobierno iraquí, que cuenta con poca legitimidad y es visto como poco más que un títere norteamericano por vastos sectores de la población.

Qasem Soleimani era una figura extremadamente popular en Irán. A pesar de que lo había descartado públicamente en numerosas ocasiones, sonaba como candidato presidencial en 2021. El jefe de las fuerzas Quds era visto por los iraníes como una especie de mezcla entre el legendario militar alemán Erwin Rommel y el espía de ficción James Bond. Dueño de un carisma arrollador, se lo consideraba uno de los personajes más poderosos de Irán, tan sólo detrás del Ayatollah Jamenei. Para algunos, incluso, era más popular que el presidente Hasán Rohaní. Viene operando activamente en la conformación de un nuevo gobierno en Irak desde 2018, al mismo tiempo que ya lideraba las fuerzas Quds cuando se produjo la invasión estadounidense en Afganistán en 2001. A su vez, también participó del conflicto israelí-libanés del año 2006, donde apoyó al Hezbollah chiita de Líbano.

Donald Trump, en un gesto provocativo, twiteó una foto de la bandera estadounidense pocos minutos después de conocida la noticia de la muerte del militar iraní. El Ministro de Relaciones Exteriores del país islámico, Mohamed Javad Zarif, si bien, afirmó que Estados Unidos “sufrirá las consecuencias de su accionar criminal”, prefirió utilizar la prudencia al escribir en su cuenta de Twitter que: “El acto de terrorismo internacional de Estados Unidos contra el general Soleimani, es una escalada extremadamente peligrosa e imprudente”. Poniendo el foco en que el asesinado combatía al terrorismo en la región: “La malicia y la estupidez de las fuerzas terroristas estadounidenses al asesinar al general Soleimani, héroe mártir y líder de la lucha contra el terrorismo y el extremismo, sin duda fortalecerá la resistencia en la región y en el mundo”. La popularidad del líder militar en Irán provocó ya una serie de manifestaciones para recordarlo. Tanto para el gobierno como para gran parte de la población, ya adquirió categoría de mártir.

El hecho es claramente el más grave en la relación bilateral Estados Unidos - Irán, desde la toma de rehenes en la embajada estadounidense de Teherán en 1979. Para la Cancillería rusa, el ataque ordenado por Trump fue un “paso aventurero que conducirá a un aumento de la tensión en toda la región”. Para el Kremlin, Soleimani fue un “defensor de los intereses nacionales de su país”. El gobierno de la República Popular China teme el estallido de un conflicto mayor pero prefirió mostrarse más prudente. Tanto Rusia como China son socios comerciales fundamentales para Irán. Los países de la Unión Europea, a su vez, temen un mayor número de atentados terroristas debido a la actividad del Isis y demás grupos extremistas.

El asesinato de Suleimani equivale a matar a un vicepresidente en funciones de un país extranjero. Las consecuencias de esto son impredecibles y traerán un nuevo clima de incertidumbre y caos en una región que ya de por sí es sumamente inestable. Sin embargo, es poco probable que Irán responda directamente con un ataque armado contra los Estados Unidos. El régimen de los ayatolás se mantiene desde hace cuarenta años justamente por su prudencia y capacidad política. Seguramente se verá en el corto plazo un incremento en la actividad terrorista no sólo regional sino internacional, ya que el General asesinado era una figura clave para combatir al autodenominado Estado Islámico, Al Nusra y Al Qaeda en la región. Por lo pronto, el máximo líder espiritual de Irán, el Ayatollah Alí Jamenei, aseguró que vengará la muerte de Suleimani. Quizás el mismo gobierno iraní no deba hacer mucho, sino simplemente esperar que los grupos terroristas combatidos por el militar, vuelvan a operar con mayor libertad en Occidente.

 
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