Polonia: más ultras, más derecha

Por Gonzalo Fiore

El domingo pasado se celebraron elecciones presidenciales en Polonia: se consagró nuevamente presidente el ultraconservador Andrzej Duda (foto arriba), por un estrecho margen. La participación fue alta para lo que suele suceder en el país europeo: cerca del 70% de los polacos accedieron a las urnas. Fue la mayor concurrencia de la historia del país desde el triunfo de Aleksander Kwasniewski frente a Lech Walesa, en 1995. Con el 51,2% de los votos, el candidato del partido de extrema derecha Ley y Justicia derrotó al liberal (y partidario de la Unión Europea) Rafal Trzaskowski, que llegó al 48% de los sufragios. El actual mandatario gobierna el país desde 2015, cuando accedió al poder con un duro discurso populista: anti inmigración, contrario a la integración con la UE, y de fuerte rechazo a la despenalización del aborto y al movimiento LGBTIQ+, al cual calificó como una “ideología de importación y peor que el comunismo”. El país quedó extremadamente dividido debido a la poca diferencia electoral y a la figura polarizadora de Duda.

La victoria de la ultraderecha polaca fue celebrada especialmente por el presidente húngaro Viktor Orbán, quien la calificó de “importancia crítica” para la zona y “para el futuro éxito de nuestros esfuerzos comunes por el fortalecimiento de Europa Central”. Duda es un aliado clave para su homologo y vecino, quien se ubica en el mismo extremo del espectro político. Tanto Hungría como Polonia han sido sancionadas en numerosas ocasiones por Bruselas por violar los valores democráticos de la UE. Por ello, ambos gobiernos se apoyan mutuamente en los expedientes impulsados por las autoridades de la zona euro. Lo cierto es que la consolidación de Duda en Polonia y su alianza con Orbán significan un empujón para el movimiento euroescéptico, especialmente en la región.

A su vez, el resultado de los comicios polacos fue muy bien recibido por Donald Trump. El estadounidense incluso sufrió un “impeachment” en 2019 por haberle pedido a Duda que lo ayude con una investigaciónsobre el hijo de Joe Biden.

Duda comenzó como delfín político de quien sigue siendo el dirigente más poderoso de Polonia a día de hoy: Jaroslaw Kaczynski (el ex primer ministro continúa como presidente del partido). A pesar de algunos análisis que pronostican cierta independencia de Duda, esto parece poco probable. Kaczyinski sigue librando su particular batalla contra la UE y el presidente es una pieza fundamental en su tablero. Su carrera, además, se encuentra profundamente ligada a la del ex premier: en 2006 fue su subsecretario de Justicia y se desempeñó como diputado, parlamentario europeo, y vicesecretario de su gemelo, el presidente Lech Kazcynski, hasta su muerte en el accidente de avión en Smolensk, en 2014. Jaroslaw decidió entonces no presentarse a ocupar el cargo que había dejado vacante su hermano, y en lugar de eso, impulsar por sorpresa la candidatura de Duda. La jugada le salió bien y hoy Kazcynski es el líder más importante del país a pesar de no estar en el Ejecutivo.

Entre sus medidas más discutidas, el gobierno polaco implementa políticas particularmente duras para con la comunidad LGBTIQ+. Incluso ha sido acusado de tener “campos de concentración” destinados a personas homosexuales. En Polonia, asegurarlo públicamente puede conllevar una pena de hasta tres años de prisión. Respecto de este tipo de cuestiones, los voceros de la campaña de Ley y Justicia se limitaron a afirmar: “no escuchen esas idioteces sobe derechos humanos. Esa gente no tiene nada que ver con la gente normal”. Esta situación viene de larga data: en mayo de 2007, el Tribunal Europeo condenó al país por violar los artículos 11, 13 y 14 de la Convención Europea de Derechos Humanos al prohibir la marcha del orgullo gay en Varsovia en 2005. En 2015, el Parlamento polaco rechazó el proyecto de las uniones civiles para parejas del mismo sexo. En cada marcha del orgullo se producen al mismo tiempo manifestaciones de la extrema derecha, amparadas por el gobierno. Todos los años, en noviembre, este sector político realiza además una marcha multitudinaria en Varsovia denominada “Marcha de la independencia” bajo las consignas “Dios, honor y Patria”.

Al igual que en otros países, su electorado son los perdedores de la globalización, los desempleados de los viejos cordones industriales, las familias provenientes de las zonas rurales, y especialmente los sectores más conservadores de la poderosa iglesia católica polaca. El país es uno de los más religiosos de Europa, con más del 92% que se declara católico. Desde la caída del comunismo y los tiempos del papa Juan Pablo II, la influencia de la iglesia en las decisiones oficiales es muy grande. Todo indica que de la misma manera que Viktor Orbán en Hungría, la extrema derecha se ha consolidado en Polonia. Ambos están avanzando en la creación de un polo populista en Europa. Si bien no participan abiertamente de las manifestaciones ultraderechistas, las amparan y generan las condiciones para que se produzcan. Estará por verse si logran traspasar sus fronteras y llegar a otros países de la zona euro. Por ahora, con su poder cada vez más firme dentro de sus propios territorios, parecen estar en camino de hacerlo.

 
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