La última guerrilla sudamericana

Mondo Cane | Por Gonzalo Fiore

El Ejercito paraguayo asesinó a dos menores argentinas de once y doce años. Los hechos se produjeron en el marco de una operación contra un campamento del Ejército Popular Paraguayo (EPP) ubicado en la ciudad del norte del país, Yby Yaú. El asesor del Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas, el General Hector Graú, responsabilizó a los guerrilleros por utilizar “de forma cobarde” a las niñas como una especie de escudo humano. Por ahora, no hay muchas más precisiones de los acontecimientos, pero la Cancillería argentina reclamó ante el gobierno de Mario Abdo Benítez “el urgente esclarecimiento y la identificación de responsables por la muerte de dos argentinas de 11 años”, al mismo tiempo que expresó un rechazó enérgico de “toda expresión oficial que busque encubrir responsabilidades.” A su vez, el embajador argentino en ese país, el ex gobernador chaqueño Domingo Peppo, pidió explicaciones a Graú, quien había asegurado que Argentina era una “guardería” del grupo guerrillero. Si bien, el militar paraguayo luego se desdijo, sus declaraciones causaron malestar en la diplomacia argentina.

El EPP es una guerrilla marxista-leninista con influencias ambientalistas e indigenistas, que comenzó oficialmente su accionar en el año 2008. Sus orígenes se remontan a la década de los 90, cuando constituían el brazo armado del partido de izquierda Patria Libre. De fuertes vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y con el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, en Chile, los paraguayos son una de las guerrillas más jóvenes que operan actualmente en América Latina. Ligados al sector campesino del Paraguay, son considerados como un grupo terrorista por el Gobierno. Sus líderes son los hermanos Villalba, quienes afirmaron en una entrevista reciente que “cada criatura debe luchar por su pueblo”, justificando así el reclutamiento de las dos niñas argentinas.

Osvaldo y Liliana Villalba confirmaron de esta manera la versión del Estado paraguayo, que aseguraba que las menores eran miembros de la guerrilla. Esta versión se contradecía con las teorías que aseguraban que habían viajado a Paraguay a visitar a familiares. Más allá de esto, el Estado argentino no dejó nunca de hacer hincapié en la edad de las víctimas; desde el Palacio San Martín declararon que “no es posible aceptar” la versión paraguaya, debido a la escasa edad de las niñas. A su vez, en otro comunicado, Cancillería rechazó de la manera más enérgica las expresiones injustificadas del general Héctor Graú, al mismo tiempo que negó de manera tajante ser la “guardería de soldados del Ejército del Pueblo Paraguayo, así como toda otra manifestación que busque encubrir responsabilidades”. Las niñas eran integrantes de la familia Villalba, y habrían ingresado al país con pasaportes falsos. Su parentesco con los líderes guerrilleros, sin embargo, no se encuentra todavía probado.    La situación puede escalar en un conflicto diplomático si el gobierno de Abdo no da mayores precisiones sobre los sucesos.

Tanto el actual mandatario como su predecesor, Horacio Cartes, consideran al EPP como “la mayor amenaza contra la democracia y la seguridad” del Paraguay. El grupo guerrillero está formado apenas por unos 50 o 60 miembros, aunque el Gobierno sospecha que podrían ser más. Debido a la ausencia del Estado en las zonas más pobres del país, especialmente los sectores campesinos del norte, los guerrilleros cosechan apoyos entre los lugareños. El grupo se financia gracias a las expropiaciones a terratenientes, secuestros extorsivos, y donaciones de sus simpatizantes. A diferencia de las FARC, y a pesar de las acusaciones del Gobierno, no se ha probado ningún vínculo concreto del EPP con el crimen organizado ni con el narcotráfico.   También se les ha adjudicado contactos con Hezbollah, quienes operarían en la región de la Triple Frontera.

Los oficialismos paraguayos desde 2008 suelen utilizar de chivo expiatorio al EPP, asimilando todo tipo de reclamos de campesinos, o del progresismo en general, a la guerrilla. De esta manera, evitan solucionar los graves problemas que atraviesa este importante sector de la población. Paraguay es uno de los países más pobres de la región. Segú datos publicados en 2019, el 24,2% de sus habitantes se encuentran bajo el umbral de la pobreza. Esta cifra asciende al 34,6% cuando se miden las zonas rurales, donde el EPP tiene su mayor inserción. En esas áreas, la pobreza extrema es del 10%.

El Ejército Popular Paraguayo parece ser una especie de rara avis o anacronismo en la América Latina de hoy. Con un discurso y prácticas calcadas del foquismo setentista, la guerrilla es el último grupo armado activo en Sudamérica, y uno de los pocos que quedan en todo el continente. El asesinato de dos niñas tan pequeñas por parte del Ejército, a su vez, recuerda a los momentos más oscuros de Latinoamérica.

 
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