Antes no se pudo

Antes no se pudo

comillas01.pngEn la nueva campaña de publicidad de la Municipalidad de Córdoba, el intendente Mestre remata diciendo a los vecinos de la ciudad: “Ahora sí se puede”. Después de más de tres años y tres meses a cargo de la segunda ciudad de la República Argentina, esta es la buena noticia del año electoral que transitamos.comillas02.png

por J. Emilio Graglia, 

Especial para HDC

En la nueva campaña de publicidad de la Municipalidad de Córdoba, el intendente Mestre remata diciendo a los vecinos de la ciudad: “Ahora sí se puede”. Después de más de tres años y tres meses a cargo de la segunda ciudad de la República Argentina, esta es la buena noticia del año electoral que transitamos.

 
Desde aquel 10 de diciembre de 2011, el intendente de la Unión Cívica Radical ha consumido más de 40 meses de su gestión.  El almanaque muestra que falta una semana, apenas una semana, para que se cumplan los 41 meses de gestión mestrista al frente de la capital cordobesa.
 
Con nada menos que el 85 por ciento del tiempo de su mandato cumplido, el intendente de los cordobeses capitalinos avisa por todos los medios de comunicación (y gracias a una pauta publicitaria varias veces millonaria) que antes no se pudo pero que “ahora sí se puede”. 
 
Hasta ahora, no se pudieron hacer grandes obras ni prestar mejores servicios. Desde el ABC de cualquier urbe como Córdoba (el  alumbrado, el barrido y las cloacas) hasta el transporte urbano de pasajeros, la recolección de residuos sólidos y su disposición final, todo va a mejorar porque… ahora sí se puede.  
 
¿Por qué no se pudo hasta ahora? ¿Por qué no pudo el intendente Mestre gobernar y administrar de acuerdo con las expectativas instaladas desde la misma gestión mestrista? Las respuestas dadas a estas preguntas tan básicas, han sido y siguen siendo varias pero tienen un denominador común. La culpa es de los otros.
 
Los primeros culpables de lo que no se hizo o se hizo mal, fueron y son los intendentes y las gestiones que antecedieron al intendente Mestre y a la gestión mestrista: Germán Kammerath, Luis Juez y Daniel Giacomino son los culpables. Por culpa de ellos y de la “herencia recibida”, hasta ahora no se pudo. 
 
Los otros culpables son los opositores a la gestión que en nombre de la Unión Cívica Radical encabeza Mestre (h). No pocas veces, desde el oficialismo gobernante, se han quejado amargamente de “los palos en la rueda” que ponían los concejales de los otros bloques en el Concejo Deliberante.
 
El tercer grupo de culpables son los sindicatos de empleados municipales, de choferes y de recolectores, principalmente. En la visión del oficialismo municipal, la cantidad de paros y asambleas han sido parte de una estrategia oposicionista que se ha empeñado en desgastar la imagen pública del radicalismo en la ciudad.    
 
¿Qué cambió?
 
Aparentemente, por culpa de los intendentes que pasaron, de los concejales opositores y, dicho sea de paso, de los cordobeses que los eligieron a todos y cada uno de ellos, y por culpa de los empleados municipales, los choferes de la UTA y los recolectores del SURRBAC, hasta ahora no se pudo. 
 
La “herencia recibida” y “los palos en la rueda” más la intolerancia sectaria del gremialismo con el que debe negociar cualquier gestión municipal, han obstaculizado el desarrollo de una gestión eficaz que se ganara la aprobación de la ciudadanía y, particularmente, de los usuarios de los servicios municipales.
 
La buena noticia es que desde ahora sí se puede. Faltando apenas siete meses de gestión, ahora se pueden hacer más obras y prestar mejores servicios. No se conoce la fecha pero, dentro de esos siete meses, se debe desarrollar la campaña electoral y elegir a las nuevas autoridades municipales como máximo el 11 de octubre.  
 
¿Qué ha cambiado? Los concejales opositores siguen siéndolo y los dos más importantes son firmes candidatos a la intendencia: Olga Riutort y Esteban Dómina. Sus críticas no han disminuido. Además de sus respectivas propuestas, ambos comparten un balance negativo del retorno del radicalismo al gobierno de la capital.
 
¿Por qué antes no se podía y ahora sí se puede? Los gremialistas siguen haciendo paros y asambleas, a pesar de conseguir todos los pedidos y reclamos hechos a un gobierno municipal que nunca se ha mostrado duro a la hora de negociar. Mucho menos en tiempos electorales como los que vivimos.
 
Según la argumentación que ofrece la gestión mestrista a través de la publicidad oficial, el cambio que explica por qué antes no se podía y ahora sí se puede, es mérito de la misma gestión mestrista. Gracias al esfuerzo de estos casi 41 meses, el mestrismo gobernante ha logrado ordenar la ciudad y la municipalidad. 
 
“Ordenar es el camino” decía la primera publicidad municipal. El camino ha sido largo pero hemos llegado, según la versión oficial. Ahora tenemos una ciudad y una municipalidad ordenadas. No está todo bien pero tampoco está todo mal, como decía el mismo intendente en otra publicidad y remataba: “Mejor no es poco”.
 
En verdad, frustrada su legítima aspiración para la gobernación, Mestre (h) busca su reelección. El mensaje es “en el segundo mandato haremos lo que no hicimos en el primero”. Si el electorado lo acepta, será elegido. Si no lo hace, será el único intendente capitalino que perdió una reelección desde la recuperación de la democracia en 1983. 
 
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