Contrabando hormiga

Por Pedro D. Allende

“Una foto que nadie pidió”, señalan -picarescos- en una oficina importante del gobierno provincial. “No pasa nada…” afirma una voz experimentada, con despacho preferencial en la moderna legislatura cordobesa. Es que una imagen producida, pensada, trajo por fin algún corrillo entretenido, cuando un puñado de gestores públicos ensimismados parecen funcionar dentro de compartimentos estancos, mientras dirigentes de primera línea (ministros, secretarios o legisladores) oscilan entre rumiar por el destino prometido y no concedido, o tibios intentos por comprender los rudimentos de los espacios ahora transitados y encontrar su lugar bajo el sol.

La foto de marras mostró a una decena de legisladores, autoproclamados “el brazo fuerte” del albertismo” en Córdoba. En general, figuras de reconocimiento mediano, con experiencia legislativa (varios van por su segundo mandato) pero sin mayor protagonismo. La mayoría creció cerca de José Manuel de la Sota, y en la campaña presidencial se mantuvieron en la órbita de Carlos Caserio. Se insiste desde el albertismo, y lo ratifican desde Hacemos por Córdoba, que nadie en Buenos Aires estaría interesado en bendecirlos ni provocar al oficialismo local. Según nuestras fuentes, se trata de un modesto intento del grupo por ganar visibilidad en la Docta y en la CABA. Aunque la serenidad en los cuadros oficialistas cordobeses no importó desatender la carambola a dos bandas: se sabe, los hombres de Schiaretti cuidan el humor del jefe, particularmente sensible a ciertos avatares, y en esta oportunidad, para prevenir un probable aumento de la temperatura, trabajaron activamente. Entre-cruzamientos diversos, reuniones y llamadas trazaron una agenda para la semana próxima.

En tanto, aparecen otros conatos de albertismo local. Los dos gremios de más peso en el respaldo a Alberto durante la campaña 2019 (Luz y Fuerza, y Empleados de Comercio), el viernes pasado ponían moño a un acontecimiento al que adjudican significación: un hombre que pivotea cerca del Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, visitará la ciudad este miércoles y mantendrá una activa agenda con el sector gremial. Alberto Pérez, el operador todo terreno y ex ministro de Daniel Scioli, hará base en Luz y Fuerza y no visitará funcionarios provinciales. Los herederos de Tosco se entusiasman en convencerlo de prolongar su estadía hasta el jueves, y hacer un adecuado balance de situación en esas cenas proverbiales de los ámbitos gremiales. Hay mucho de qué hablar; por caso, del reparto de cargos nacionales en Córdoba, que está detenido y que al mundo del trabajo -teniendo en cuenta la sede del Ministerio Nacional en Córdoba, de vital importancia- interesa particularmente.

No parece que estas acciones tengan correlación entre sí. Los que operan se quejan por la desconexión y el esfuerzo de algunos legisladores nacionales (especialmente Caserio y Estévez) por ejercer, a la antigua usanza confederal, una suerte de “aduana provincial” que pretende intermediar, provocando un “mercado negro” de pequeñas o grandes maniobras paralelas, que termina generando el efecto contrario al propuesto. ¿Pueden, un cúmulo de acciones de mediana o baja intensidad, transformarse en una ola de potencia suficiente? “Alberto no se hará más importante en Córdoba mientras pulule el contrabando hormiga”, se sincera un joven dirigente que acompañó el trabajoso esfuerzo presidencialista de Alberto en esta Provincia.

Sin mayor evolución en las últimas semanas, Schiaretti y Fernández siguen jugando una larga partida de damas. Nos gustaría hablar de un ajedrez, pero la pobreza de piezas no permite mucho más. En cualquier momento se transforma en un Ta-Te-Ti. De ambos lados, la cantinela de reclamos. Las miradas sobre la coyuntura son coincidentes en las casas Rosada y Espejada: no se espera un rebote de crecimiento para este año. Las expectativas son pesimistas, aún con un arreglo de la deuda, que muchos dan por cerrado pero para el que falta transitar la parte más difícil de la negociación. Si no, que lo diga el gobernador Kicillof, obligado a romper el chanchito aún a pesar de ser el alumno predilecto de la vicepresidenta CFK. En Balcarce 50 confían en que la descompresión del presupuesto, al postergar vencimientos de pago, tendrá que combinarse con el mantenimiento del cepo, y probablemente una inyección de emisión controlada, que permitiría por fin aliviar algunos bolsillos, como se viene planteando desde la campaña.

Mientras, las jurisdicciones provinciales y municipales siguen observando coparticipaciones menguantes y una inflación que no cesa (quedará claro cuando se empiece a medir por el Indec el pulso correspondiente al año en curso), se visibilizará que el arranque no ha logrado sacar todavía a la Argentina del pozo. “Alberto lo sabe y es el primer involucrado”, aseguran desde despachos cercanos al suyo. Un enorme equipo del Gobierno, heterogéneo, aun esperando designaciones en muchos y sensibles espacios, aguarda por este desenlace corto.

Qué queda para el resto de argentinos, nos preguntamos, mientras volvemos a mirar la producida foto de los legisladores cordobeses albertistas maquillados para la ocasión, imaginándolos entusiastas en las redes sociales. Mientras, paralelamente, operadores y jerarcas sindicales preparan sus fastos, donde se conversará mucho. “Contrabando hormiga” nos repica la imagen, y nos motiva a poner el punto final.

 
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