Difíciles de querer: cuando la identidad deja de construir puentes

Cada Mundial vuelve a mostrar la pasión inagotable de los argentinos. También aparecen voces que dicen: «No los soportamos». ¿Cómo puede una identidad tan potente despertar admiración y, al mismo tiempo, rechazo? La neurociencia, la construcción de sintonía y el liderazgo ofrecen una explicación que va mucho más allá del fútbol: cuando la pertenencia crece sin tender puentes, la conexión empieza a romperse.