Mil horas

Mil horas

En Tribunales 2 comenzó al juicio a Lautaro Saragusti.

A veces la mala suerte nos sorprende de manera imprevista y entonces la vida se nos pone “patas para arriba”. En nuestra ciudad de Córdoba, lamentablemente, muchas de estas situaciones provienen de la inseguridad y de jóvenes armados que salen a las calles dispuestos a cometer cualquier locura. En la Cámara Sexta del Crimen, integrada por los jueces Buteler, Brandán y Díaz Reyna, con Jurados Populares, están juzgando a Lautaro Saragusti de 21 años, acusado de haber cometido “un robo domiciliario y con un chofer amenazado”, junto a otros cuatro jóvenes no identificados. Como la víctima del robo finalmente falleció, el fiscal Palma ya pidió que la acusación se agrave de robo calificado a homicidio en ocasión de robo y criminis causa.

Ahora bien, los hechos comenzaron el 6 de agosto del 2023 a la hora 23:44, cuando los cuatro ladrones NN abordaron un remise manejado por Luciano Faraig en barrio El Cerrito, en el noroeste de nuestra capital. Tres de estos sujetos subieron al asiento trasero y el restante al de acompañante; le indicaron el camino a seguir, y rápidamente desde atrás le pusieron una pistola en las costillas, mientras que el de adelante le mostraba un revólver negro y para que no le quedaran dudas que si no obedecía, tenían balas suficientes para matarlo. En medio del viaje, le ordenaron frenar para cargar a Saragusti quien presuntamente estaba al tanto de todo. Minutos después, a las 23:53, llegaron a una casa de calle Los Latinos de barrio Los Bulevares, domicilio de José Luis Pereyra, a quien le iban a robar supuestamente una cantidad importante de dinero. Cuatro de los malhechores se bajaron del remise y el restante delincuente permaneció siempre amenazando a Faraig y ordenándole que suba el volumen de la música para tapar el ruido de los eventuales disparos. Como Saragusti conocía bien a Pereyra, sin percatarse de que le querían robar, abrió el portón de su vivienda y recién allí advirtió el propósito de los visitantes. En esos segundos frenéticos, hubo un forcejeo y fue cuando Saragusti le disparó a Pereyra para herirlo de gravedad en el abdomen, lo que finalmente le provocaría la muerte por una infección. Según la investigación, los delincuentes habrían robado el dinero para rápidamente darse a la fuga. Tres de ellos volvieron a subirse al remise del pobre Faraig, que una vez más con un arma apoyada en su espalda y acelerando a máxima velocidad, los tuvo que llevar de regreso a El Cerrito. Por supuesto, antes de abandonarlo le robaron la recaudación de $22.000 y lo amenazaron para que no denuncie nada porque, le dijeron, ellos sabían donde vivía con su mujer y su hijo.

En resumen, a Pereyra lo mataron mientras que el remisero Faraig se salvó de milagro. Vivió una pesadilla que pudo haber resultado mucho peor para él. La violencia ejercida por estos malandras y las constantes amenazas no duraron más de 40 minutos. Sin embargo para este trabajador del volante fue un tiempo interminable… fueron como mil horas.

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