Si sucede, no conviene

No tenía pensado volver a leer la Biblia. No es un libro que un ateo, un agnóstico o, en el mejor de los casos, un escéptico benevolente suela tener demasiado a mano. Hace unos días, mientras leía una de las conferencias de Borges que se editaron recientemente (Conferencias reunidas [1960-1985], Editorial Sudamericana), me detuve en su comentario sobre la belleza de la prosa del libro de Job.