El más grande

Otro día en el paraíso | Por Federico Racca

Si hay algo que uno debe aprender es a evitar la grandilocuencia, los absolutos a algunos, sobre todo a los argentinos, nos cuesta. Partiendo de allí diremos que el título de esta nota, “El más grande”, es una frase que produce debates en el deporte y en el fútbol en particular. El mundo durante años se dividió entre O Rei Pelé y el Diego. En Madrid, consideran a don Alfredo Di Stéfano como el más grande. La Saeta Rubia ganó cinco Champions seguidas con un total de casi setecientos goles y un promedio de 0,80 goles por partido. Jugó de delantero, de volante y de defensor; ¿qué más? Sin embargo, tal vez por casi no tener registro de la Saeta, a mí, desde chico, desde un viejísimo documental en blanco y negro que pasó Canal 12 en la época del tele Hitachi, el más grande me parece Mané Garrincha. Ver a dos alemanes tratando de sacarle la pelota a ese rengo cerca de la raya lateral y que Mané les amague durante un minuto sin nunca tocar la pelota, es magia pura. Más acá extraño a dos jugadores que me deleitaban, Román, con su velocidad mental y su simpleza y la maravillosa pegada de la Bruja Verón, argentino, pero con adn brasileiro.

Hace pocos días se dio el Balón de Oro, uno de los premios más prestigiosos para un futbolista. La polémica apareció cuando Messi quedó quinto en la votación y el ganador fue Luka Modric, el volante de Croacia y del Real Madrid. Me causó gracia ver a un tipo serio -y comentarista brillante- como Juan Pablo Varsky decir: “¿Messi quinto? ¡Naaaaaaa!” Parece que el tema es que hubo un fuerte lobby del presidente del Real Madrid, lo que fue puesto en evidencia por el genial y siempre políticamente incorrecto Zlatan Ibrahimovic: “Ahora ya sabemos que quien competía con Messi por el Balón de Oro era Florentino Pérez, no Cristiano.”Pero volviendo al más grande, quiero contar la historia de Luka Modric y del por qué de ese epíteto grandilocuente, más allá del Balón de Oro.

Este año Croacia llegó a su primera final en un Mundial de Fútbol, liderada por un hombre de apenas 1,72 y 66 kilos llamado Luka Modric. El país se formó recién en 1990, en la desintegración de Yugoslavia, en los tiempos de la caída del Muro de Berlín. Luka nació en 1985, creció en las montañas, en una familia muy humilde del pueblo de Zaton Obrovacki. Su madre era una trabajadora textil y su padre un mecánico cuando se desató la Guerra de los Balcanes en 1991. En esa guerra que duró cinco años, que causó aproximadamente veinticinco mil muertos, veinte mil desplazados y miles de mutilados (en un país de cuatro millones), cuando Luka tenía seis años, su abuelo fue asesinado frente a él y su casa quemada por las tropas serbias. La familia se mudó a un campo de refugiados y en los siguientes cinco años, Luka y su hermana asistían a la escuela cuidándose de las balas, de las bombas y de las minas antipersonales sembradas en las calles. “Escuché acerca de un pequeño e hiperactivo niño que jugaba constantemente con una pelota en el corredor del hotel de refugiados, inclusive se iba a dormir con la pelota”, cuenta su descubridor Josip Bajlo, director deportivo del NKZadar. En ese club Luka se formaría, bajo constantes bombardeos y fuego de ametralladora. Después su historia es conocida: brilló en el Tottenham inglés, pasó al Real Madrid y llegó a la primera final de la historia de Croacia.

Volviendo al Balón de Oro cito un escrito del periodista deportivo Jorge Barraza: “El siempre esperado y pomposo anuncio del Balón de Oro cruzó rápido el firmamento noticioso. Pocos se detuvieron en él. Le faltó gancho. No tuvo la rimbombancia de lo que se aguarda con expectación porque el nombre del vencedor ya se había filtrado (algo que los organizadores deben guardar bajo siete llaves). Y porque el futbolista es irreprochable, pero el personaje no conmueve...” El gran defensor italiano Paolo Maldini agregó: “A ver, si el Balón de Oro consiste en elegir al mejor del mundo, que suspendan el trofeo hasta que se retire Messi. Nadie se le acerca. Pero no, es al mejor en 2018. Su Champions y su Mundial lo penalizan. Modric, dignísimo ganador, aunque yo apostaba por Griezmann.”

Finalmente, como si le faltara para ser “el más grande”, Modric, después de recibir el Balón de Oro, lanzó: “Nadie puede ser comparado con ellos (con Messi y Cristiano Ronaldo) en la historia; ellos son los mejores de este deporte, son de otro nivel y aún no han terminado... En la historia, mi Balón de Oro será siempre recordado después de los de ellos. Soy solo un jugador de la pequeña Croacia.”

14 Diciembre 2018
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