Trotsky muerto en Córdoba

Otro día en el paraíso|  Por Federico Racca

Estoy sentado frente a la Plaza San Martín, en un día lluvioso, en una mesita junto a la barra del Sorocabana. Veo a una pareja de ancianos que miran a la gente pasar, descubro que detrás de la elegancia humilde de sus ropas, de la seriedad y las miradas fijas en la gente sus dedos están enredados en un gesto de amor que conmueve. Escribo unas líneas en mi libreta y me dispongo, entre café con leche y Bay Biscuits, a entrevistar a un viejo militante de izquierda.

Me he enterado que la creación del Partido Obrero Revolucionario (POR) de Bolivia ocurrió en Córdoba y me dirijo a él para que me cuente. Este partido boliviano es uno de los primeros de tendencia trotskista en el mundo y dará origen a las famosas Tesis de Pulacayo, que marcarán la actuación de los trabajadores bolivianos por cuarenta años y será un espejo para las izquierdas del mundo. En noviembre de 1946, a pocas semanas de un golpe de estado y con el cuño de la Masacre de Catavi, donde una marcha de mineros, encabezada por mujeres, en las minas del Rey del Estaño, Patiño, fue masacrada por el ejercito, la Federación Sindical Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) llamó a un Congreso Extraordinario en la localidad de Pulacayo, departamento de Potosí. Aglutinados al pie del socavón San León de la vieja mina de plata, a la asombrosa altura de 4.620 metros, los delegados de 44 sindicatos mineros deliberaron del 6 al 12 de noviembre, aprobando el documento más célebre en la historia de Bolivia: las Tesis de Pulacayo.

Fernando se ha sentado a mi lado. Después de un café comienza a hablarme casi al oído, como si a alguien interesara nuestra charla. “Las Tesis de Pulacayo son como los diez mandamientos del trotskismo, trotskismo clásico. ¿Qué se hace ahí? Se analiza la estructura social. ¿Cuál es el sujeto revolucionario? La clase obrera explotada con el campesino indígena. Lo que se dice es: no se debe juntar a los obreros con los pequeños empresarios, con las clases medias. Esa es la diferencia con el populismo/progresismo que es un pensamiento en el que los trabajadores, junto a los pequeños empresarios, hacen una gran alianza política que supuestamente defiende los intereses del pueblo; la realidad es que luego, al llegar al poder, se pelean todos. Ese “no se debe juntar” que plantea Pulacayo en su programa revolucionario, ese deber de no articulación con los partidos burgueses, esa frontera es la que marca la diferencia con el populismo/progresismo.”

Vuelvo a la creación del POR en Córdoba y Fernando dispara sin misericordia sobre mi oído: “Fíjate que la fundación del POR en Córdoba se da con posterioridad a la Guerra del Chaco en la que el estado boliviano sale destruido y toma las riendas el General Toro que manda al exilio a toda la izquierda. Entonces un grupo de dirigentes bolivianos, antes de una sección de la Internacional Comunista en Buenos Aires, se junta en Córdoba. No sé por qué vienen a Córdoba, pero están Tristán Marof y José Aguirre Gainsborg. Fundan el partido, vuelven a Bolivia, hay una pelea entre los dos y Gainsborg lleva el partido hacia el trotskismo. Poco después muere y el partido queda en manos de Guillermo Lora que será quien redacte las Tesis de Pulacayo”.

Quedamos en silencio. Fernando se aleja de mi oído. Yo sopo las Bay Biscuits en el café con leche ya frío. Fernando me mira impresionado pero no se amilana y continúa emocionado: “La primera parte de las Tesis de Pulacayo dice que no puede haber ningún compromiso con la burguesía, que no podés aliarte con la burguesía. ¿Qué es el populismo? Un poquito de burguesía, un poquito de trabajadores, todos bajo el estado en una gran familia, con papá Perón, con mamá Evita; Néstor y Cristina… pero después, cuando en esa oscilación le pellizcas un poquito de la renta a los sectores dominantes, llegás a situaciones purgatoriales como en 2008 con el conflicto con el campo. Después de la caída del muro de Berlín se acabó la historia y los trotskistas no tenemos nada que hacer; ya no tenés más un Guillermo Lora. Vos podés tener movilizaciones de género, ambientalistas, pero nadie pone el dedo en la llaga de la propiedad privada. El populismo actual genera una identidad qué reúne un montón de almas en relación a una vinculación líder/masa. Esto marca una época de dominación absoluta de la voluntad del sujeto. Podemos decir que la frase señera del populismo es: el consumo libera”.

21 Diciembre 2018
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