Murió el turista que comió un hongo venenoso en las sierras

El hombre riocuartense era profesor de la UNRC y de la Universidad de Mendoza

El riocuartense que comió un hongo venenoso que recogió del suelo, mientras se encontraba de vacaciones en Santa Rosa de Calamuchita, falleció ayer al mediodía. Iván Tarasconi, de 36 años, se encontraba internado desde el viernes en el Sanatorio Allende. El hongo que había ingerido Tarasconi se llama Amanita phalloides, una de las especies más venenosas, que según la cantidad consumida puede producir un riesgo de muerte; según indicaron los profesionales. Tal como relataron, el hombre se había acercado al nosocomio dos días antes de internarse, y le sugirieron que debería ingresarse pero él decidió regresar a Río Cuarto. El cordobés esperaba un trasplante de hígado, según se conoció por redes sociales.

Tarasconi era profesor de la Facultas de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) y de la sede riocuartense de la Universidad de Mendoza. Ambas instituciones expresaron su pesar en dos comunicados. Desde la UNRC señalaron que todo el personal de la casa de Altos Estudios “acompaña a la familia en este difícil momento”, a la vez que informó que los restos del docente fueron velados en el Cementerio Perpetual de la localidad cordobesa. Por su parte, la universidad mendocina indicó que están “embargados por la dolorosa noticia de la partida de nuestro querido Profesor Iván Tarasconi”.

Cómo detectarlo

El doctor en biología de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNRC, Marcelo Arana, explicó que el Amanita phalloides es una especie fácil de confundir con las comestibles -como los champiñones-, debido a su “olor agradable parecido a las rosas”, por lo cual no da indicios de ser un hongo peligroso. Además, la apariencia del hongo es similar a la de los comestibles, y “crece en las raíces de los árboles, por lo general en pinos, robles y cedros”, según le detalló Arana al diario Puntal de Río Cuarto. Las toxinas del hongo producen dolores gastrointestinales, vómitos, taquicardia, convulsiones y fallas respiratorias; y no es necesaria la ingesta para que las toxinas causen efecto. “Con sólo tocarlo o ponerlo en la misma cesta que otros hongos, les pasa la toxicidad”, señaló el biólogo. De todas formas explicó que los síntomas sueles ser difusos. Para evitar una intoxicación, Arana recomienda no recolectar hongos si se desconoce la procedencia.

 
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