13 de setiembre, la fecha que faltaba

13 de setiembre, la fecha que faltaba

comillas01.pngDespués de muchas idas y vueltas, el intendente de la Ciudad de Córdoba ha despejado la última incógnita del año electoral que vivimos. comillas02.png

LA CIUDAD HORA CERO

por J. Emilio Graglia

Especial para HDC

Después de muchas idas y vueltas, el intendente de la Ciudad de Córdoba ha despejado la última incógnita del año electoral que vivimos. Las elecciones para Intendente, Viceintendente, concejales y miembros del tribunal de cuentas de la capital cordobesa serán el 13 de setiembre. Las especulaciones políticas respecto de la definición de esta fecha fueron innumerables. ¿El intendente Ramón Javier Mestre ha violado el marco legal al no hacerlo hasta ahora? La verdad sea dicha, no se ha transgredido ninguna norma jurídica, ya que la decisión ha sido tomada dentro de los plazos correspondientes.

Desde esta columna de opinión, el 30 de marzo nos atrevimos a anticipar el calendario electoral que ahora conocemos. Entonces, solamente sabíamos la fecha de las PASO  (el 9 de agosto) y la fecha de las elecciones generales (el 25 de octubre). Dijimos entonces: “los cordobeses votaremos primero al Gobernador de la Provincia (probablemente en julio), luego a los precandidatos presidenciales (en las PASO de agosto), después al Intendente de la Ciudad (posiblemente en setiembre) y finalmente al Presidente de la Nación (en la primera vuelta de octubre o en la segunda de noviembre)”. No hubo sorpresas y así será. 
 
Por aquellos días de marzo, el actual Intendente de la capital cordobesa había descartado la posibilidad de aspirar a un segundo mandato para concluir lo iniciado en el primero hace tres años y medio. A semejanza de lo que hizo el actual Senador Nacional Luis Juez al finalizar su mandato como Intendente (en 2007), Ramón Mestre (h) había ratificado su voluntad de competir por la gobernación de la provincia y no presentarse a la reelección en la municipalidad. Nadie podía negarle el mérito de haber repuesto al radicalismo en el gobierno de la segunda ciudad argentina después de 12 años ni que su grupo interno dominaba la estructura partidaria.
 
Sin embargo, el llamativo alineamiento de la Unión Cívica Radical a la estrategia presidencial del Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hizo que Mauricio Macri eligiera a Oscar Aguad como candidato a gobernador, a Luis Juez como candidato a Senador Nacional y relegara a Ramón Mestre (h) como candidato a la reelección municipal. El intendente capitalino se vio obligado a archivar su primera aspiración (la provincial) y a retomar una segunda opción municipal. Por lo tanto, la sorpresa de las elecciones municipales a realizarse el 13 de setiembre no es la fecha sino la candidatura a la reelección del actual intendente.
 
Entre el premio y el castigo
El argumento de desarrollar y concluir en un segundo mandato lo iniciado en el primero que ahora plantea el intendente Mestre, es correcto desde el punto de vista tanto político como  gubernamental y administrativo. Así lo plantearon oportunamente su padre en 1987 y Rubén Américo Martí en 1995; ambos fueron por sus respectivas reelecciones y las ganaron gracias al apoyo de la mayoría de los cordobeses. Aquellos intendentes provenientes de la Unión Cívica Radical fueron los dos mejores gestores municipales de esta ciudad desde la recuperación de la democracia representativa en 1983. 
 
No es raro que una gestión municipal inicie procesos de reforma en un primer mandato y trate de consolidarlos en un segundo período. Los segundos mandatos de Mestre y de Martí (1987-1991 y 1995-1999, respectivamente) fueron mejores que los primeros y les permitieron poner un sello propio a sus gestiones municipales que, dicho sea de paso, hasta hoy se recuerdan, entre otros factores, gracias a las gestiones subsiguientes. La reelección es, pues, una opción para cualquier intendente de una urbe tan compleja y complicada como la nuestra. No es fácil producir cambios estructurales en solamente cuatro años. 
 
A pesar de esa evidencia, los tres jefes municipales que antecedieron al actual, ni siquiera lo intentaron, por diferentes razones y en circunstancias políticas, económicas y sociales también distintas. Germán Kammerath apenas pudo concluir su mandato de cuatro años en 2003. Como se ha dicho, Luis Juez fue por la gobernación en 2007, descartando la posibilidad de candidatearse para una reelección que muy probablemente hubiera conseguido. Daniel Giacomino quiso hacerlo pero no pudo porque la Carta Orgánica Municipal se lo impedía (había sido el Viceintendente de Luis Juez) aunque difícilmente lo hubiera logrado.  
 
En definitiva, nos encontramos ante un hecho que se dio por última vez hace dos décadas. Un intendente municipal se presenta a la reelección en Córdoba capital. En 1987 y en 1995, los cordobeses premiaron los primeros mandatos de Mestre y de Martí y, por ello, les renovaron el crédito para continuar. Este es el gran desafío del actual mandatario municipal. La imagen negativa de su gestión supera por mucho a la imagen positiva (dos tercios a un tercio, según encuestas disponibles). ¿Podrá el intendente Mestre revertir esta percepción en los pocos meses que restan hasta las elecciones? Si lo logra, será premiado. Porque la reelección es un premio y no una segunda oportunidad. 
 
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