El estrés femenino y sus consecuencias

La adquisición de derechos e igualdades, sin duda, dio a la mujer una posición en la sociedad por la que luchó durante años. 

Así es que, del mismo modo que a los hombres, a ellas las desbordan las tensiones laborales, las enfurece el tránsito y les quita el sueño una discusión con su jefe. Pero, además, el reloj biológico, un padre enfermo, las compras del mes, el turno con el pediatra y el divorcio de la mejor amiga ocupan un lugar no menos importante en sus cabezas. Debido al estrés, las mujeres pierden a veces el interés por la comida, por las relaciones sexuales o por los amigos, exactamente igual que los hombres. Pero además, las mujeres experimentan algunas formas de estrés que les son totalmente propias. Así, padecerán estrés derivados de su fisiología (menstruación, embarazo y menopausia), estrés derivados de los cambios de vida (el matrimonio, la maternidad, el divorcio, la viudez y la reorganización de la vida cuando los hijos son mayores) o estrés propio de las crisis vitales (la atención a los padres enfermos, el cuidado de un hijo). El psicólogo Tomás Kelly, especialista de Eustress, explicó cuáles son los males que comúnmente aquejan a las mujeres que presentan estrés: 1. Enfermedades que afectan al corazón: al sufrir de estrés, se puede elevar la presión arterial y esto puede llegar a causar ataques cardíacos. 2. Trastornos en el ciclo menstrual: como las hormonas sexuales y las que se producen por el estrés se regulan por la misma glándula, que es el hipotálamo, pueden producirse diferentes problemas ovulatorios, irregularidad en el período o infertilidad. 3. Sentimiento de malestar en las extremidades superiores: está asociado a malas posturas, movimientos muy repetitivos e intensos, un ritmo de trabajo acelerado, vibraciones de manos y brazos o levantamiento de cargas. 4. Molestias en la piel: el estrés excesivo puede causar descamación, irritación, resquebrajamiento y picazón. También, puede propiciar la aparición de acné, excesiva caída del pelo, uñas quebradizas y erupciones. 5. Problemas digestivos: se presentan sin una causa aparente, pero en realidad son producto del cansancio y las tensiones del día. Gastritis, náuseas, diarreas, inflamación y dolor abdominal son los más comunes.

 
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