Inteligencia Artificial: ¿Buena y… peligrosa?

Lo admito sin vergüenza. Tengo 58 años y me considero un “desbordado tecnológico” (casi analfabeto en un montón de cuestiones). Recuerdo que cuando empecé a trabajar como periodista en 1983, el grabador de mano más chico era del tamaño de media caja de zapatos. Y así como un tsunami, el progreso informático y tecnológico nos fue avasallando sin pausas, y resulta que ahora estamos con la Inteligencia Artificial (I.A).