En un cruce cada vez más visible entre el campo cultural y la agenda ambiental, la actriz Érica Rivas se posicionó como una de las voces públicas en rechazo a la reforma de la Ley de Glaciares y convocó a una marcha nacional este 8 de abril, día en que el proyecto será tratado en la Cámara de Diputados tras haber obtenido media sanción en el Senado.
“La ley de glaciares no se toca”, escribió la actriz en sus redes sociales, donde también difundió materiales informativos sobre los posibles impactos de la modificación. En esa misma línea, reforzó la convocatoria con un mensaje directo: “Defendemos el agua. Nos vemos en la calle”.
La movilización, impulsada por organizaciones como la Asociación de Abogados Ambientalistas, se propone visibilizar el rechazo a los cambios en la normativa, especialmente en lo que refiere a la protección del ambiente periglacial, una zona clave para la regulación hídrica y la preservación de ecosistemas de alta montaña.
Rivas, conocida por su trabajo en cine, teatro y televisión —y particularmente por su recordado papel de María Elena Fuseneco en Casados con hijos—, viene sosteniendo en los últimos años una presencia activa en debates sociales y políticos. Su posicionamiento en esta causa se inscribe en una tradición de artistas que amplifican discusiones públicas más allá de la escena.
En ese marco, la actriz también compartió un mensaje de la activista mapuche Ivana Moira Millán, acompañado por la frase: “No permitamos que destruyan lo que da vida”, reforzando el carácter colectivo y territorial del reclamo.
Leído en contexto, la cita de Érica sobre esta activista en párticular vuelve sobre la propia historia de la Ley de Glaciares vigente (N.º 26.639), cuya conformación tuvo como eje no solo la presión social sino también la participación activa y la consulta a comunidades —especialmente las originarias—, que pusieron en agenda la defensa del agua como un derecho vital ligado al territorio. La norma que sancionada en 2010 puso foco en esas narrativas y consolidó herramientas clave como el Inventario Nacional de Glaciares.
Ese hecho es lo que hoy reaparece en tensión. De manera que las reformas impulsadas entre 2024 y 2026 son cuestionadas por la escasa participación ciudadana, en un proceso donde distintas organizaciones advierten que las audiencias públicas limitaron la intervención de comunidades directamente involucradas.
La reforma en discusión genera preocupación en diversos sectores ambientales, que advierten sobre un posible retroceso en los niveles de protección de los glaciares, considerados reservas estratégicas de agua dulce. Según especialistas y organizaciones, cualquier flexibilización podría habilitar actividades extractivas en zonas sensibles.
La intervención de figuras del ámbito cultural como Rivas vuelve a poner en escena el rol del arte como espacio de disputa simbólica y política. En tiempos donde las redes sociales amplifican voces y urgencias, la actriz elige correrse del centro mediático habitual para redirigir la atención hacia un debate estructural: el cuidado del agua y los bienes comunes.
