Cuando las llamas avanzan sobre un bosque nativo, cada minuto cuenta. Una vez que el fuego alcanza grandes dimensiones, las posibilidades de controlarlo disminuyen y las tareas de los equipos de emergencia pueden concentrarse en limitar los daños. En esa etapa crítica interviene Satellites on Fire, una startup argentina que combina imágenes satelitales e inteligencia artificial para detectar incendios forestales y enviar alertas tempranas a quienes deben responder.
El proyecto nació en 2020 como una iniciativa escolar de estudiantes de la escuela secundaria ORT, motivados por los incendios que habían afectado a Córdoba. Seis años después, la empresa monitorea 92 millones de hectáreas en 21 países y cinco continentes, cuenta con más de 70.000 usuarios y fue seleccionada como finalista del Earthshot Prize 2026, el reconocimiento ambiental impulsado por el príncipe Guillermo de Gales, en la categoría Clean Our Air (Limpiar nuestro aire).
En diálogo con Hoy Día Córdoba, Eyal Weintraub, de 26 años y colíder del área de Gobierno de la compañía, explicó cómo funciona la tecnología, qué impacto puede tener en la prevención de incendios y por qué considera necesario impulsar una industria dedicada a desarrollar soluciones frente a la crisis climática.
Tecnología satelital para detectar el fuego a tiempo
El sistema de Satellites on Fire combina imágenes térmicas satelitales con información de cámaras terrestres, drones en determinadas instalaciones, datos meteorológicos y registros de rayos. Mediante modelos de inteligencia artificial, procesa esa información para identificar focos de incendio, seguir su propagación y enviar alertas en tiempo real a los equipos responsables de intervenir en el territorio.
La plataforma permite detectar focos de incendio, en promedio, 35 minutos antes que el sistema de referencia de la NASA, según los datos difundidos por el Earthshot Prize. Durante 2025, participó en la detección y el seguimiento de más de 2.000 incendios forestales.
La tecnología busca actuar durante los primeros momentos de un incendio, cuando una respuesta rápida puede contribuir a evitar que el fuego se propague y alcance mayores dimensiones. Las alertas se distribuyen mediante WhatsApp, mensajes de texto y correo electrónico, sin necesidad de instalar equipamiento especializado para utilizar la plataforma.
“Una vez que los incendios avanzan a cierto tamaño, no se puede hacer mucho más que control de daños”, explica Weintraub. Por eso, considera que la detección temprana es uno de los principales desafíos para reducir las consecuencias de estos episodios.
La iniciativa surgió después de que los fundadores investigaran cómo podían contribuir a enfrentar los incendios forestales. El proceso les permitió identificar una necesidad concreta y orientar el desarrollo hacia una herramienta con aplicación directa en la prevención.
El crecimiento de la empresa fue gradual. Durante los primeros años, los fundadores trabajaron con recursos limitados y sin inversión externa. La participación en convocatorias y premios les permitió obtener financiamiento, ampliar el equipo y dedicar más tiempo al desarrollo tecnológico. Hace aproximadamente tres años concretaron su primera ronda de inversión, un paso que Weintraub identifica como un punto de inflexión en la evolución de la startup.
¡¡Hoy resultamos ganadores del concurso Acciones Positivas de la Cámara de comercio Suizo Argentina en la categoría de empresas y en la temática Sustentabilidad y Medio Ambiente!!🏅🙌
¡Muchas gracias por los reconocimientos @SwissChamAr ! https://t.co/U7fVDEeXTE— Satellites on Fire (@SatsOnFire) August 1, 2022
Una herramienta que busca llegar también a los bomberos voluntarios
Satellites on Fire trabaja con gobiernos, empresas forestales y organizaciones vinculadas con la prevención y el combate de incendios.
Según relata Weintraub, entre sus experiencias se encuentra la contratación del servicio por parte del Gobierno de Córdoba durante la temporada de incendios anterior.
Uno de los aspectos centrales de su propuesta es que el acceso a estas herramientas no dependa exclusivamente de la capacidad económica de cada organización.
A través de acuerdos con empresas que pueden financiar el servicio, la startup busca facilitar el acceso a sistemas de alerta temprana a instituciones que los necesitan, pero que no siempre cuentan con presupuesto propio, como los bomberos voluntarios y los parques nacionales.
“Hacemos el nexo entre las empresas que pueden financiarlo y los bomberos que lo necesitan”, explica Weintraub. El objetivo, agrega, es que las limitaciones económicas no se conviertan en un impedimento para proteger los bosques nativos y a las personas expuestas al avance del fuego.
Este modelo vincula la innovación tecnológica con una necesidad social concreta: mejorar las herramientas disponibles para quienes trabajan en el territorio y contribuir a reducir las pérdidas ambientales y materiales que provocan los incendios forestales.
La expansión internacional también incluye acuerdos con el sector privado. En junio de 2026, Satellites on Fire comenzó a trabajar con Allianz Seguros España para monitorear el territorio español. Según la información publicada por el Earthshot Prize, durante los primeros dos meses de la alianza se enviaron más de 100.000 alertas de incendios a clientes asegurados.
La empresa se propone ampliar su cobertura hasta alcanzar 446 millones de hectáreas monitoreadas para 2030, con el objetivo de extender el alcance de la detección temprana y facilitar la respuesta ante incendios en distintas regiones.
Crisis climática: el desafío de orientar la tecnología
Para Weintraub, el desarrollo de Satellites on Fire forma parte de una transformación más amplia. La crisis climática y ecológica, sostiene, exige cambios profundos en los sistemas de producción, en la economía y en la relación de las sociedades con el ambiente.
En ese contexto, la tecnología puede ayudar tanto a desarrollar herramientas de adaptación como a reducir las causas y consecuencias del cambio climático. Sin embargo, advierte que la innovación no garantiza por sí misma un resultado positivo.
El crecimiento de la inteligencia artificial a gran escala, por ejemplo, implica una demanda energética considerable. Según Weintraub, ese proceso puede entrar en tensión con los objetivos ambientales cuando favorece una mayor dependencia de los combustibles fósiles. Al mismo tiempo, las herramientas de IA permiten desarrollar soluciones para anticipar riesgos y responder a problemas como los incendios forestales.
“La tecnología, de alguna manera, es neutral”, plantea. Para el entrevistado, su impacto depende de cómo se desarrolla, quiénes impulsan sus aplicaciones y con qué objetivos se utiliza.
Por eso, considera necesario fortalecer el ecosistema de Climate Tech, el sector dedicado a crear tecnologías para enfrentar la crisis climática. En esa tarea, los gobiernos pueden desempeñar un papel importante mediante programas de incubación y aceleración, acceso al financiamiento y espacios de formación que promuevan emprendimientos con impacto ambiental y social.
Weintraub advierte que el impulso internacional a este tipo de iniciativas atraviesa cambios y que hoy observa una mayor orientación de algunos desarrollos tecnológicos hacia fines militares. Frente a ese escenario, propone ampliar los recursos y las oportunidades para quienes trabajan en soluciones ambientales.
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Jóvenes que convierten el compromiso ambiental en una profesión
El recorrido de Satellites on Fire también refleja el potencial de generar oportunidades laborales alrededor de los desafíos ambientales. Weintraub señala que buena parte del equipo está integrado por jóvenes que encontraron en la empresa una posibilidad de desarrollar su carrera profesional vinculada con una problemática que los interpela.
La propuesta es que el compromiso con el ambiente no quede limitado a las actividades voluntarias o al tiempo libre, sino que también pueda convertirse en una ocupación cotidiana.
“Creemos que para abordar la crisis ambiental tenemos que construir una industria climática”, afirma Weintraub. La meta, explica, es que cada vez más personas puedan dedicar su jornada laboral a desarrollar soluciones para estos problemas, en lugar de reservarles solamente sus horas fuera del trabajo.
Ese cambio requiere tanto la iniciativa de quienes emprenden como políticas que acompañen la creación y el crecimiento de empresas orientadas al impacto ambiental. También supone reconocer que la prevención de incendios y la adaptación al cambio climático necesitan conocimientos, inversión, empleo y cooperación entre distintos sectores.
A quienes quieren involucrarse en estas problemáticas, Weintraub les recomienda comenzar por buscar personas con intereses comunes y construir una red de apoyo. Compartir ideas, aprender de otros y sostener el trabajo colectivo puede ser el primer paso para transformar una preocupación en un proyecto concreto.
“Las cosas que parecen imposibles son mucho más posibles de lo que aparecen a primera vista, especialmente cuando lográs encontrar una comunidad, un grupo de pares con quienes acompañarte y crecer juntos”, sostiene Weintraub.
De un proyecto escolar a una empresa con presencia internacional, Satellites on Fire muestra cómo una inquietud surgida frente a un problema cercano puede convertirse en una herramienta con proyección global. Su experiencia también plantea un desafío más amplio: conseguir que la innovación tecnológica, el financiamiento y las oportunidades laborales se orienten cada vez más a proteger el ambiente y a las comunidades que enfrentan sus consecuencias.
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