Científicas de la UNC patentaron un detector de arsénico en agua

El dispositivo cuenta con el tamaño de un pendrive y fue probado en las localidades de General Levalle (Córdoba) y Recreo (Catamarca).

arsénico

Marcela Rodríguez, Daiana Reartes y María Dolores Rubianes, científicas del Departamento de Fisicoquímica de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y del Conicet. Foto: Unciencia.

Un equipo de científicas del Departamento de Fisicoquímica de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y del Conicet creó un dispositivo portátil, económico y desechable capaz de identificar la presencia de arsénico en el agua potable. Este desarrollo, autoría de  busca dar respuesta a una problemática sanitaria crítica en el país, donde se estima que 17 millones de personas están expuestas al consumo de agua contaminada con este elemento.

El sensor fue creado por Marcela Rodríguez, Daiana Reartes y María Dolores Rubianes y cuenta con un tamaño similar al de un pequeño pendrive, demostró una alta precisión en las pruebas realizadas en las localidades de General Levalle (Córdoba) y Recreo (Catamarca). Su capacidad de detección permite identificar concentraciones de arsenito (As(III)) incluso por debajo de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (10 partes por billón), ofreciendo resultados equiparables a los obtenidos mediante equipos de laboratorio de alta complejidad.

Foto: Unciencia.

Un avance frente a una enfermedad

La exposición prolongada al arsénico provoca hidroarsenicismo crónico regional endémico (HACRE), una enfermedad asociada a graves afecciones como lesiones cutáneas, problemas cardiovasculares, diabetes, cáncer y daños neurocognitivos en la infancia. Argentina presenta el área afectada más extensa de América Latina, con cerca de un millón de kilómetros cuadrados impactados en provincias como Córdoba, Santa Fe, Chaco y La Pampa.

«Sabemos que el arsénico es un problema muy importante y actualmente no tiene eco en organismos gubernamentales. Hay una enorme cantidad de personas expuestas y no hay medidas para solucionarlo», advirtió Marcela Rodríguez, una de las desarrolladoras del dispositivo.

Para alcanzar esta solución, las investigadoras emplearon herramientas de bionanotecnología. El componente central del sensor es un bionanohíbrido compuesto por nanoestructuras de oro modificadas con un biopolímero natural derivado de la quitina. Al entrar en contacto con una muestra de agua, este material genera una señal eléctrica que, al ser procesada por un equipo portátil, permite determinar con exactitud la concentración de arsénico presente.

Portabilidad y democratización del acceso

La principal ventaja de este desarrollo radica en que permite realizar el monitoreo directamente en el territorio, eliminando la necesidad de trasladar muestras a laboratorios especializados. Su bajo costo y la simplicidad de su uso lo convierten en una herramienta estratégica para municipios, ONGs y escuelas rurales.

A fines de 2025, el equipo inició el proceso de patentamiento a través de la Secretaría de Innovación y Vinculación Tecnológica de la UNC. Mientras tanto, sus creadoras insisten en la urgencia de adoptar políticas públicas de salud que utilicen estas herramientas para monitorear y mitigar el riesgo ambiental que afecta a gran parte de la población argentina.

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