Un informe elaborado por la Dirección Nacional del INTA sostiene que el Régimen de Retiro Voluntario 2026 provocó una pérdida de capacidades estratégicas en el organismo, al afectar de manera simultánea funciones científicas, tecnológicas, territoriales e institucionales. Según el documento, la reducción de personal compromete la continuidad de actividades de investigación, desarrollo, transferencia tecnológica y extensión agropecuaria.
De acuerdo con el diagnóstico, 889 trabajadores adhirieron al retiro voluntario, lo que representa el 18,2% de la planta permanente. El informe añade que esta medida se suma a retiros anteriores, jubilaciones y vacantes no cubiertas, por lo que el organismo acumula una pérdida aproximada de 1.800 agentes en dos años y medio.
Qué perfiles dejó el INTA
El documento señala que una parte importante de quienes dejaron el organismo correspondía a personal con entre 10 y 20 años de experiencia, considerado estratégico para la conducción y la formación de nuevos profesionales.
Entre los datos destacados, el informe indica que:
- 451 de los trabajadores que dejaron el organismo eran profesionales.
- 223 de ellos contaban con estudios de posgrado.
- Se retiró el 38,4% de los coordinadores de área y 44 jefes de Agencias de Extensión.
- También dejaron sus cargos directores de centros regionales, institutos y estaciones experimentales.
Investigación e innovación, entre las áreas más afectadas
El relevamiento identificó 589 registros de impacto en actividades del organismo. De ese total:
- 23% corresponde a baja o discontinuidad total de actividades.
- 29% presenta riesgo severo de continuidad.
- 48% registra una afectación significativa.
Las líneas de innovación e investigación concentran el mayor nivel de impacto y la tasa más alta de discontinuidad.
El informe también sostiene que las consecuencias alcanzan al menos 29 cadenas productivas y economías regionales, distribuidas en 102 unidades operativas del país, incluyendo actividades vinculadas con maíz, algodón, ganadería, sanidad vegetal, biotecnología, fruticultura, cambio climático y agricultura familiar.
Equipamiento sin personal y convenios afectados
Otro de los puntos señalados por la Dirección Nacional del INTA es que parte del equipamiento científico de alta complejidad quedó sin profesionales capacitados para operarlo.
El documento menciona 45 casos en los que laboratorios e infraestructura permanecen parcial o totalmente inactivos por falta de personal especializado, pese a que algunos habían recibido inversiones recientes.
En paralelo, el informe advierte sobre el impacto en 93 convenios con organismos públicos, universidades, empresas privadas y organizaciones internacionales. Según el relevamiento, los acuerdos con empresas presentan la mayor proporción de interrupciones, mientras que también se registran afectaciones en servicios vinculados con certificaciones para exportación y cooperación científica internacional.
Las conclusiones del informe
En sus conclusiones, la Dirección Nacional sostiene que el retiro voluntario no funcionó como un proceso de reorganización planificada, sino que profundizó la reducción de capacidades del organismo en un contexto de restricciones presupuestarias.
El documento afirma que la combinación de ajuste financiero y pérdida de capital humano pone en riesgo la capacidad del INTA para desarrollar investigación aplicada, innovación y asistencia técnica al sector agropecuario. Además, propone una agenda de recuperación basada en la planificación institucional, la recomposición del capital científico, la cobertura de vacantes críticas y la reconstrucción de vínculos con el sistema científico y el sector productivo.
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