Por *Carolina Mazzetti
especial para El Club de la Porota
Carolina Mazzetti, amiga e integrante de El Club de la Porota, especialista en procesos de fin de vida y duelo, participó del cuarto encuentro de la Red Latinoamericana de Acompañamiento en la Muerte y el Duelo, realizado el fin de semana pasado en la ciudad de Buenos Aires. De la mano de la Asociación Civil El Faro, como organización anfitriona, más de ciento cincuenta personas se reunieron para poner en común saberes, experiencias y, sobre todo, para manifestar el amor y la gratitud por la vida. Aquí, su crónica de un fin de semana inolvidable, donde el encuentro, el duelo y la vida se entrelazaron #encomunidad.
La magia imprimió su manifestación en el umbral del viaje. Entre el murmullo de doscientas cuarenta almas que abordamos un avión, la sincronicidad tejió su primer encuentro. En el asiento contiguo al mío viajaba Dani, portadora de la esencia de las Hijas del Sol (círculo de mujeres que acompaña a mujeres jóvenes que han enviudado). No nos conocíamos y, sin embargo, allí estábamos: dos hilos de una misma trama a punto de despegar, descubriendo con asombro que nos dirigíamos a un mismo destino.
En tierra firme la sabiduría ancestral abrió un portal de conexión con dimensiones sutiles. La ceremonia de apertura fue un llamado a sembrar intenciones para honrar e iluminar la potencia de lo comunitario. Esta unión se hizo tangible en la presencia de participantes –en su mayoría mujeres– de Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Ecuador, Colombia, Puerto Rico, Venezuela, Perú y México. Durante las jornadas el duelo, el acompañamiento y la comunidad fueron los ejes temáticos que hilvanaron los relatos y experiencias colectivas, revelando certezas como así también interrogantes, desafíos y anhelos éticos en torno al fin de vida.
Acompañar en la muerte y el duelo es una práctica que atraviesa lo humano y trasciende lo estrictamente “profesional”. Por ello, la coexistencia amorosa de saberes (chamánicos, vivenciales, empíricos, profesionales, académicos y científicos) habilitó un espacio/tiempo para compartir testimonios sobre distintas metodologías de abordaje, estudio e intervención, como así también, invitaciones a: observar la simbología del campo onírico; ensayar ejercicios de imaginación; materializar objetos artísticos y creativos y gestar ritualidad.
Si bien los cuidados paliativos constituyen la especialidad médica abocada a mejorar la calidad de vida de pacientes y familias que enfrentan enfermedades graves, crónicas e irreversibles, también existen otros modelos y estrategias de intervención que conviven y se entrelazan en el acompañamiento, evidenciando que el enfoque biomédico no es el único protagonista. El sostén vital de familiares y/o amistades se nutre del campo profesional como también de prácticas complementarias (reiki, meditación, canalización, mediumnidad, entre otras) y de la labor voluntaria en el marco de organizaciones sociales y/o religiosas. Asimismo, las doulas de fin de vida, los hospices, el counseling y la tanatología, completan la pluralidad intrínseca en este escenario. De modo que, esta riqueza de perspectivas hace que el acompañamiento sea una experiencia diversa, con formas y nombres que varían según el territorio, el contexto y los propósitos de cada ciclo humano en particular.
En este sentido nos hacemos eco de las palabras de Viviana Bilezker, fundadora y directora de El Faro: “por el solo hecho de ser humanos contamos con la capacidad en potencia de acompañar en la muerte y en el duelo. La formación permite que esa capacidad se cultive y se desarrolle. Por ello, quienes sientan el deseo de explorar la propia finitud o de acompañar procesos vitales como el morir y el duelar, pueden iniciar un camino de aprendizaje y transformación”.
Durante estos días, experimentamos en el cuerpo que la vida es, esencialmente, en compañía. Nos permitimos reconocer que el duelo no tiene por qué ser un camino solitario, sino un tránsito compartido al que todos tenemos derecho. Al sentar a la muerte como maestra en nuestro círculo, cuestionamos relatos heredados que ya no nos pertenecen dejando que mueran en nosotros para abrazar una visión no dual, donde vida y muerte no se oponen.
En este viaje que emprendimos, lo simbólico fue el puente espiritual y afectivo para conectar con las ausencias presentes desde la admiración de atestiguar cómo lo sagrado se cuela en los detalles más pequeños hasta impregnar lo cotidiano. Habitamos umbrales y nos dejamos guiar por las sincronicidades, alineándonos con el proceso continuo de creación que no se detiene. En la aceptación de la impermanencia, recibimos con gratitud el regalo único que cada compañera/o y cada cultura trajo consigo para nutrir este tejido común. Descubrimos que nuestros movimientos internos, esos que parecen tan íntimos, reverberan con fuerza en lo colectivo. Al cultivar la cultura del acompañamiento, el dolor fue honrado como parte del recorrido sosteniendo en comunidad una consciencia que trasciende todo tiempo y espacio.
*Carolina Mazzetti Latini. Miembro de la Asociación El Faro y docente de la Facultad
de Ciencias de la Comunicación de la UNC. Amiga querida e integrante
(desde sus orígenes) de El Club de la Porota.
Para más información te compartimos: la cuenta de Instagram de Instagram de @el.faro.asociacion y su página web www.elfaroasociacion.org.ar. También podés conocer y sumarte a la Red Latinoamericana de Acompañamiento en Muerte y Duelo @comunidadredlamuerte
El legado de una pionera
Elisabeth Kübler-Ross fue una médica psiquiatra suizo-estadounidense, considerada una de las grandes pioneras en el estudio del proceso de morir y el acompañamiento en el final de la vida. Su trabajo transformó la manera en que la medicina, la psicología y la sociedad comprenden la muerte, promoviendo una mirada más humana, compasiva y consciente. Es especialmente reconocida por haber desarrollado el modelo de las cinco etapas del duelo y por impulsar el cuidado integral de las personas en el final de la vida.
Del encuentro también participó Ken Ross (foto), fotógrafo y custodio del legado de su madre, acompañando la apertura del capítulo EKR Argentina y la expansión de esta mirada en nuestro territorio.
Cristina Loza: una red de lectores para acompañar su recuperación
La escritora cordobesa Cristina Loza, amiga de El Club de la Porota, atraviesa actualmente un proceso de recuperación tras un accidente sufrido en Costa Rica. En este contexto, se impulsa una iniciativa solidaria para acompañarla mediante la adquisición de sus libros, que forman parte de su reconocida trayectoria literaria. Los títulos disponibles son Mariposas griegas, El año de las glicinas y El revés de las lágrimas, en una propuesta que invita a lectores y a la comunidad a acercarse a su obra y, al mismo tiempo, colaborar con este momento.
Quienes deseen participar pueden realizar su aporte mediante transferencia al alias CLOZA965.NX.ARS, a nombre de Cristina Del Valle Loza. La iniciativa busca poner en valor no solo la producción literaria de la autora, sino también la potencia de la comunidad cuando se organiza para acompañar.
