Rondas y susurros que entraman generaciones

Una propuesta comunitaria en Santa Catalina de Holmberg reunió a niños, niñas y personas mayores en encuentros semanales con juegos, canciones y actividades artísticas.

Rondas y susurros que entraman generaciones

Por Cecilia Thuar integrante de la membresía/comunidad de El Club de la Porota

Hace algunas semanas participé de un encuentro intergeneracional que reunió a personas mayores del Programa de Adultos Mayores y a niños y niñas del Nivel Inicial de la Escuela Cornelio Saavedra, junto con sus familias, en la localidad de Santa Catalina de Holmberg, departamento Río Cuarto.

A través de rondas, juegos, mímicas, canciones y palabras compartidas mediante susurradores, grandes y chicos compartimos un espacio de escucha, intercambio y aprendizaje mutuo. Cada gesto se convirtió en una oportunidad para acercar generaciones y reconocer la riqueza que cada etapa de la vida tiene para ofrecer.

Considero importante el trabajo conjunto entre instituciones de una misma comunidad, especialmente aquellas que desarrollan propuestas para distintas etapas de la vida. Cuando espacios diferentes se encuentran y trabajan en conjunto, se potencian las capacidades de quienes participan. Las propuestas intergeneracionales abren caminos de nuevas miradas tanto para niños como para personas mayores, porque habilitan experiencias recreativas que fortalecen la autoestima, favorecen las habilidades sociales y promueven la convivencia.

También son espacios donde se construyen conocimientos vinculados a los derechos. Allí cada persona es reconocida por lo que es, respetando su edad y su identidad: niños, adultos y personas mayores, evitando expresiones que muchas veces reducen o infantilizan a las personas.

En el marco de actividades sociocomunitarias, el Programa de Adultos Mayores del Área de Deporte y Juventud de la Municipalidad de Santa Catalina y las salas del Jardín Cornelio Saavedra acordamos desarrollar encuentros semanales durante el primer trimestre del año. Recuperamos rondas tradicionales enseñadas por personas mayores y construimos un proceso compartido que culminó en una presentación abierta a las familias.

Previamente convocamos a familiares adultos y personas mayores de los niños para compartir entre pares el aprendizaje de las rondas. Luego, esas mismas canciones y juegos fueron transmitidos a través de susurradores confeccionados por las personas participantes del programa municipal. Este material lúdico permitió poner en juego la creatividad, la colaboración, la expresión oral y la posibilidad de despertar emociones mediante una propuesta diferente.

El susurrador es un artefacto poético que funciona como puente para acortar distancias. Susurrar es una práctica artística que nació con la intención de crear instantes poéticos en cualquier lugar y momento. El susurro invita a jugar con las palabras, a escucharlas de otro modo y a construir vínculos.

Este movimiento, conocido como Les Souffleurs, comenzó en Francia en 2001. Su creador, Olivier Comte, partió de una idea sencilla: la humanidad se transmite de boca a oído. De allí surgió la propuesta de susurrar y la creación de los susurradores. En tiempos acelerados, a veces necesitamos apoyos que nos permitan detenernos y escuchar.

Desde enero de este año formo parte de la comunidad de El Club de la Porota. En cada encuentro compartimos experiencias que nos invitan a entramarnos y a construir comunidad en los espacios que habitamos. Este proyecto intergeneracional de rondas fue creciendo junto a la docente Adriana Correa, quien propone el arte como una forma de conectar con las emociones, construir vínculos y fortalecer la comunidad.

Así, entre pinceles y colores, nacieron los susurradores en manos de las personas mayores. Y, con ellos, aparecieron sonrisas, preguntas, imaginación y nuevas formas de encuentro. Pequeños instantes compartidos que nos recuerdan que la comunidad se construye cuando las generaciones se escuchan.

Cecilia Thuar es  licenciada en Psicomotricidad. Diplomada en Gerontopsicomotricidad. Integrante de la comunidad de El Club de la Porota. Desarrolla proyectos comunitarios e intergeneracionales en Santa Catalina de Holmberg, Córdoba. 

Una semana de viaje, naturaleza y buena compañía

“Acabamos de regresar de una hermosa experiencia compartida entre siete personas. Viajamos a la provincia de San Luis en tres vehículos: dos matrimonios y tres amigos. La mayoría tenemos más de 74 años y elegimos recorrer distintos rincones.

Yo conocía únicamente Merlo y descubrí una provincia llena de paisajes, lagunas, diques y pueblos que me sorprendieron. Entre los lugares visitados llegamos a una pequeña localidad donde conocimos la primera escuela fundada por Domingo Faustino Sarmiento cuando tenía apenas 15 años. Fue uno de esos hallazgos que invitan a detenerse y pensar en la historia de nuestro país.

Cada jornada comenzaba temprano. Viajábamos en caravana, acompañándonos durante todo el trayecto y disfrutando de cada parada para contemplar el paisaje y tomar fotografías. Al mediodía almorzábamos algo sencillo para aprovechar mejor el día y por las noches buscábamos algún lugar para cenar y seguir conversando. También compartimos la organización del viaje, los alojamientos y las decisiones cotidianas que hacen posible una experiencia de este tipo. Lo más valioso fue la convivencia. Algunos ya habíamos viajado juntos por el sur y la Carretera Austral; otros habían sido compañeros de trabajo. Esta semana nos permitió reencontrarnos, fortalecer vínculos y crear nuevos recuerdos.

Regresamos con la sensación de haber vivido algo muy especial. Porque más allá de los kilómetros recorridos, viajar sigue siendo una oportunidad para descubrir lugares, sostener la curiosidad y seguir sumando experiencias que enriquecen la vida”.

Marité Blengini
Amiga de El Club de la Porota e integrante del Ensamble Creativo del Museo Evita Palacio Ferreyra.

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