Perón – Balbín, diálogos de ultratumba

Por Leandro Calle

Perón – Balbín, diálogos de ultratumba

¿Cómo anda General? Bien, don Ricardo, bastante bien, ¿usté qué cuenta? Y… qué le voy a decir, mirando un poco el panorama nacional para despuntar el vicio, ¿gusta un amargo? Ah, dele nomás, me viene bien un cimarrón sureño a estas horas. La pucha, Chino, ¡está amargo…! como la realidad nacional. Así es, General, viene difícil la cosa. ¿Qué dice usté? Y bueno, Chino, peronismo, radicalismo, qué sé yo, en nuestros tiempos no era tan así, ¿no? Te acordás, hermano, qué tiempos aquellos”, las cosas cambian, General. Si Ricardo, las cosas cambian, pero la idea sería que cambiaran para bien, ¿no le parece? No me diga General que se me está viniendo abajo. Si hay algo que usted supo mantener siempre fue el optimismo y la sonrisa. Es cierto, Chino.

En cambio, yo, miremé, con esta cara que tengo, difícil para afiches y programas de televisión. Vamos, don Ricardo, usté es un animal político. Oiga, General, páseme el mate que no es un micrófono.

¿Qué me dice de los candidatos de Córdoba? Bueno, Chino, usté sabe que Córdoba siempre fue un poco dolorosa para mí. Aquellas primaveras de septiembre… Parece que se ha despertado nostálgico, Juan, ¿qué le pasa? Y qué le voy a decir, Balbín, no los entiendo mucho a los cordobeses. ¿A la dirigencia, querrá decir? Eso, a la dirigencia. Hoy están acá, mañana están allá, pasado mañana vaya a saber dónde. Ah, no se queje General, mire los míos: ¡se fueron a aliar con el liberalismo! ¿Sabe qué pienso? Largue nomás Chino, no se haga el misterioso. Si don Hipólito bajara, me parece que les daría una buena patada en el ocote, para decirlo cordobesmente. ¿Usté cree? La verdad que sí, General. Pero dígame, y ¿usted? ¿Qué haría si tuviera unos minutos para bajar a Córdoba? Haría un gran acto de masas, Chino. ¿Un acto de masas? ¿De masas finas, General? Están en plena pandemia. Ah, cierto. Sabe cuál es la diferencia. No, cuénteme. El peronismo siempre hizo alianzas, pero la diferencia fundamental es que, en mis tiempos, por más alianzas que hiciéramos, a la derecha o a la izquierda, la sartén por el mango la tenía yo. Bueno, bueno, dijo el paisano, ahora sí lo veo con el temple de antes.

Vamos, Chino, se acuerda que una vez se rumoreó Balbín – Perón”. No me haga reír General. Sabe lo que pasa don Ricardo, que yo traccionaba más votos, así que tenía que ir de Presidente, y ahí no se puede hacer el cantito. Expliquesé Perón. Claro Chino, fijese: si usted dice Balbín-Perón es como que de suyo sale un solo corazón”, en cambio al revés, ¿qué podría cantar el pueblo…? Y bueno, General, no sé, Perón-Balbín no comen chinchulín”. Me ha hecho reír, Ricardo. Oiga, está medio lerdo para el mate, páseme otro que ando rengo. Ahí va general, con espumita. Eso, exactamente eso, pura espuma Chino. Estos candidatos me hacen acordar a un carnavalito que decía: Hoy estoy aquí, mañana me voy, pasado mañana dónde me encontraré”. Panqueques, que le dicen mi General, panqueques. Por eso, Chino, para que se den vuelta los panqueques hay que saber tener la sartén por el mango. No hay un mango, General, el problema de estos tiempos es que no hay un mango, y esta dirigencia arregla todo con plata. ¿Usted dice, Balbín? No se me haga el sota, Juan, no se me haga el sota que usted sabe de qué le estoy hablando. Además, no hay un mango en el sentido del dinero, pero tampoco hay mango de sartén: no hay conducción, Juan, no hay conducción. Mire, don Ricardo, en eso me va a permitir disentir con usté, conducción siempre hay, lo que hay que ver es de dónde viene, y evidentemente no viene de los partidos políticos.

Oiga, General, me pareció ver que se acercaba alguien. A ver, es que con la presbicia y tanta nube no veo un pepino. ¿No será la Señora? ¿Cuál? Su esposa, General, su esposa. Tengo tres aquí, Chino. La segunda, Juan, la segunda. Ah y… puede ser. Ella está siempre en todo. Mejor cambiemos de tema General. Sí, mejor.

¿Le gustan los burros, Chino? Poco. Me va a decir que nunca anduvo por Palermo. Alguna vez lo fui a ver a Leguisamo. Qué me dice Chino, Gardel, ahora que hablamos de Leguisamo, no le parece que hubiera sido peronista. Pero no, General, hubiera sido radical. Déjese de joder, me parece que estaba afiliado al partido conservador. Yo creo que si hubiese estado vivo en el ´45, se hubiera hecho peronista. De ningún modo Juan, Gardel con el tiempo hubiese sido boina blanca. Lo podría haber sido, y no lo fue. El peronismo no existía en 1935. Bueno General, convengamos que ustedes tienen ese personalismo tan marcado, de que las cosas empiezan con las personas. Nosotros nos denominamos radicales, no yrigoyenistas, balbinistas y esas cosas, en cambio ustedes… Justicialismo, Chino, justicialismo. Déjese de embromar General, ustedes son peronistas. Y a mucha honra. Sí, sí, si no digo lo contrario, pero creo que hay una gran diferencia. Mejor que decir… Sí, ya sé General, mejor que decir es hacer, ya me conozco la frasecita.

¿Siente ese olor, Chino? Sí, huele a algo. Parece que están cocinando. Asomesé General, usté está más cerca de la puerta. Mmmm, qué bien huele Balbín. Sí, y a mí a esta hora ya me empieza a picar el bagre. ¿Y… a qué huele general? Panqueques, Chino, panqueques.

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