Espejitos de colores / Juicio dorado y plateado

Comenzó en la Cámara Décima del Crimen, el juicio al desarrollista Ricardo Carranza. Es unipersonal a cargo del juez Carlos Palacio Laje, y el fiscal Gustavo Arocena lleva adelante la acusación.

Espejitos de colores / Juicio dorado y plateado

Foto de archivo de el barrio Campo de Vuelo.

La imputación es por presuntas estafas por la venta irregular de lotes y viviendas en el barrio Campo de Vuelo, muy cerca de la Reserva San Martín, y por lo tanto en una zona altamente cotizada. Carranza vendió un barrio residencial cerrado, y con todos los chiches. Servicios completos de agua, luz y gas, seguridad permanente además de un club house, una pileta y canchas de tenis. Además, según la investigación de la fiscal Valeria Rizzi, Carranza asumió el compromiso contractual de entregar las escrituras en tiempo y forma.

Sin embargo, habría vendido las parcelas sin respetar las ordenanzas municipales pertinentes sobre el fraccionamiento de la tierra, y sin los correspondientes trámites municipales de factibilidad. La consecuencia de estas maniobras, incompatibles con las normativas, fue la imposibilidad de obtener las indispensables aprobaciones y por lo tanto las escrituras.

De modo que quienes de buena fe pagaron cuantiosas sumas en pesos y dólares, se quedaron sin los “papeles” de lo que habían comprado, pero además sin los servicios elementales y ni hablar de las canchas de tenis, cuyo predio Carranza vendió a un particular ajeno al country. Lo cierto es que hoy por hoy, las escrituras no están y encima existe una voluminosa deuda impositiva que en algún momento deberá ser abonada.

Recordemos que estos hechos ocurrieron hace más de 15 años y que también estuvieron imputados María Susana Prataviera y Maximiliano Carranza, esposa e hijo del acusado. Ambos integraban la sociedad Las Tipas SA, a la que Carranza donó propiedades de Campo de Vuelo. Finalmente, los dos fueron sobreseídos por la Cámara de Acusación, y sólo quedó Carranza como único involucrado.

Si bien fue detenido en el año 2018, no estuvo mucho tiempo en Bower y según los abogados querellantes Gastón Storero y Rubén Sanchez Quinteros, le podría corresponder una condena mínima de entre 10 y 11 años de prisión. El consuelo para los damnificados, es que compraron en una zona “premium” de la ciudad y que se conserva como tal. El dolor de cabeza sin embargo, es por haber sido engañados y al fin de cuentas comprado…espejitos de colores.

Juicio dorado y plateado

El oro encandila en todas su formas. Desde una pepita hasta un lingote como los que había en el Banco Central, o los que aparecen en varias películas sobre robos y estafas. De modo que “ahorrar” en oro, para quienes pueden hacerlo, tiene un magnetismo único que sube la fiebre de sólo verlo siempre reluciente como la miel pura.

Hace algunos días, el Tribunal Oral Federal Tres de Córdoba, comenzó a juzgar a un ex jerárquico de la Aduana, Diego Escobar Aldao de 60 años de edad, y a su madre Ester Aldao de 91 años, por los presuntos delitos de enriquecimiento ilícito de funcionarios y empleados públicos, y lavado de activos agravado. Según la investigación del Juez Carlos Ochoa y del fiscal Maxiliano Hairabedián (también acusador en el juicio), allá por el año 2021, Escobar se habría hecho de dinero ilícito con el que compró oro y plata. Según los registros, 4 lingotes de oro fino de 50 gramos cada uno con la sigla “RODHIO BLUE MOON REFING GROUP”, 9 monedas de oro fino de 22 quilates con las inscripción “SUID AFRIKA”, “KRUGERRAND” y “ESTADOS UNIDOS MEXICANOS”, y también 20 lingotes de plata de 1000 gramos cada uno, totalizando una erogación de casi $6.225.000.

La maniobra que se está juzgando, se descubrió en un control policial en la ruta 9 cerca de Alsina, provincia de Buenos Aires. Grande fue la sorpresa de los policías cuando encontraron los lingotes y las monedas en una mochila negra, que estaba en el baúl del auto que manejaba el hijo de Escobar, que viajaba a nuestra ciudad. Lo que se discute en el juicio que se lleva adelante en el Tribunal Oral Federal 3, es el origen del dinero con el que Escobar hizo las compras. Según adujo su madre, surgió de una importante indemnización que su marido cobró de la Anses. Pero para los investigadores “los números no cierran” y por eso se realiza el debate, que en caso de confirmarse los cargos, podría concluir con condenas de entre 3 y 16 años de prisión, según la escala penal. Como dijo un colega periodista tras leer la requisitoria, este es un juicio que brilla. Es dorado…y plateado.

La democracia del descontento

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