Infancias robadas // Ladrones profesionales y muy pesados

Ojo de horus.

Infancias robadas // Ladrones profesionales y muy pesados

Foto de archivo de la Cámara Sexta del Crimen.

Infancias robadas

Muchas veces la marginalidad se entremezcla con el narcotráfico que sin contemplaciones ni miramientos hunde sus tentáculos hasta lo más profundo. En la Cámara Tercera del Crimen, están juzgando a los hermanos Diego y María Celeste “Pepa” Pérez, por comercialización agravada de estupefacientes pero además, en el caso del hombre, por servirse de una menor de edad para hacer el “trabajo”.

Los hechos ocurrieron entre noviembre del 2023 y febrero del 2024 en Granja de Funes, barrio ubicado en el noreste de nuestra ciudad. De acuerdo a la investigación, Diego y María Pérez vendían cocaína fraccionada y de modo directo a los consumidores. Pero además, se aprovechaban de una niña de 12 años (sobrina de Diego e hija de María), tanto para el fraccionamiento en la mesa de la cocina como para la entrega de los envoltorios por la ventana de la vivienda familiar.

Como si fuera poco, este “quiosco” estaba ubicado al lado del jardín maternal municipal “Luis Lezama-Garabatos”, provocando un impacto directo hacia la comunidad educativa, con el riesgo que significa la confluencia de jóvenes consumidores de droga y los niños que concurrían a la escuela. De hecho, hasta el momento de la denuncia y la detención de los imputados, ya se habían cometido 29 robos al jardín maternal, por parte de malechores que luego cambiaban televisores, garrafas y material didáctico sustraído por cocaína. Como dato anecdótico, tras los análisis de laboratorio se supo que la cocaína que vendían estaba mezclada con paracetamol, lidocaína y fenacetina.

Como bien lo marcó el fiscal Marcelo Hidalgo, responsable de la acusación, este es otro caso que muestra a las claras la tragedia que sufren muchos niños en diferentes zonas vulnerables. De un lado de una misma pared, una niña usada para armar las bolsitas con cocaína y venderlas. Y del otro, niños víctimas de pandilleros y saqueos para pagar la droga. Sin dudas, y de ambos lados…infancias robadas.

Ladrones profesionales y muy pesados

El juez Pablo Brandan de la Cámara Sexta del Crimen comenzó a juzgar a ocho integrantes de una banda de delincuentes muy peligrosos. El fiscal Martín Berger está a cargo de la acusación y los imputados son Jorge Cabrera, Mauro Banega, Juan y Miguel Rodríguez, Yair Suarez, Cristian Guantay, Brian Villagra y Carlos Gigena. También estaba Víctor Villagra, pero ya fue condenado en un juicio abreviado inicial tras reconocer los cargos. La acusación tiene que ver con varios robos resonantes cometidos con armas de fuego y con graves maltratos a las víctimas. Además, cuatro de ellos ya admitieron los hechos y por lo tanto serán condenados a por lo menos cinco años de prisión.

Entre los robos que los involucran, figura el que cometieron en una estación de servicio Shell de Rancagua al 5050, con la complicidad del empleado Jorge Cabrera. Todo sucedió a las 4 de la madrugada del 23 de junio del 2024 cuando se llevaron un cajero automático tras golpear fuertemente en la cabeza al policía adicional a quien también le sustrajeron su pistola. Otro de los robos que se juzga, es el que hicieron en diciembre del 2024 a la empresa Metalnor de barrio Cárcano.

El entregador fue el empleado infiel Brian Villagra y el botín fue de alrededor de $39.000.000. El tercer hecho que se ventila es el recordado robo al artista y restaurador de pinturas Oscar Pucci de Alta Gracia. Ocurrió el 11 de septiembre del 2024 a la hora 18, y Pucci de 80 años de edad, fue muy golpeado y lastimado. Pero además, este juicio se realiza bajo estrictas medidas de seguridad ya que concurren muchos familiares de los acusados y el clima es de máxima tensión. Un dato increíble es que dos de los imputados llegaron libres a este proceso, por lo que de inmediato el magistrado dispuso la detención de ambos. Recordemos que de confirmarse los cargos, las condenas serían de varios años de cárcel.

Así las cosas, y de las pruebas que se han incorporado hasta ahora, queda claro que no se trata ni de improvisados ni de “nenes de pecho”, y que es muy probable que reincidan cuando en algún momento recuperen la libertad. Al menos y hasta que deciden retirarse, es lo que suele pasar con la gran mayoría de ladrones profesionales.

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