¿Que pasó?
En la previa de la mayoría de los juicios, sobre todo de hechos mediáticos y resonantes, inevitablemente aparecen pronósticos, al menos en los comentarios de pasillos. Las preguntas lógicas que surgen son: ¿Cómo está la prueba?, ¿Qué dicen los fiscales y los defensores?, ¿Qué indican las pericias? Y si bien cada juicio es particular y a veces en los debates pueden suceder situaciones inesperadas, existen nociones que más o menos se van cumpliendo y, por lo tanto, se sabe como mínimo si el veredicto es incierto o si ya está cantado. De modo que cuando se lee el fallo, lo menos frecuente es que haya “sorpresas”. Y créanme que el viernes pasado, cuando la Cámara Tercera del Crimen absolvió a Gustavo Herrera por la duda insuperable de la autoría material del crimen de su hermana Gabriela Pérez en el Club Yapeyú (causa Soelsac), lo que hubo fue una “gran sorpresa”. Porque además fue por unanimidad de los jueces Leandro Quijada y María Palacio de Arato, más los ocho jurados populares que participaron de las audiencias. O sea, los diez votos fueron en el mismo sentido de la absolución. Recordemos que la otra posibilidad era la única condena posible: prisión perpetua. En cambio, si fue condenado el otro imputado, Adrián “Petaca” Vallejos, a 8 años de cárcel por ser considerado partícipe secundario. Por ahora, entonces, se desconocen los autores material e intelectual del asesinato. Quien permanece prófugo es César Mendoza, el presunto chofer del auto en el que se movilizaron los atacantes.
Por supuesto, la publicación de la sentencia y los fundamentos dentro de algunos días, será fundamental para comprender lo resuelto. Mientras tanto nos preguntamos por la instrucción de la fiscal Silvana Fernández, quien aquel 9 de septiembre del 2023 rápidamente se puso a trabajar en la investigación, que ahora deberá continuar a la luz de lo dispuesto por el tribunal. Pero además durante el juicio, también representaron al Ministerio Público los fiscales Marcelo Sicardi y la muy experimentada Laura Batistelli. Es más, en las últimas audiencias los acompañó Héctor David, uno de los fiscales adjuntos. Sospecho además, que es muy probable que presenten una casación ante el Superior Tribunal. Por supuesto, para el defensor de Herrera, Sebastián Lazcano, fue el logro más importante de su carrera como penalista. A pesar de que su alegato fue al final de un extenuante jueves, claramente pudo convencer a los jueces y a los jurados sobre la inocencia de su cliente, quien estuvo 3 años preso en Bouwer. Sin dudas, en la previa de este juicio la absolución no estaba en los pronósticos de casi nadie, aunque los juicios no son necesariamente para condenar, sino para llegar a la verdad. De todos modos y por lo ocurrido hasta ahora, nos preguntamos: ¿Qué pasó?
Había que buscarla y llevarla
Una ex comisaria de la policía provincial fue condenada por usar móviles, combustible y choferes de la fuerza para cuestiones personales. El juicio abreviado se hizo en la Cámara Cuarta del Crimen con la participación de Jurados Populares, tal como lo resolvió el Tribunal Superior en el año 2024. Ocurre que hasta ese momento, las Cámaras podían decidir si sumar o no jurados populares en juicios abreviados. Pero según dispuso el TSJ, cuando los abreviados son para funcionarios públicos y casos de corrupción, los jurados deben participar inevitablemente.
En relación a la imputada Josefa Iris Pereyra, la acusación señalaba que allá por el año 2011 y cuando estaba del Cuerpo de Saturación y Consignas del Distrito 1 de nuestra ciudad, ella disponía la distribución de los móviles para los diferentes operativos preventivos y de control. Sin embargo, también les ordenaba que la fueran a buscar y la llevaran a su domicilio particular. En un claro abuso de autoridad, los usaba como si fueran taxis o remises. Es más, según testimonios de subalternos, también la llevaban ocasionalmente a una peluquería de barrio San Vicente. En una oportunidad por ejemplo, la trasladaron a una joyería ubicada sobre la avenida Juan B. Justo. Por supuesto, ninguno de estos viajes tenian relación con el funcionamiento policial.
Lo cierto es que la ex comisaria Pereyra pidió “las disculpas que correspondan” y se hizo cargo de los hechos. Por lo tanto, y según el acuerdo logrado entre el fiscal Luis Saragusti y el defensor Luciano Mayer, la condena fue de 2 años de prisión condicional e inhabilitación perpetua para ocupar cargos públicos. Condenada y “con algo” de vergüenza, así terminó el abreviado a la ex comisaria, a quien había que buscarla… y llevarla.
