La Academia Sueca eligió este jueves a Anne Carson como ganadora del Premio Nobel de Literatura 2026, en reconocimiento a una trayectoria que desafió las fronteras entre poesía, ensayo, traducción y literatura clásica. La distinción fue anunciada desde Estocolmo y constituye el máximo reconocimiento internacional de las letras.
El jurado destacó “su obra audaz e inventiva que, en un diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”. El premio será entregado formalmente el 10 de diciembre, durante la ceremonia de los Nobel, y está dotado este año con 12 millones de coronas suecas, alrededor de 1,2 millones de dólares.
La elección coloca en el centro de la escena internacional a una autora cuya obra se construyó lejos de las clasificaciones convencionales. Carson, nacida en Toronto en 1950, es poeta, ensayista, traductora y especialista en literatura clásica. A lo largo de su carrera, convirtió su conocimiento de los autores grecolatinos en una materia de trabajo para pensar asuntos contemporáneos como el deseo, el amor, la pérdida, la identidad y la memoria.
En el anuncio, la Academia Sueca también puso el foco en la relación entre la filología y la poesía que atraviesa sus libros. Buena parte de su producción, señaló, surge de la intersección entre “la obsesión del filólogo por las palabras y el deseo del poeta de hallar nuevos significados”. La propia Carson ha señalado en distintas ocasiones a la etimología como uno de los puntos de partida de su escritura.
Una escritora formada entre los clásicos
Mucho antes de convertirse en una de las figuras más singulares de la literatura contemporánea, Carson quedó fascinada por la lengua y la poesía de la antigua Grecia. Durante su adolescencia descubrió una edición bilingüe de los poemas de Safo y poco después comenzó a estudiar griego antiguo con una profesora de secundaria, Alice Cowan.
Aquel aprendizaje terminó definiendo buena parte de su recorrido. Carson estudió Estudios Clásicos en la Universidad de Toronto, donde obtuvo su doctorado en 1981, y luego desarrolló una extensa carrera docente en instituciones de Canadá y Estados Unidos, entre ellas McGill, Princeton, Michigan y Berkeley.
Sin embargo, su vínculo con la Antigüedad nunca quedó limitado al ámbito académico. Por el contrario, los mitos, los poemas y los autores clásicos se convirtieron en materiales que Carson reorganizó para construir una literatura propia.
Su primer libro, “Eros dulce y amargo”, apareció en 1986 y nació de una investigación sobre el deseo en la literatura griega. Allí estudió la poesía lírica, los textos de Platón y, especialmente, la obra de Safo para pensar una idea que después reaparecería en distintos momentos de su producción: el deseo se encuentra estrechamente ligado a la ausencia y a la distancia respecto de aquello que se desea.
Del mito griego a la vida contemporánea
Uno de los libros que mejor permite comprender ese procedimiento es “Autobiografía de Rojo”, publicado en 1998. Carson retomó allí la figura de Gerión, un monstruo alado de la mitología griega derrotado por Heracles, y lo convirtió en un adolescente rojo, homosexual y fotógrafo que se enamora del héroe.
El resultado es difícil de ubicar dentro de un solo género. La obra combina novela, poesía narrativa, relato de iniciación y reescritura mitológica, y utiliza una historia de la Antigüedad para hablar de experiencias contemporáneas.
Esa forma de trabajar con los clásicos atraviesa buena parte de la obra que ahora recibe el reconocimiento de la Academia Sueca. Carson no busca reconstruir el pasado de manera solemne, sino volver sobre aquellas historias para descubrir qué pueden decir todavía sobre la vida presente.
En “La belleza del marido”, publicada originalmente en 2001, trasladó esa experimentación hacia una relación de pareja. El libro reconstruye un matrimonio atravesado por la infidelidad y la separación y lleva como subtítulo Un ensayo de ficción en 29 tangos. La obra obtuvo el Premio T. S. Eliot y fue publicada en la Argentina por Zindo & Gafuri.
También puede encontrarse aquí otra de las características de su escritura: Carson toma una experiencia reconocible y la obliga a adoptar una forma inesperada. Un matrimonio se convierte en un ensayo; el mito de Gerión, en una novela en verso; y una elegía antigua puede convivir con fotografías, cartas y recuerdos familiares.
El duelo y la memoria en “Nox”
Esa última operación alcanza una dimensión especialmente íntima en “Nox”, publicado en 2010. El libro nació después de la muerte de su hermano Michael y fue concebido como un objeto que reúne fotografías, cartas, recuerdos y textos alrededor de su ausencia.
Carson incorporó además una traducción de la elegía 101 de Catulo, escrita por el poeta romano tras la muerte de su hermano. De ese modo, una experiencia personal queda vinculada con un texto escrito hace más de dos mil años.
La Academia Sueca destacó especialmente esta obra al explicar la elección. En Nox, señaló, el sentimiento de pérdida se abre camino hasta convertirse en una creación “tan escultórica como literaria”, construida como un archivo familiar y literario.
Los libros que pueden leerse en Argentina
El reconocimiento internacional también vuelve a poner en circulación una obra que ya cuenta con distintas ediciones en español. Entre los títulos disponibles en la Argentina se encuentran “Eros dulce y amargo”, publicado por Fiordo con traducción de Mirta Rosenberg y Silvina López Medin; “La belleza del marido”, editado por Zindo & Gafuri; y “Red Doc>”, publicado por Bajolaluna con traducción de Verónica Zondek.
Este último retoma el universo de Autobiografía de Rojo varios años después y vuelve a poner en juego la relación entre los personajes y la tradición mitológica. El libro fue publicado originalmente en 2013 y continúa la experimentación formal que caracteriza a Carson.
Para quienes se acerquen por primera vez a su obra a partir del Nobel, esos títulos ofrecen recorridos diferentes por una escritura que puede partir de la filología, avanzar hacia la poesía y terminar en una historia de amor, una tragedia familiar o una relectura de la mitología griega.
Un reconocimiento a una obra sin fronteras
La elección de Carson se suma a una trayectoria que ya había recibido importantes reconocimientos internacionales. En 2020 obtuvo el Premio Princesa de Asturias de las Letras, mientras que anteriormente había recibido el Premio T. S. Eliot, dos premios Griffin de Poesía y una beca MacArthur.
También fue distinguida como miembro de la Orden de Canadá. Su trabajo, además, se extendió hacia otras disciplinas mediante colaboraciones con artistas visuales, coreógrafos, músicos y directores de teatro y ópera.
El Nobel llega así a una escritora cuya producción se desarrolló durante décadas en ese territorio intermedio entre la investigación y la creación. Los clásicos son una presencia constante, pero no funcionan como piezas inmóviles del pasado: en sus libros aparecen junto al deseo, el desamor, la fotografía, el duelo y las preguntas de la vida contemporánea.
Ese cruce es, precisamente, el que la Academia Sueca decidió reconocer este jueves: una obra construida a partir de palabras antiguas, pero empeñada en encontrarles nuevos sentidos. El galardón será entregado el próximo 10 de diciembre, durante la ceremonia que se realizará en Estocolmo.
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