En un contexto marcado por la conmemoración de los 50 años del último golpe de Estado en Argentina, el Teatro Municipal Comedia será escenario de un estreno de alto valor simbólico y artístico: la llegada por primera vez a la ciudad de La casa sin sosiego, la ópera de cámara compuesta por Gerardo Gandini con libreto de Griselda Gambaro, considerada una de las piezas más significativas de la lírica contemporánea nacional.
La obra se presentará el viernes 15 de mayo en dos funciones, a las 19 y 21, con entradas disponibles a través de Ticketek y en la boletería del teatro. El acontecimiento se inscribe en una agenda de reflexión sobre la memoria, la justicia y el pasado reciente argentino.
Se trata de una producción íntegramente cordobesa, desarrollada con artistas y técnicos locales, que pone en evidencia el crecimiento sostenido de la escena lírica en la provincia. La dirección musical está a cargo de Juan Manuel Brarda, mientras que la dirección escénica corresponde a Ezequiel Rodríguez, una dupla que viene consolidando su presencia en el ámbito cultural con propuestas de proyección tanto local como nacional.
En ese marco, Brarda subrayó la dimensión del proyecto: “Asumir la dirección musical de La casa sin sosiego en Córdoba, a 50 años del golpe de Estado, implica una responsabilidad artística y ética muy profunda. Se trata de una obra central del repertorio contemporáneo argentino, donde la música de Gerardo Gandini y el texto de Griselda Gambaro construyen una experiencia de enorme potencia simbólica. Poder presentarla por primera vez en nuestra ciudad no solo amplía el acceso a este patrimonio, sino que también abre un espacio de reflexión colectiva desde el arte sobre nuestra historia reciente. En ese cruce entre memoria, justicia y creación artística, la música se vuelve un vehículo imprescindible para volver a decir, para volver a escuchar y para no olvidar.”
Por su parte, Rodríguez destacó los desafíos de la puesta: “Esta obra presenta un gran desafío escénico desde lo lumínico y desde el vestuario, ya que la acción transcurre en una casa sin paz en la que se escucha el grito de las personas perseguidas y torturadas, también el llanto de las personas que buscan a esas personas sin justicia. En este sentido la obra plantea la acción en un inframundo que realmente representa un desafío escénico que debe acompañar al gran elenco de músicos y cantantes en escena, quienes además realizan un gran trabajo actoral. Es verdaderamente para mí un placer poder tener a cargo esta responsabilidad que asumo con respeto y conciencia debido a la importancia del tema que estamos tratando.”
Una ópera que dialoga con la memoria y la historia
Estrenada en 1991, La casa sin sosiego se posiciona como una obra fundamental dentro del repertorio contemporáneo argentino por su capacidad de articular lenguaje musical, teatro y memoria histórica. La pieza propone una relectura del mito clásico de Orfeo, trasladándolo al contexto de la Argentina de la posdictadura, donde el descenso al inframundo se resignifica como la búsqueda de los desaparecidos.
El argumento sigue a Juan, un hombre que emprende un recorrido desesperado para encontrar a su esposa Teresa, en una narrativa que evoca el dolor, la ausencia y la persistencia de la memoria. Esta construcción simbólica encuentra sustento en una compleja red de referencias que incluye el Orfeo de Monteverdi, La Divina Comedia de Dante Alighieri y los testimonios recogidos en el informe Nunca Más de la CONADEP.
La obra se estructura en una introducción, seis escenas y cinco interludios, en los que se entrelazan distintos planos temporales y discursivos. Este cruce convierte a la pieza en un territorio donde lo mítico y lo histórico se superponen, dando lugar a una alegoría profundamente política y poética sobre el terrorismo de Estado y sus consecuencias.
En ese sentido, tanto Gandini como Gambaro ocupan un lugar central en la cultura argentina. El compositor, fallecido en 2013, desarrolló una trayectoria marcada por la experimentación y la libertad estética, con vínculos tanto en la música académica como en la popular. La dramaturga, por su parte, ha construido una obra atravesada por los conflictos políticos y sociales del país, con especial énfasis en la violencia y la represión de la última dictadura.
Equipo artístico y despliegue escénico
La versión que se presentará en Córdoba reúne a un elenco destacado encabezado por Pia Gray (soprano), Lautaro Metral (actor), Carla Sargiotto (soprano), Rocío Agüero (mezzosoprano), Verónica Del Villar (mezzosoprano), Exequiel Ibarra (tenor) y Federico Finocchiaro (barítono), quienes estarán acompañados por un ensamble instrumental integrado por músicos locales.
El equipo musical incluye a Irene Amerio como maestra repertorista y pianista, junto a instrumentistas como Leandro Liuzzi (violín), Lucas Camacho (viola), Juan Cruz Zigarán (contrabajo), Salvador Pradenas (flauta), Sebastián Vallejo (oboe y corno inglés), Juan Gabriel Moreno (clarinete y clarinete bajo), Juan Manuel Sumbaino (arpa), y Javier Muñoz y Octavio Gazal en percusión.
A nivel técnico y creativo, la propuesta se completa con el diseño de iluminación de Rodrigo Brunelli, maquillaje y peinado a cargo de Franco Di Martino, asistencia de dirección de Hernán Oviedo, fotografía de Susana Pérez, diseño gráfico de Billy Petrone y prensa y comunicación de Juan Manuel Ramia.
El resultado es una puesta que no solo enfrenta los desafíos propios del lenguaje operístico, sino que además propone una experiencia escénica inmersiva, donde la luz, el espacio y el vestuario contribuyen a construir ese “inframundo” que la obra exige.
Con edición de Melos Ediciones Musicales S.A., La casa sin sosiego llega a Córdoba como un acontecimiento que excede lo estrictamente artístico. Su presentación en el contexto de los 50 años del golpe refuerza el papel del arte como herramienta de reflexión, memoria y construcción de sentido colectivo, en un momento donde las preguntas sobre el pasado reciente siguen interpelando a la sociedad.
Emilio Morales y Fabricio Rodríguez, al frente de una peña con múltiples voces en Sala del Rey
