El Caraffa pone al arte bajo sospecha

Un juego con una obra restaurada invita a estudiantes a distinguir entre verdad y mentira y a revisar prejuicios en torno al arte.

El Caraffa pone al arte bajo sospecha

Mirar una obra también puede ser una forma de hacerse preguntas. ¿Por qué creemos en una explicación? ¿Qué elementos tenemos en cuenta para decidir si algo es cierto? ¿Y cuánto influyen nuestras propias ideas a la hora de interpretar lo que tenemos delante? Sobre esas preguntas se construye “Precioso prejuicio”, una nueva experiencia educativa del Museo Provincial de Bellas Artes Emilio Caraffa destinada a escuelas.

El punto de partida es una obra recientemente restaurada de la colección del museo, acompañada por una pieza audiovisual. Allí, dos actores, una mujer y un hombre, realizan un análisis formal de la obra y describen aspectos relacionados con su restauración. Sin embargo, hay una trampa: uno de los discursos es verdadero y el otro es falso. Los estudiantes deben observar, escuchar y reunir elementos para descubrir cuál de los dos dice la verdad.

La dinámica introduce el juego como una herramienta para acercarse al arte local y, al mismo tiempo, para pensar cómo se construye el conocimiento en este campo. Por eso, la actividad también apunta a desarticular prejuicios vinculados con el género y la clase social, a partir de una situación concreta en la que los participantes deben poner en duda aquello que escuchan y elaborar su propia respuesta.

Además, la experiencia permite conocer una parte del funcionamiento del museo que habitualmente no queda expuesta en las salas. Se trata del taller de restauración, que funciona desde 2007 dentro del Área de Colección y que actualmente está a cargo de la restauradora Julieta Plutman y la ebanista Belén Rivero Ríos.

El trabajo de ambas aparece integrado a la propuesta a través de la obra elegida y de su proceso de restauración. Así, los estudiantes pueden acercarse no sólo a la pieza terminada, sino también a los saberes y tareas que permiten conservarla. La experiencia pone en relación, entonces, lo que el público ve en una sala con una parte del trabajo que ocurre puertas adentro de la institución.

Para que el juego no quede reducido a acertar una respuesta, la actividad cuenta con la participación de un mediador del museo. Su función es acompañar el intercambio, recuperar las distintas interpretaciones y generar un espacio de aprendizaje compartido y dinámico.

“Precioso prejuicio” está dirigido exclusivamente a contingentes de nivel primario y secundario y requiere reserva previa. Las visitas se realizan en la Sala 0 del Museo Caraffa, en avenida Poeta Lugones 411.

Los turnos disponibles son de martes a viernes a las 10:30 y a las 12, mientras que por la tarde hay opciones los miércoles y viernes a las 14:30. Las instituciones educativas interesadas deben comunicarse previamente por correo electrónico educacion@gmail.com para reservar y realizar consultas.

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