El día que se votó sólo para vicepresidente (y la fatal confesión del ganador)

El 25 de abril de 1954, Argentina concurría a las urnas para votar por primera (y última) vez al vicepresidente que acompañaría a Juan Domingo Perón en el último tramo de su gestión. Hubo ganador, que pasó a la posteridad como el gran traidor del peronismo.

El día que se votó sólo para vicepresidente (y la fatal confesión del ganador)

Infobae infobae Agregar Infobae en Google Alberto Teisaire, el vice de Juan Domingo Perón que apoyó a la Revolución Libertadora: "Él no gobernaba, ordenaba" Apenas derrocado el gobierno en 1955, aportó un extenso testimonio en contra del peronismo: "El sistema cerraba toda posibilidad de rebeldía, crítica o disentimiento" Por Vidal Mario Seguir La revista PBT anuncia la reelección de Alberto Teisaire como titular del Senado de la Nación La revista PBT anuncia la reelección de Alberto Teisaire como titular del Senado de la Nación 22 Sep, 2019 02:48 a. m. AR "Como tenía que ser, por peronista probado, presidente del Senado, reeligieron a Teisaire". Infierno en el convento: el desgarrador relato de la monja que estuvo cautiva catorce años y sufrió maltratos y abusos psicológicos Te puede interesar: Infierno en el convento: el desgarrador relato de la monja que estuvo cautiva catorce años y sufrió maltratos y abusos psicológicos Así se refería la revista PBT del 9 de mayo de 1952 a la reelección de Alberto Teisaire como titular del Senado de la Nación. Este "peronista probado", marino de profesión, era un buen y leal compañero. Granizo, destrozos y fuertes lluvias en Córdoba: rige una alerta amarilla Te puede interesar: Granizo, destrozos y fuertes lluvias en Córdoba: rige una alerta amarilla El personaje cobró notoriedad cuando, tras el golpe militar de junio de 1943 encarado por el GOU, la dupla Farrell-Perón lo nombró ministro de Marina. Tres años después fundó la agrupación política Partido Independiente y la puso a las órdenes de Perón para las elecciones presidenciales de febrero de 1946. Gracias al triunfo del coronel él obtuvo una banca en el Senado de la Nación. “Tengo cámaras y desapareció”: las perturbadoras anécdotas del coleccionista que vive entre juguetes antiguos Te puede interesar: “Tengo cámaras y desapareció”: las perturbadoras anécdotas del coleccionista que vive entre juguetes antiguos En abril de 1954 fue elegido vicepresidente en reemplazo del fallecido Hortensio Quijano. Lo trajo como secretario privado a uno que unos cuantos años después sería particularmente famoso: el periodista Bernardo Neustadt. En tres oportunidades fue presidente la república (por ausencia de Perón) y simultáneamente presidente del Senado y del Partido Peronista Masculino. En esos tiempos la residencia presidencial estaba en un espléndido parque rodeado por las calles Agüero, Alvear (hoy Libertador) y Austria, en el barrio de La Recoleta. En una de las ocasiones en que ejerció la presidencia provisional, el 13 de febrero de 1953 firmó un decreto que disponía el traslado de la residencia presidencial para levantar en su lugar un gigantesco –nunca concretado- monumento a Eva Perón. A lo largo de su carrera de senador presentó diez proyectos de leyes sobre homenajes y otorgamientos de honores a Perón. Por todo ello, nadie esperaba que hiciera lo que hizo: apenas asilado Perón, reveló públicamente todo cuanto sabía de las miserias de ese gobierno que acababa de caer. "Perón nos obligó a esto", alegó en su declaración. La cuestión es que hace 64 años un golpe militar terminaba con el gobierno de Perón. Eduardo Lonardi Eduardo Lonardi Entre las voces que en los días posteriores se escucharon figuraban las de Jorge Luis Borges, Victoria Ocampo, Ricardo Balbín, Arturo Frondizi y Cipriano Reyes. Pero la que conmocionó al país fue la declaración del contraalmirante Teisaire. Nadie esperaba que justamente él pudiera haber sido capaz de semejante actitud. Su testimonio público duró 12 minutos y, entre muchas otras cosas, reveló: "La conducta de Perón como gobernante y su deslealtad para los que en él creyeron, su cobarde y vergonzosa deserción frente al adversario que lo hizo abandonar al gobierno y a sus colaboradores, me habilitan para la actitud que asumo. Estimo que no tengo por qué guardar respeto ni consideraciones para quien no las tuvo con nadie, ni siquiera con el país, de cuyos destinos dispuso a su antojo. Algunos se preguntarán cómo fue que viendo tanta podredumbre moral e infamia ya no acusase en su momento al responsable directo de ese estado de cosas. Mi respuesta es que el sistema cerraba toda posibilidad de rebeldía, crítica o disentimiento a quienes no comulgaban incondicionalmente con sus ideas y sus planes. Todo el que levantara su voz contra Perón era marcado como traidor o vende patria y perseguido en todos los terrenos, conjuntamente con su familia. Disentir era quedar expuesto a la cárcel y a la persecución, que se extendía a amigos y familiares. Disentir o rebelarse comprometía la libertad, el honor y los bienes propios y familiares. Alberto Teisaire Alberto Teisaire Discrepar con Perón fuera del peronismo era peligroso y disentir con él dentro del partido o del gobierno era exponerse a todos los peligros imaginables. Por eso muchos de los hombres que ocuparon posiciones prominentes en el régimen y después fueron arrojados por la borda sin explicaciones guardaron prudente y cauteloso silencio acerca de lo que les había sucedido. Yo también podría haberme ausentado del país o asilarme en alguna embajada extranjera. Me quedé para no seguir el desgraciado ejemplo de Perón, quien después de utilizarnos, engañarnos y entregarnos se fugó en un barco de guerra extranjero. Lo suyo fue una traición a sus partidarios, a sus compatriotas y al país. Perón, que hizo derramar sangre de obreros, de soldados y de ciudadanos terminó huyendo en el momento más crítico y cuando todavía las cosas no estaban decididas. Mientras los trabajadores daban "la vida por Perón" él tuvo miedo de dar su vida por los obreros, y huyó. Abandonó al partido peronista que siempre le acompañó con lealtad y sacrificio. No fue leal ni se sacrificó por su partido, y también abandonó a las mujeres partidarias, que tanto creían en él aunque él nunca creyó en ellas. Se asiló bajo bandera extranjera, hecho único en la historia nacional. Los dos únicos presidentes constitucionales derrocados por una revolución (Yrigoyen y Castillo) afrontaron la situación con entereza, asumiendo la responsabilidad de su magistratura frente a quienes encabezaron aquellas sediciones. Sin embargo, Perón, que tantas manifestaciones de hombría, de coraje y de valor había hecho, tuvo miedo y huyó. Bonito ejemplo nos dejó el "conductor", el "líder", el "libertador" que nosotros idealizamos y ensalzamos con un candor y buena fe realmente increíbles. Digo todo esto con la esperanza de que no vuelva a haber en el futuro, en un pueblo sano y bien intencionado como el nuestro, ídolos tan falsos como Perón. Frente a su deserción considero que hablar es para mí un deber inexcusable. Con esto no eludo ninguna responsabilidad ni busco atenuar las que me alcancen, pero tampoco eludiré manifestar la verdad, aunque esta verdad sea dura y amarga. Imagen ICB5DBPEFRGOLIEQUANTTRNQ5A Para someter al pueblo, a las instituciones y a los hombres Perón creó un sistema calcado de los regímenes totalitarios, organizando un aparato de represión de alcances inauditos. Fingiendo ideales democráticos construyó un sistema de dominación que no tiene antecedentes. No compartió el poder con nadie, de modo que las responsabilidades de su gobierno son pura y exclusivamente suyas y de los que se prestaron por sumisión, ignorancia o complicidad, a fraudes o dolos administrativos de toda clase. Nadie puede llamarse a equívocos, hay un solo responsable de todo: Perón. Uno sólo inspiraba y ordenaba: Perón. No consentía ni admitía a nadie que lo aconsejase o ayudase. Por lo tanto, a nadie puede culparse del desastre sino a él. Mucha gente humilde y de buena fe creyó en su lealtad al pueblo, en su sinceridad, en su honradez. Es a esa gente que me dirijo para advertirles del error en que vivían, de la mentira en que creyeron y de la estafa de que han sido víctimas. Muchos recién se dieron cuenta del engaño cuando se fugó del país cuando todavía estábamos en medio de la batalla defendiéndolo. En cuanto a la crisis con la Iglesia, nació del despecho que le produjeron los éxitos de público en los actos estudiantiles de Córdoba frente al fracaso de los mitines de la UES, institución creada por él como instrumento político. Perón fabricó la conocida leyenda de la intromisión clerical en la política, y para ello inventó hechos imaginarios y pruebas que a la postre resultaron ser falsas. Engañados, hicimos un acto en el Luna Park donde algunos oradores creyendo en su palabra y en sus afirmaciones censuramos la intromisión de la Iglesia en la política. Después supimos que todo había sido un fraude preparado por Perón. Seguidamente intentó arrancar de las dos Cámaras una ley de expropiación de la Catedral, para lo cual le hizo presentar un proyecto al ministro Méndez San Martín. Juan Domingo Perón junto a Alberto Teisaire Juan Domingo Perón junto a Alberto Teisaire.

Perón transitaba su segundo mandato. Lejos de su inicial buenaventura, para 1954 los asuntos políticos y económicos ya no gozaban de la parsimonia de los años anteriores. En las elecciones de 1951, Eva había sido bajada de la fórmula que buscaría la reelección por razones de salud y el compañero de Perón había vuelto a ser Hortensio Quijano, el hombre que ya ocupaba el cargo desde 1946.

No obstante, Quijano, único vicepresidente de la historia en reelegir su cargo, había muerto en 1952, poco antes de asumir su segundo mandato. Y tal como lo establecía la Constitución de 1949, había que buscar reemplazante para la vicepresidencia. Sería la primera. Sería la única.

Las elecciones de 1954 se convirtieron en las segundas de la historia en ser genuinas y completas: votaban varones y mujeres, como en 1951. Para que no hubiera discriminaciones de ningún tipo, habría que esperar casi 20 años, hasta 1973, para que esto volviera a ocurrir. Pero nos quedemos en ese domingo, único de la historia, de abril de 1954. La primera mujer en ser candidata a un cargo ejecutivo -Alcira de la Peña, postulante a la vicepresidencia del Partido Comunista en 1951-, repetía ahora su intento.

De la Peña, la candidata comunista, competía exclusivamente con hombres. José Penelón, un ex PC que tenía partido propio; Luciano Molinas, demócrata progresista y el conservador Benito De Miguel. Pero los dos grandes retadores eran los representantes del radicalismo y el oficialismo. Por la UCR se presentaba Crisólogo Larralde, el menos antiperonista de los radicales. El hombre, que años después moriría en una tribuna política, lograba poco más del 30% de los votos. Alberto Teisaire, el elegido de Perón era declarado gran triunfador con casi el 65% de los votos, ratificando que, pese a la recesión y a las críticas que le llovían al gobierno, el apoyo popular a Perón estaba intacto.

Teisaire era uno de los fundadores del peronismo. Ministro del gobierno de facto de 1943 y senador durante la década en curso, el hombre de la Armada había sido pieza fundamental del proyecto político y militar del líder. Por estas razones, Perón jamás dudó en nombrarlo como su segundo. Teisaire asumió como vicepresidente de la Argentina a las dos semanas del rutilante triunfo, el 7 de mayo de 1954. Y ocupó el cargo hasta el día del golpe de Estado, el 16 de septiembre del año siguiente.

Si su elección fue única en la historia, su conducta, una vez derrocado Perón, también lo convirtió en un raro espécimen: en confesión grabada, admitió los más horribles crímenes y se arrepintió de lo que había hecho en los 10 años previos.

A diferencia de Perón, que pudo huir en una cañonera paraguaya, Teisaire quedó detenido por la dictadura encabezada por Eduardo Lonardi. En esta condición, fue obligado a leer frente a cámara una declaración de 7 páginas en donde atribuía a Perón y a sus colaboradores distintos delitos y aberraciones. La filmación de 12’ fue proyectada en todos los cines del país. El responsable de la acción fue el nazi Juan Carlos Goyeneche, a cargo de la prensa de la Casa Rosada.

Si la confesión de Teisaire fue genuina o hecha bajo extorsión forma parte de los misterios de la historia argentina reciente (bueno, no es tanto el misterio, pero la interpretación del lector es libre). El contraalmirante fue despojado de sus grados militares y recluido en la cárcel de la isla Martín García hasta 1958. Su devenir posterior también es un misterio. Nadie sabe qué pasó con el único vicepresidente argentino que ganó una elección en soledad: si efectivamente fue asesinado por un comando peronista (como dice una versión) o tan sólo murió de una penosa enfermedad, recluido en un buscado y triste olvido.

“Memoria Viva”: convocan a artistas para crear afiches por los 50 años del golpe

Salir de la versión móvil