La reconocida ex nadadora argentina Delfina Pignatiello ha consolidado su transición al arte con la presentación de «Ninfas», su primera muestra fotográfica individual. Inaugurada el 26 de febrero en la Galería PHUYU (Esmeralda 988, CABA), la exposición podrá visitarse hasta el 30 de abril. Esta serie de imágenes subacuáticas ya obtuvo reconocimiento internacional con el Segundo Premio del Latin America Youth Award (UNESCO) y marca un nuevo capítulo en la vida de la atleta a cuatro años de haber dejado la competencia profesional.
El proyecto, que demandó dos años de gestación, alcanzó su punto culminante el 27 de julio de 2025 en una pileta de San Martín. Allí, Pignatiello trabajó junto a nadadoras artísticas para capturar escenas que evocan la mitología griega y la hermandad femenina. Sobre el proceso, la artista explicó: “Ninfas llevó dos años hasta que lo pude exponer: tuve que estar atenta a que no me ganara la ansiedad”.
La realización de las tomas implicó un desafío físico y técnico significativo, ya que se realizaron sin tanques de oxígeno. La fotógrafa describió la intensidad de esas jornadas: “Había una gran adrenalina. Yo sabía que tenía que hacer cada foto en muy pocos segundos porque me sumergía con la cámara sin tanque de oxígeno… Todo eso duraba treinta segundos”.
Más allá de la técnica, «Ninfas» propone una reflexión sobre el rol de la mujer y la superación del ego competitivo. Para Pignatiello, el agua dejó de ser un carril de carreras para transformarse en un espacio de meditación y conexión. En ese sentido afirmó: “En el deporte… a la mujer se la pone en un lugar de competencia… pero cuando una suelta todo ese ego y se pone codo a codo con otra mujer se logran cosas muy zarpadas”.
La simbología de la obra también remite a lo ancestral, a la naturaleza y al origen del ser humano en el agua. Sobre el sentido espiritual del proyecto expresó: “Se dice que venimos del agua: es esta idea de volver a la placenta… y hoy el mundo está necesitando muchísima ternura y muchísima vuelta a la naturaleza”.
Con esta muestra, la ex campeona panamericana y récord nacional demuestra que su vínculo con el agua sigue intacto, aunque ahora su herramienta sea una cámara Sony en lugar de un cronómetro. Como ella misma resume: “Me di cuenta de que el agua me acompañó desde que soy bebé… primero fue un juego, después un hobby, después la competencia, ahora en este plan artístico, y ojalá nunca me separe de ella”.
