La selección del MID (que no le ganó a nadie)

El Movimiento de Integración y Desarrollo (el viejo MID) aún existe. Y tiene tres diputados nacionales que poco honor le hacen a aquel primigenio desarrollismo pensado por Arturo Frondizi. Y menos honor le hacen a la selección que el partido armó para las elecciones de 1983: un equipazo.

MID

Con el retorno de la democracia en 1983, el Movimiento de Integración y Desarrollo, ya sin la candidatura de su líder y fundador Arturo Frondizi, ponía como candidato a presidente a un ex comunista y como vice a un futuro menemista: Argentina. Pero la verdadera selección de nombres estaba en la lista de candidatos a diputados y diputadas: músicos, modelos, el suegro de Vertbisky, el abuelo político de Di Caprio y el padre de la gran bestia pop. Todos juntos.

Recordemos: diez años antes, en 1973, el MID no había tenido candidato. Pese a su origen radical, Frondizi y los suyos optaron en aquel ‘73, con el retorno de Perón, recrear la alianza de 1958. Pero para 1983, el desarrollismo eligió no acompañar la fórmula del PJ, Luder Bittel, sino tener boleta propia y ocupar el número 1 en el orden de boletas, número que aun hoy ostenta (el 2 para el PJ, el 3 para la UCR).

El candidato a presidente fue Rogelio Frigerio, aquel hombre con pasado en la Federación Juvenil Comunista y que, después de sus pasos por el periodismo y las ciencias económicas, se había convertido en la mano (izquierda) de Frondizi una vez que éste se enfrentó a Ricardo Balbín y generó el gran cisma de la UCR: UCRI por un lado, UCR del Pueblo por otro. El peronismo siempre metiendo la cola.

Frigerio, abuelo del actual gobernador de Entre Ríos, iba acompañado como candidato a vice presidente por Antonio Salonia, hombre del MID pero, ante todo, hombre de Clarín. Esto porque en realidad Clarín era el MID y viceversa: desde la muerte de Roberto Noble, hombre fundamental para la creación del desarrollismo argentino, su viuda Ernestina se recostó en el grupo de Frondizi para llevar adelante los negocios (y las relaciones políticas) de la empresa. En ese marco se entiende la incorporación al diario de un joven platense, militante del MID, que renunció a su puesto en una concesionaria de autos de La Plata, donde llevaba la contabilidad, para sumarse al imperio Noble: Héctor Magnetto.

Salonia, el candidato a vice y futuro ministro de Educación de Carlos Saúl Menem, había sido secretario de redacción del diario. Y no era el único. Otro de paso por el diario era el hijo de Rogelio Frigerio, que a su vez es también el padre de Rogelio Frigerio (nieto). Octavio Frigerio encabezaba la lista de candidatos a diputados nacionales por Capital Federal. Algunos años después, Octavio abandonaría el desarrollismo para afiliarse al PJ conducido por el riojano Menem. En aquel gobierno tuvo una tarea titánica: recaudar fondos para financiar los cascos blancos argentinos. El objetivo era conseguir, gracias a la acción pacificadora del comando, el Nobel de la Paz para el presidente. Todo terminó abruptamente cuando, en una operación conjunta con integrantes del diario que había integrado, lo descubrieron ingresando al país por Ezeiza con una cantidad indebida de dólares. James Cheek, el ex embajador de EEUU, denunciaría años después que aquellos dineros para buscar el Nobel provenían de la sospechosa secta Moon: Argentina. Octavio Frigerio (hijo y también padre de Rogelio) bajó el perfil hasta 2015, año en que Mauricio Macri lo nombró en el directorio de la recuperada YPF, privatizada durante aquellos ‘90 que lo habían tenido como protagonista.

Frigerio hijo encabezaba una boleta sui generis, cuasi inexplicable. Junto a él estaba, por ejemplo, Horacio Rodríguez Larreta, pero el padre. La política en Argentina ha sido y es asunto de abuelos, padres e hijos. Aquel Horacio, aristocracia de cuna, siempre bronceado y formado en Francia, había sido funcionario de Frondizi y responsable del encuentro del presidente argentino con el líder guerrillero Ernesto Guevara. Presidente de Racing en 1977/1978 y futbolero extremo, fue secuestrado durante la dictadura (unas horas dicen algunos, 10 días dice su hijo), pertenecía a una familia patricia y para susto de esa familia, con los años también recalaría en el PJ junto a su hijo, donde sería funcionario de su amigo Oscar Camilión en el ministerio de Defensa en épocas de Menem. Siempre mencionado para presidir la UIA o la Sociedad Rural, nunca lo hizo, pese a ser empresario y productor agropecuario. Millonario de origen hasta la tumba.

Pero el MID no se quedaba solo con sus militantes. Anticipándose una década al menemismo, sumaba a sus filas a extra partidarios que habían triunfado en otros escenarios. Atilio Stampone, el gran músico argentino (fallecido en 2022), no había tenido candidaturas previas y, a diferencia de muchos otros músicos y músicas, su vínculo con la política no había sido tan explícito. Posiblemente durante la candidatura, o quizás después, jamás lo sabremos, el genial tanguero Stampone compuso la música de la película que será la marca de época de aquellos ‘80 y orgullo nacional: La historia oficial.

Más abajo en la lista aparecía Federico Polak, que logrará trascendencia pública poco tiempo después como uno de los voceros históricos del presidente Raúl Alfonsín. Con los años, Polak mantendrá su progresismo pero, sobre todo, verá cómo su familia creció y traspasó fronteras internacionales: durante largos años será el suegro de Al Pacino y, también, el abuelo político de Leonardo Di Caprio, debido a que el actor fue pareja, durante una larga temporada, de una nieta de Polak, el candidato del MID. Cómo no imaginar esos grandes asados.

Quiénes no compartían asados eran Bernardo Sofovich, otro candidato de esa lista del MID, y su yerno Horacio Verbistky. Sofovich suegro era primo de Gerardo y abogado de Clarín. La distancia con su yerno fue histórica. Mucho más cuando fue secuestrado por el ERP, sabiendo que su yerno integraba otro de los grupos de la izquierda armada argentina.

Pero había otros candidatos de esa lista de prohombres que no tenía nada que ver con nada. Ni con la familia Frigerio ni las organizaciones armadas ni con las orquestas de tango. Él tan solo había grabado un disco con canciones en francés y había compuesto el hit veraniego Tiritando, también conocido como Las olas y el viento, canción que inmortalizara Donald. Hablamos de Nono Pugliese, cuyo perfil más conocido era su condición de modelo y, sobre todo, por conformar la pareja más bella junto a la también modelo Claudia Sánchez. Fueron, en los ‘70, lo que hoy son Tiny y De Paul. Las publicidades de los cigarrillos L y M, en donde él y ella disfrutaban enamorados de las capitales europeas, son una marca en el inconsciente de varias generaciones de argentinos y argentinas.

El candidato Nono Pugliese terminó muy mal. Separado después de 30 años de pareja con Claudia Sánchez, en 1993 buscó rearmar su vida amorosa. Una noche, que sería finalmente trágica, concurrió a una parrilla de Buenos Aires acompañado de una mujer y mientras departían esperando la cena, los descubrió un fotógrafo de la revista Gente. Pugliese quería evitar problemas legales porque se avecinaba la hora de la división de bienes con su ex y optó por esquivar al fotógrafo escapando por la parte de atrás del restaurante. Trepó un muro y se desplazó por el techo de un taller mecánico contiguo. El precario techo de chapa se desplomó y Pugliese murió unas horas después a consecuencia de las heridas. Su caso anticipó la muerte de Lady Di y los límites del periodismo.

En el puesto 21 de aquella lista histórica aparecía Eduardo Calamaro, viejo poeta comunista, periodista de la sección cultura de Clarín, padre de la única mujer montonera que integraba la banda coral Huerque Mapu y responsable legal y paternal de un muchachito muy joven que por esos días ya había compuesto Sin gamulán y pintaba para ser la gran bestia pop de la música en castellano. El joven Andrés Calamaro tenía 22 años y no sólo votó la lista del MID. También era, con su hermano Javier, uno de los más jóvenes afiliados al desarrollismo argentino.

Ah, de poco sirvió todo tanto nombre y tanta historia: el MID apenas logró el 1,19% de los votos.

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