El Gran Premio de Australia, en el que Mercedes celebró un 1-2 de la mano de George Russell y Kimi Antonelli y Franco Colapinto quedó 14° con Alpine, levantó oficialmente el telón a la nueva era de la Fórmula 1, marcada por la mayor revolución técnica de la historia de la Máxima. La categoría celebró como un éxito el debut de los renovados monoplazas en la cita inaugural de la temporada 2026, pero fueron muchos los pilotos que se mostraron decepcionados y hasta preocupados por el impacto de las nuevas reglas en la competencia y en el modo de conducción.
Las críticas sobre el rumbo que tomó la F1 este año habían comenzado ya durante los entrenamientos de pretemporada en Barcelona y Bahréin, en los que Max Verstappen había dicho que parecía «la Fórmula E con esteroides». Luego, se incrementaron tras la sesión de clasificación en el Albert Park de Melbourne, tras la cual Lewis Hamilton aseguró que «esto va completamente en contra de lo que es la Fórmula 1, que es atacar a fondo y con todas sus fuerzas». Y se multiplicaron muy rápido después de la carrera del domingo.
La principal preocupación de los pilotos se centró en el comportamiento de los motores híbridos, que se alimentan en partes iguales de la combustión interna y de la batería eléctrica. Muchos sienten que esa nueva unidad de potencia -que consume mucha energía, con una batería que se carga y recarga varias veces en una vuelta- los está obligando a adoptar una manera de manejar más aburrida y «artificial», demasiado alejada a la conducción pura de la F1.
«La Fórmula 1 ha cambiado mucho. Es muy diferente a la que estaba acostumbrado. Es mucho menos divertida y con toda la gestión que tenemos que hacer, sinceramente, no es genial«, comentó Sergio Pérez, que regresó este año a la categoría de la mano de Cadillac.
“Es como agarrar el champiñón de Mario Kart” tiró Leclerc por radio
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— Ferrari AR (@Ferrari_com_ar) March 8, 2026
«No es muy divertido conducir en la carrera, solo estás gestionando constantemente la energía», afirmó Liam Lawson.
En tanto, Lando Norris, vigente campeón, afirmó: «Es muy artificial, depende de lo que decida hacer la unidad de potencia y, a veces, lo hace de forma aleatoria. Es una pena, pero no es para mí. Las reglas se cambiaron porque eso era lo que los fabricantes querían. Los directivos habrían hecho mejor en escuchar a los pilotos».
