Embalse se prepara para vivir, el fin de semana del 7 y 8 de marzo, una nueva edición de Oceanman, la serie internacional de natación en aguas abiertas más importante del mundo. Tras una primera experiencia que superó todas las expectativas, el evento regresa a Córdoba con números que confirman su crecimiento y con una proyección que trasciende lo estrictamente deportivo.
La competencia, diseñada tanto para nadadores aficionados como profesionales, recorre más de 25 países y propone desafíos en mares, lagos y océanos. En Argentina, el espejo de agua del lago de Embalse será nuevamente escenario de las pruebas de 10 km, 5 km y 2 km, en un fin de semana que promete combinar alto rendimiento, turismo y espectáculo.
Roberto Marques, manager de Oceanman, recordó que “el año pasado fue algo espectacular, con 1.200 nadadores de 10 nacionalidades”. Y destacó que el regreso a Córdoba no es casual: “Estamos encantados de volver para abrir el calendario internacional. A esta altura, ya tenemos participantes de 15 países, lo que representa un 20% de participación internacional. Estamos felices de posicionar el destino a nivel mundial”.
El crecimiento no es solo numérico. Tony García, Project Manager de Oceanman para España y Argentina, explicó que el evento se consolidó como una herramienta de promoción territorial. “Este año hemos aumentado el volumen y la procedencia de los participantes. Eso nos da el enfoque que pretendíamos: ofrecer a Embalse para que vengan a conocer todo lo que ofrece el destino”, señaló. Y agregó que “los turoperadores y agencias están confiando en este segmento como una promoción turística y Argentina sigue en esa racha”.
Cabe mencionar que Embalse será la sede principal, pero la competencia también recorrerá Villa Rumipal y Villa del Dique, consolidando una mirada regional y articulada que busca potenciar el deporte, el turismo y la identidad compartida de Calamuchita.
En ese contexto, habrá fuerte presencia cordobesa. Uno de los nombres propios será el de Tomás Rodríguez, de 21 años, quien volverá a competir en los 10 kilómetros luego de haber sido tercero en la edición 2025.
Para Rodríguez, correr en casa tiene un valor especial. “Siempre es lindo cuando traen estas competencias acá a Córdoba, de donde uno es”, aseguró. Y amplió: “A mí me gusta, me da orgullo. Y más porque puedo invitar a mi familia, porque siempre los torneos así grandes suelen ser afuera, y ahora que viene uno acá, como el Oceanman, es algo súper lindo”.
El recuerdo de su primera participación todavía está fresco. En aquella oportunidad logró subirse al podio, aunque reconoce que no fue una carrera perfecta. “Yo me equivoqué porque quería probar el traje, me había comprado uno de neopreno y me tiré con el traje. Se me quemaron los brazos en los últimos metros y por eso llegué tercero”, explicó. Más allá de ese detalle, valoró que “del resto todo salió bien, la estrategia salió bien”. Por eso, para esta edición, el plan es claro: “La idea es repetir lo mismo, no más que largar sin traje, por medio normal”.
Las expectativas son altas. Rodríguez no esquiva el objetivo deportivo, aunque prioriza el disfrute. “Primero disfrutar, yo siempre busco disfrutar la carrera, y más esta que es tan linda como la Oceanman”, sostuvo. Pero inmediatamente dejó en claro su ambición: “Después sí, mejorar el tercer puesto. Yo busco ganarla, o llegar ahí segundo, sin duda mejorarlo”.
El contexto competitivo será exigente. Con más de 1.500 nadadores distribuidos en distintas distancias, la masividad también incide en la táctica. Rodríguez explicó que conoce a varios de sus rivales y que eso influye en su planificación. “La estrategia la hago pensando en ellos”, contó. En aguas abiertas, sin embargo, hay una lógica que se repite: “Es salir fuerte y aguantar, ir con el pelotón lo más que puedas. Y en los últimos metros, el que tenga el pique más fuerte gana”.
La preparación para un desafío de 10 kilómetros suele ser determinante, aunque en su caso no implica grandes modificaciones. El nadador entrena en Bucor con un volumen elevado durante todo el año. “Yo entreno 16.000 metros por día: 8.000 a la mañana y 8.000 a la tarde. Y si es semana de carga, hago 10 kilómetros a la mañana y 10 a la tarde”, detalló. Por eso, aseguró que “no cambio nada de lo que serían mis entrenamientos” para esta carrera. Lo que sí se ajusta en la recta final es el descanso: “Los últimos 15 días meto más descanso, trato de dormir más, más siesta, comer bien”.
El 2026 comenzó con una experiencia de enorme exigencia: la tradicional Santa Fe-Coronda, de 57 kilómetros, donde finalizó octavo. Para Rodríguez, esa competencia dejó enseñanzas importantes. “Van nadadores de todo el mundo y te das cuenta de que no estamos tan lejos. La gente suele pensar que viene un italiano y es imposible, y no es así. Todos nadan lo mismo”, reflexionó. Además, remarcó la importancia de los detalles: “Si uno llega bien descansado, con buenas horas de sueño y buena alimentación, debe ir bien sí o sí”.
En su recorrido reciente también aparece el Panamericano Junior en Asunción, Paraguay, donde integró el equipo argentino. Aunque no pudo completar los 10 kilómetros, no lo vivió como un golpe. “No me afectó mucho no haberlo terminado. Sentí que era el torneo que mejor me había preparado”, explicó. El factor determinante fue la temperatura del agua. “Estaba a 18 grados y a mí el agua fría no me juega a favor”, señaló. De esa experiencia extrajo una conclusión que atraviesa a las aguas abiertas: “Uno puede estar al 100% preparado, pero puede pasar algo que no controlas, como la temperatura o el clima”.
Con un año más de recorrido, Rodríguez considera que llega en un momento diferente respecto a 2025. “No tan distinto, pero sí con más experiencia y aprendizaje”, afirmó. A los 21 años, además, se reconoce joven dentro de la especialidad. “Todos explotan a los 28 o 30 años, así que eso también me motiva. Siento que voy por buen camino”, sostuvo.
Competir en Embalse también implica un plus emocional. El entorno natural y el acompañamiento del público generan un clima particular. “A mí me hace muy bien el apoyo. Cada vez que voy a respirar y veo 30 o 40 personas alentandote, que encima no las conocés, me levanta muchísimo”, describió. En pruebas que demandan tanto desgaste físico y mental, ese estímulo puede marcar la diferencia.
Así, mientras la organización celebra el crecimiento internacional y consolida a Córdoba como sede estratégica dentro del calendario global, Rodríguez se prepara para volver a lanzarse al lago con un objetivo claro: disfrutar, competir y pelear arriba. En una edición que promete ser más masiva y diversa que la anterior, el nadador cordobés buscará que el impulso de nadar en casa sea el motor que lo acerque a lo más alto del podio.
Embalse volverá a latir con brazadas que llegarán desde distintos rincones del mundo. Y entre ellas, la de un joven cordobés que quiere que la historia, esta vez, termine un poco más arriba.
