El fútbol argentino atraviesa horas de fuerte movimiento en los bancos de suplentes. En una misma jornada, Aldosivi y San Lorenzo decidieron interrumpir los ciclos de sus entrenadores, en medio de contextos marcados por la falta de resultados y la necesidad de reencauzar el rumbo en el torneo.
En el caso del conjunto marplatense, la salida de Guillermo Farré se concretó luego del empate frente a Huracán, resultado que extendió a nueve partidos la racha sin triunfos en el campeonato. El equipo acumuló cinco igualdades y cuatro derrotas, una seguidilla que dejó a la dirigencia sin margen para sostener el proyecto.
La decisión, si bien se precipitó tras el último encuentro, venía siendo evaluada puertas adentro debido al bajo rendimiento sostenido. Aldosivi evidenció dificultades para sostener ventajas, problemas en la última línea y una marcada falta de eficacia ofensiva, factores que terminaron condicionando los resultados.
El ciclo de Farré, sin embargo, había tenido un antecedente positivo. Su llegada se produjo en un momento crítico del club, cuando la permanencia en Primera División estaba en riesgo. Con una mejora en el rendimiento, logró revertir ese panorama y asegurar la continuidad en la categoría, lo que le permitió iniciar la actual temporada con respaldo dirigencial.
Pese a ese crédito, el equipo no logró consolidar una identidad ni traducir el funcionamiento en puntos. En total, el entrenador dirigió 19 partidos, con seis victorias, cinco empates y siete derrotas, alcanzando una efectividad cercana al 40%. Ahora, el “Tiburón” deberá actuar con rapidez para encontrar un reemplazante que le permita conseguir el primer triunfo del torneo y salir del fondo de la tabla.
En paralelo, la situación en San Lorenzo también derivó en un desenlace abrupto. La dirigencia decidió desvincular a Damián Ayude luego de la contundente derrota por 5-2 como local ante Defensa y Justicia, un resultado que expuso las falencias del equipo y profundizó un presente irregular.
El entrenador había intentado revertir la situación con variantes tácticas y cambios de nombres, pero no logró darle estabilidad al rendimiento. En 29 encuentros al frente del equipo, acumuló nueve triunfos, once empates y nueve derrotas, números que reflejan una campaña sin consistencia y que terminó dejando al “Ciclón” fuera de la zona de clasificación.
La decisión fue comunicada tras una reunión con el presidente Sergio Constantino, en la antesala del entrenamiento matutino. La salida se produjo pese a que el club había renovado recientemente su contrato, lo que agrega un componente económico relevante.
El vínculo firmado a comienzos de febrero contemplaba una duración hasta diciembre y un salario cercano a los 50 mil dólares mensuales. La rescisión anticipada obligará a la institución a afrontar un costo estimado en medio millón de dólares, lo que deja en evidencia una contradicción en la planificación dirigencial: respaldar un proyecto semanas atrás para luego interrumpirlo de manera prematura.
Con este escenario, ambos clubes quedan ahora ante el desafío de redefinir sus proyectos deportivos en plena competencia. La urgencia por sumar puntos y recuperar confianza será clave en la elección de los nuevos entrenadores, en un torneo que avanza sin pausas y donde la presión por resultados vuelve a imponerse como factor determinante.
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