Los presidentes de River Plate y Estudiantes de La Plata, Stefano Di Carlo y Juan Sebastián Verón, concretaron este martes un encuentro institucional en las oficinas del estadio Monumental. Durante la cumbre, los dirigentes acordaron la creación de un ámbito de diálogo permanente destinado a diagramar proyectos que impulsen reformas estructurales en las competiciones locales, en medio de las marcadas tensiones que ambas dirigencias mantienen con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
La formalización de esta alianza se dio a conocer mediante un comunicado difundido por los dos clubes. El objetivo del acercamiento es establecer “una agenda común de análisis, intercambio de ideas y elaboración de propuestas para contribuir al desarrollo y la mejora del fútbol argentino”. Durante la jornada, las autoridades platenses y de Núñez intercambiaron documentos sobre los “principales desafíos que atraviesa el fútbol nacional”.
En esa misma sintonía, River y Estudiantes ratificaron que “comparten la convicción” de que los clubes, en su rol de protagonistas, “tienen la responsabilidad de contribuir activamente a su fortalecimiento” y de generar ecosistemas de debate que posibiliten proyectar el futuro de forma colectiva. Además, las partes focalizaron en la urgencia de potenciar los ingresos económicos respetando la figura de las asociaciones civiles.
Frente a frente con la AFA
La foto entre Di Carlo y Verón representa una fuerte señal política, ya que ambos clubes sostienen discrepancias estructurales con el modelo de gestión que lidera Claudio Tapia. En el caso del “Millonario”, la relación atravesó un quiebre en marzo de 2026 cuando se apartaron temporalmente del Comité Ejecutivo. Si bien la dirigencia retornó a su silla, lo hizo presentando proyectos de reorganización que exigen “de forma tajante un torneo de 20 equipos, con descensos firmes, reglas estables, calendarios lógicos y transparencia en los arbitrajes”.
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Por el lado del “Pincha”, el distanciamiento resultó en su marginación del Comité Ejecutivo. Las fricciones se originaron a partir del impulso que Verón le dio al debate sobre el arribo de capitales privados al deporte, una idea rechazada de plano por la cúpula tradicional de la AFA. A su vez, el malestar platense se profundizó tras una serie de polémicas arbitrales sufridas en la final de la Supercopa Internacional disputada frente a Rosario Central.
