Huracán derrotó a San Lorenzo por 2-0 en una nueva edición del “Clásico Porteño”, que se tornó muy caliente promediando el segundo tiempo. Con dos goles de Jordy Caicedo, el elenco de Parque Patricios se impuso en el estadio Pedro Bidegain por la cuarta fecha del Torneo Clausura, quebrando un duro maleficio de 25 victorias en esa cancha. Este cachetazo profundizó el pésimo presente del Ciclón, que terminó con diez hombres y se retiró bajo una lluvia de insultos por parte de sus propios hinchas. En la previa, ambos planteles posaron unidos con una bandera para homenajear a la familia Messi tras el fallecimiento de Jorge.
Lejos de los grandes espectáculos, el desarrollo futbolístico estuvo signado por el orden táctico de la visita y una constante fricción que empantanó la mitad de la cancha. Las ocasiones de riesgo escasearon al principio, aunque el equipo de “Pipo” Gorosito insinuó cierta superioridad gracias al atacante Rodrigo Auzmendi, quien exigió a Hernán Galíndez con un peligroso remate cruzado. Sin embargo, la balanza se inclinó justo antes del descanso. Luego de que el arquero Orlando Gill local tapara un cabezazo de Juan Bisanz, Caicedo capturó ese largo rebote sobre el segundo palo y empujó la pelota para anotar el 1-0.
La estocada letal llegó a los 11 minutos del complemento. Tras recibir una precisa asistencia en cortada por parte de Facundo Kalinger, Caicedo resolvió de primera con un derechazo alto y sorpresivo de media vuelta que se metió junto al palo derecho.
Un festejo que desató el caos
Fue tras esa segunda conquista que comenzaron los problemas. Cansado de los insultos de una hinchada que ya tenía la paciencia colmada, el atacante saltó los carteles de publicidad y les hizo el famoso “Topo Gigio” de cara a la cabecera. Ese gesto provocó la reacción inmediata de los jugadores de San Lorenzo, que corrieron a increparlo.
En medio del tumulto y los empujones, el arquero paraguayo Orlando Gill recibió la tarjeta amarilla por parte del árbitro Darío Herrera. Lejos de calmarse, y tras ser objetado por el defensor Lucas Blondel, el guardameta le aplicó un duro cabezazo en la frente, acción que le valió la expulsión directa a instancias del VAR.
Con el partido demorado por casi diez minutos, Diego Martínez reemplazó instantáneamente a Caicedo para resguardarlo, sellando así un triunfo inolvidable que impulsó al Globo al cuarto puesto en la Zona B y hundió al conjunto de Boedo en la tabla anual.
