Anoche Instituto volvió a encontrarse con su gente tras más de tres meses de espera. Y fundamentalmente se reencontró con la victoria. Los de Diego Flores jugaron un buen partido, ganaron merecidamente, aunque debieron sufrir hasta el final para abrochar los primeros puntos en el Clausura.
La clave en la Gloria estuvo en la profundidad y el ancho de las bandas. Los carrileros Diego Sosa y Giuliano Cerato completaron ambos los 90 minutos en un alto nivel. Y junto al talentoso 10, Álex Luna, generaron el primer gol de la noche. El enganche giró y enfiló hacia el arco del Calamar, abrió para Sosa que centró hacia atrás para la llegada de Cerato. En cuarto de hora, el local imponía las condiciones y ya había hecho lo que no había podido ante Vélez: quebrar el cero.
Eficacia y despliegue
La Gloria siguió insistiendo e incluso pudo terminar los primeros 45 con una diferencia más abultada. La dinámica no mermó en el complemento y otra vez en el arranque, el dueño de casa encontró el segundo tanto tras otra incursión ofensiva, esta vez con una cuota de fortuna. Sosa trepó y volvió a ser vital para asistir a Matías Tissera. El delantero remató, el arquero visitante Juan Pablo Cozzani tapó, pero el rebote impactó en el atacante y la pelota ingresó al arco para cumplir la ley del ex. “Siempre lo ideal es que los números nueve conviertan. El hecho de que Matías haya vuelto a encontrarse con el gol es importante para el equipo”, analizó el entrenador en conferencia.
Esa vocación ofensiva por los costados fue el motor del equipo. “Sosa y Cerato hicieron un gran partido. Son dos jugadores que trabajan muchísimo y vienen creciendo desde el despliegue físico. Pisan las dos áreas, tienen mucho amor propio. Ya el torneo pasado estuvieron vinculados con las asistencias y los goles”, señaló el director técnico. Un merecido reconocimiento a la dupla que ya es un sello para este equipo, consolidando una fortaleza innegable: desde la llegada de Flores, el Albirrojo ganó cinco de los seis encuentros que disputó en Alta Córdoba.
Acostumbrados a sufrir
Más allá de la superioridad del local, el problema para el Albirrojo se presentó en los últimos diez minutos. Con orgullo y a puro empuje, el Calamar tuvo las suyas, aunque la Gloria respondió con llegadas peligrosas de Luna primero y Nicolás Guerra después. El equipo de Walter Zunino encontró el descuento a través de un lindo gol de Héctor Bobadilla en el adicionado y el trámite cambió.
El dramatismo escaló hasta el instante final. En la última jugada, un centro cayó sobre el corazón del área y Bautista Merlini, quien venía de ser el héroe en la fecha inaugural al convertir el tanto del empate 2 a 2 frente a Unión, ganó de cabeza. La pelota rozó el palo y la red exterior, trayectoria que generó una ilusión de gol para la visita y provocó un microinfarto en los miles de corazones presentes en el Monumental.
Tras el susto y el desahogo masivo por el triunfo consumado, el entrenador valoró la actuación general. “Volvimos a ser fuertes de local. Duplicamos las chances de gol y corregimos cosas en el segundo tiempo que hicieron que domináramos bien el partido, más allá de lo que pasó al final”, reconoció el técnico local.
Con la confianza renovada, el plantel albirrojo ya piensa en lo que viene. Este domingo, Instituto afrontará una prueba exigente en condición de visitante frente a Lanús, a las 21:30.
